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Ritos gatopardianos

Tomasi di Lampedusa enlaza con su obra maestra a través de los cuentos recogidos en una nueva edición

Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Giuseppe Tomasi di Lampedusa

'La sirena' pertenece a una clase de cuento metafórico, una especie de rito de iniciación. El protagonista principal de esta historia es Rosario La Ciura, un anciano senador estudioso de la literatura clásica que recuerda la relación que mantuvo con una criatura mítica del mar y que se produjo cuando preparaba su cátedra. En su juventud y para afrontar los exámenes con tranquilidad, La Ciura acepta la invitación para mudarse a la casa de un amigo, un balneario en Sicilia con vistas al mar Jónico. Allí mismo, se le aparece entre las olas la sirena Ligea, una criatura dulce, provocadora y desinhibida que le muestra toda su belleza inmortal para seducirlo como si se tratara de un rito propiciatorio, un amor destinado a no olvidar nunca, pero a dormir en silencio para siempre.

La historia que permaneció durante mucho tiempo encerrada en el corazón del protagonista finalmente sale a la luz cuando La Ciura, encorvado y canoso, se la cuenta en Turín a un joven periodista siciliano que se halla allí por motivos de trabajo. El encuentro entre los dos tiene lugar en un café donde el joven reportero suele pasar sus tardes tras un fracaso amoroso. Es en este lugar donde el viejo senador y su compañero escritor se hacen amigos. El anciano le confiará al joven la relación, muchos años antes, con la mítica sirena, su testamento intelectual.

“Así que hablamos de la Sicilia eterna, de las cosas de la naturaleza: del aroma de romero en los Nèbrodi, del sabor de la miel de Melilli..."

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Aunque la obra que abarca la vida de Giuseppe Tomasi di Lampedusa es 'El Gatopardo', ningún aficionado a la buena literatura debería pasar por alto esta bellísima miniatura que es 'Ligea', incorporada en la última edición de Nicoletta Polo de los Relatos (Raconti) que ahora ven la luz gracias a Anagrama. La historia de la sirena y el profesor, entonces alumno, resurge en un otoño turinés pero la visión nunca se aparta de la cálida Sicilia. “Así que hablamos de la Sicilia eterna, de las cosas de la naturaleza: del aroma de romero en los Nèbrodi, del sabor de la miel de Melilli, del ondear de las mieses vistas desde el Ena cuando sopla el viento un día de mayo, de las soledades alrededor de Siracusa, de las ráfagas de perfume que derraman sobre Palermo, según dicen, las plantaciones de agrios en ciertos atardeceres de junio. Hablamos del hechizo de ciertas noches de verano frente al golfo de Castellamare, cuando las estrellas se reflejan en el mar dormido y la mente que yace entre los lentiscos cara al cielo se pierde en el torbellino celeste mientras el cuerpo, tenso y alerta, teme la llegada de los demonios” (pag. 117), cuenta Paolo Corbera en el momento en que empieza a intimar con su nuevo amigo el viejo senador. Por algún motivo, los relatos están, a su vez, relacionados íntimamente con 'El Gatopardo' que es, en realidad, una lucha de la memoria contra el fluir del tiempo y la violencia de la historia.

Como es posible que toda la creatividad humana sea un intento de frenar la muerte: todo hombre se aferra a lo que le da vida, y día tras día descubre si aquello que se le ha confiado resiste y lo salva del naufragio, o se hunde con él. Lampedusa, tan desarraigado por su sofisticada cultura y sus maneras aristocráticas, ya en los hechos y sentimientos de entonces proyectaba en su escritura la desilusión de la segunda posguerra, expresando una desconfianza melancólica y elegíaca en la historia y sus posibilidades de regeneración y progreso. Algo muy italiano. De ahí las famosas palabras de Tancredi a su tío Fabrizio: “Si queremos que todo siga igual, es preciso que todo cambie”.

El volumen con los cuatro relatos que ahora ve la luz, incluye, además de 'La Sirena', unos evocadores recuerdos de infancia que conducen directamente a la obra cumbre gatopardiana; un brevísimo cuento, 'La alegría y la ley', que se distancia de la espina central, y 'Los gatitos ciegos', que estaba llamado a ser el primer capítulo de una segunda novela que Lampedusa jamás llegó a escribir. Todo ello acompañado de la introducción y las notas de Gioacchino Lanza Tomasi, pariente y herederos del gran autor palermitano.

Portada de 'Relatos', de Giuseppe Tomasi Di Lampedusa

Portada de 'Relatos', de Giuseppe Tomasi Di Lampedusa

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