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Entrevista | José Alberto Medina Quintana

"Fábrica La Isleta nace de la calle por la necesidad del gremio de músicos"

"Es un entorno multidisciplinar donde intento mejorar las carencias de futuras generaciones", afirma el músico

José Alberto Medina, ante el cartel de la quinta edición de Fábrica Fest Plus.

José Alberto Medina, ante el cartel de la quinta edición de Fábrica Fest Plus. la provincia

¿Cuándo y cómo fueron sus primeros pasos en la música?

En la música comencé a los 9 años, al principio tocando la bandurria, en una agrupación folclórica a la que pertenecía mi tío. En aquel entonces, yo era muy pequeño, el instrumento no me convenció y decidí pasarme al piano. En teclado, comencé con el órgano, formándome en la Escuela Yamaha de Las Palmas. Iba a competiciones y ahí, empecé a enamorarme de la música, básicamente a través de las clases y a mi tío, quien tenía discos de jazz y vinilos, que íbamos a comprar a la antigua Cardona, una vez por semana los sábados. Y así, comencé a interesarme también por el jazz.

Ya en la adolescencia comenzó a formarse a nivel profesional, ¿cómo recuerda esa etapa?

Sí, a partir de los 14 o 15 años comencé a estudiar por libre, en el Conservatorio de Las Palmas de Gran Canaria. Y ya entonces, empecé a compaginar mis estudios, con participaciones en festivales, competiciones y trabajando en lo que podía aquí; en alguna orquesta, en hoteles, etc. Entonces, aprendí bastante de forma autodidacta, tocando y practicando.

Para avanzar en su formación y crecer como músico decidió irse a Barcelona.

Exacto, a los 18 o 19 años tomé la decisión, ya había terminado mis estudios de Imagen y Sonido, y decidí irme a Barcelona; donde completé mi formación de Piano Jazz y Composición en el Taller de Músicos de Barcelona. Lo tuve que hacer porque aquí, en Las Palmas de Gran Canaria, no había una escuela de música moderna donde pudiera aprender todo lo que necesitaba. Allí, me formé y fui profesor durante muchos años. Finalmente, en 2008 me licencié como pianista e intérprete de jazz en la ESMUC (Escuela Superior de Música Universitaria de Cataluña). Y a partir de ahí, he creado diferentes grupos a mi nombre, el primero fue Young Trío, que duró entre 6 o 7 años con diferentes discos editados. También, viví en ciudades como Nueva York, Brasil o París, y realicé giras por toda Europa, Nortamérica y Sudamérica, donde trabajé con músicos como Dick Oatts; Jerry González; Damon Brown, Javier Infante, etc.

Tras esta trayectoria profesional como pianista e intérprete, ¿qué le llevó a impulsar Fábrica La Isleta?

Tiene mucha relación con lo que te estaba contando, por toda la experiencia de esos años; traspasar como alumno de una escuela reglada, ser autodidacta, buscarme la vida, ver todas las carencias en mi formación y también, de gente que me enseñó realmente bien. Me di cuenta de cuánto tiempo se perdía cuando no cuentas con una buena formación y pensé, ¡vaya pena que no hayan sitios o espacios que puedan ofrecer una educación correcta, rápida y completa! Gracias a la cual no tengas que estar 10 años para poder tocar y profesionalizarte en la música. Entonces todas esas inquietudes, de mi experiencia, en todos esos viajes, tocando, dando clases, recibiéndolas, de ver dónde estaban las cosas que fallaban, pues me han impulsado a crear la Fábrica, un entorno multidisciplinar, donde intento mejorar todos esas carencias para las futuras generaciones de músicos.

Fábrica La Isleta ya lleva cinco años formando a jóvenes talentos canarios. ¿Qué supone para ellos este proyecto?

Significa mucho, somos una plataforma de impulso, un puente entre la gente que sale de cero para llegar a una escuela superior. Si no estás formado, llegas con un nivel muy bajo. Sin embargo, la Fábrica es como un escalón necesario para que músicos como Luis Sánchez, que está en Berkeley; María Cerpa, que ahora está en la Creativa de Madrid, donde la han cogido; Alba Gil o Ernesto Montenegro en Holanda, haciendo un superior y una licenciatura en música moderna; o Gabriela Suárez, que con tan solo 15 años, va a estar en Nueva York próximamente, grabando su primer disco y que ya profesionalmente se mueve en los escenarios con esa edad. Por todo ello, creo que la metodología de la Fábrica funciona, dado que en poco tiempo, en menos de 4 años, hemos colocado a estos talentos canarios, en una escuela superior, en un escenario o grabándoles un disco.

Desde sus comienzos en Fábrica La Isleta, los jóvenes se pueden relacionar con músicos consolidados.

Esta sin duda, es una de las características más importantes de la Fábrica, porque aquí se juntan los más pequeños, los que están iniciándose en los estudios musicales, los que ya tienen algo de nivel y quieren mejorar, los aficionados, y todos ellos, se reúnen en un escenario y lo comparten con gente que a veces son de primer nivel internacional. Los cuales también quieren y necesitan de un espacio que no sea siempre un auditorio o teatro, quieren que sea algo más underground, un sitio más informal... Donde encontrar y conocer a más músicos, ver qué talento hay en Canarias y qué se pueden llevar. La Fábrica es sin duda, un sitio de aprendizaje e intercambio constante y total, pero a través de la experiencia y de la profesionalización que es lo más importante al final.

¿A qué se refiere cuando recurre al término underground

Underground porque salimos desde la base, desde la calle. Nosotros somos los que hacemos el proyecto y por ello, tenemos que batallar y lidiar con las condiciones adversas que nos encontramos muchas veces, por diversos motivos. Entonces, esa expresión porque es un proyecto que sale de la gente, del propio público; no es que la idea nazca de una institución, sino es un proyecto que sale de la necesidad de un gremio, que somos los músicos. De la necesidad de contar con un espacio, un entorno formativo y de poder dar, también trabajo y visibilidad.

Una plataforma artística que se sale de la línea convencional para ir un paso más allá, ¿con qué objetivo?

Con que los alumnos tengan un escenario ya deja de ser una escuela de música convencional; en un club donde pasan artistas cada semana, en el que hay muchísimo movimiento artístico. Esta es una iniciativa para fabricar y encontrar proyectos nuevos, como el musical que salió de aquí el Broadway Club, donde la música y el teatro se entremezclaron. Eso nos da una singularidad y particularidad que es el sello de Fábrica La Isleta; hacer algo original, innovar y ofrecer algo fresco al público. Por todo ello, queremos ser un proyecto de vanguardia, cultural, a nivel educativo y práctico.

¿Por qué el nombre de Fábrica y la localización en La Isleta?

La palabra Fábrica porque aquí fabricamos a los músicos, los formamos y los catapultamos. Un proyecto que sale de un edificio enfrente de la plaza del pueblo, el cual tiene una historia; fue un centro educativo de alfabetización, entre otras cosas; y también, una antigua fábrica secadero de tabaco. Por todo ello, no podía perder la esencia de lo que era, tanto por su historia como por lo que significa el proyecto. Y que la Fábrica esté en La Isleta es porque para mí, personalmente, es el barrio más artístico de Las Palmas de Gran Canaria.

Más de 1.049 eventos y 8.000 artistas han pasado por Fábrica La Isleta. ¿Cómo se financia el proyecto?

Ahora mismo, la financiación de la Fábrica es totalmente propia. Es mi apuesta, no sólo artística sino financiera también. Porque no contamos con ninguna ayuda del Estado, que permita que este proyecto pueda tener esa solidez económica necesaria. A la vez, también creo que es muy importante apostar por los proyectos como este y no ser dependiente de las subvenciones públicas, porque muchos de los proyectos que dependen de ellas, cuando no se las dan se paraliza todo. Por eso, abogo por los proyectos independientes, por la cultura independiente. Fábrica lo que quiere transmitir tanto a alumnos como simpatizantes es que damos las herramientas para que las personas sean capaces de rear negocios propios y poder ganarse la vida, a través de lo quenosotros hacemos que es el arte. Se puede hacer cultura con poco, lo hemos demostrado, en mi caso he tenido suerte por todos los contactos y vínculos que he forjado en estos años de trabajo.

Por lo que aporta y genera el centro, ¿le gustaría contar con apoyo de las instituciones?

Por supuesto, pienso que deberían salvaguardar este proyecto, porque a pesar de que salga de una iniciativa privada, desde las instituciones públicas, podrían reconocerlo, apoyarlo e interesarse por él. Apostar por la cultura y por los jóvenes talentos canarios.

¿Qué ha supuesto este proyecto en lo personal y en lo profesional?

Muchísimo, he aprendido mucho, cosas que si me hubiese quedado encerrado en mi música, en grabar discos y tocar, seguramente no habría conocido jamás.

Fábrica La Isleta ha coorganizado por tercer año, el Festival Internacional El Mundo en un Piano

El Mundo en un Piano ha sido increíble, ha supuesto arrancar un proyecto totalmente de cero, donde mezclamos de nuevo a los artistas locales con los internacionales de gran nivel. Realizado en el Autorio Alfredo Kraus, la esencia de este festival es que un pianista de clásico pueda tocar algo con uno de moderno, hay un encuentro entre ellos y esa es la magia, porque es improvisado y pasan cosas asombrosas. No es un festival de piano al uso, dado que en él se mezclan jóvenes talentos con grandes estrellas; provocando una gran sinergia entre ellos. Poco a poco, vamos subiendo el nivel, este año vinieron Juan Pérez Floristán, Víctor Naranjo, Héctor Matacherry, Fred Hersch, Abe Rábade y Salomão Soares.

En los próximos meses, comenzarán con un nuevo proyecto educativo llamado Fábrica MAT, ¿en qué se basará?

Es un proyecto muy importante que nace este año y que atiende a todas las necesidades formativas musicales nombradas anteriormente. Se basará en 3 programas; el MAT preinfantil e infantil, donde los niños podrán venir desde los 6 meses con sus padres; el MAT profesional, que es para profesionales, gente que quiere profesionalizarse o que quieren acceder a un grado superior; y el MAT hobby, que atiende a las necesidades de cualquier amante de la música, sin estudiar simplemente para disfrutar. También, contaremos con clases online, lo que nos permitirá conectar las 8 islas y tener a profesores de gran nivel, que estén en otras partes del mundo.

Para celebrar el quinto aniversario, del 31 de agosto al 29 de septiembre, llega de nuevo el Fábrica Fest Plus - Islas Canarias, ¿qué novedades presenta?

Se basará en la esencia multidisciplinar de la Fábrica, por lo que habrá música, teatro, danza, literatura, gastronomía y solidaridad. Todo a lo que aspiramos estará nuevamente en el festival. Y contaremos con la presencia de nombres muy relevantes como Antonio Lizana, Fabiana Cozza, Viviana Segade, Vanessa Moreno y Fi Marostica, Borondón Big Band, Momi Maiga & Adama Cissokho, entre otros.

Si tuviera que dar un motivo a los músicos, al público en general para venir a Fábrica La Isleta, ¿cuál sería?

Venir a Fábrica La Isleta es una invitación para enamorarse de la música, del arte en general. Es una propuesta fresca y diferente, donde ofrecemos algo que no es la típica cosa de la sociedad consumista. Intentamos transmitir y compartir aquello que un poco se ha perdido con el paso del tiempo; la música en directo, conectar, no tener prejuicios, descubrir gente nueva, etc. Además, nuestro público no es pasivo sino activo, porque también interviene.

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