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Músico de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria

Miguel A. Rodríguez: “Han sido los dos peores años de mi vida en la Orquesta Filarmónica”

El músico Miguel A. Rodríguez Vélez, ayer, en San Mateo.  | | LA PROVINCIA/DLP

El músico Miguel A. Rodríguez Vélez, ayer, en San Mateo. | | LA PROVINCIA/DLP

Miguel A. Rodríguez Vélez (Las Palmas de Gran Canaria, 1974) es músico de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria desde 1993. En situación de baja laboral, denunció una supuesta situación de acoso laboral por parte del director titular y artístico de la OFGC, Karel Mark Chichon, cuya investigación concluye que existen “indicios suficientes” de estas prácticas. En esta entrevista, Rodríguez Vélez reconoce que “todo ha sido muy doloroso”, y que ahora, tras sentirse humillado y recibir un trato vejatorio, su voluntad es “pedir responsabilidades” porque “alguien tiene que pagar por lo que he pasado en la Orquesta”.

Un informe de la empresa Igualia, fruto de una investigación tras una denuncia suya por una supuesta situación de acoso laboral por parte del director de la OFGC, Karel Mark Chichon, concluye que existen “indicios suficientes” de estos hechos. ¿Qué valoración puede hacer de este proceso y cómo se ha llegado a esta situación?

He pasado una situación muy mala en la Orquesta, y hay una serie de condicionantes que me han hecho estar enfermo. Me ha creado una situación de estrés, con una depresión muy fuerte. He tenido problemas con cierta persona de la Orquesta, y por medio de la consejera de Cultura, Guacimara Medina, se autorizó abrir el expendiente de acoso laboral hacia mi persona.

Se encuentra de baja laboral y entiendo que no está en condiciones de incorporarse en las actuales circunstancias.

No puedo seguir trabajando porque tengo una depresión muy fuerte, que me afecta en todo. Ir al trabajo y ver a esa persona me causa estrés, nerviosismo,...

¿Estamos hablando del director Karel Mark Chichon?

Estamos hablando de una persona. Todo esto lo está llevando un gabinete jurídico, y es una persona que me ha hecho un acoso brutal, que me ha afectado a la salud, a mi familia, a mi ego, a mi prestigio. He tenido muchos problemas, laborales, personales y familiares, y lo he pasado muy mal.

¿Cuándo empiezan a producirse las situaciones de acoso de las que habla?

Cuando esta persona llega a la Orquesta y empieza a hacer cosas extrañas.

¿A qué se refiere?

Cosas raras, en mi caso, aunque hay varios compañeros que creo que están en una situación similar. El trato hacia mí es totalmente diferente respecto a los demás. A esta persona ya la había conocido en 2016; vino y estuvo trabajando con nosotros, sin ningún problema. Una vez que esta persona se incorporó en 2017 el trato hacia mi persona, aunque es generalizado, ha sido siempre de una falta de respeto tremendo. Soy clarinete segundo, clarinete tutti, y antes tocaba instrumentos especiales, el E flat Clarinet, y el Brass Clarinet, y esta persona automáticamente dijo que yo no servía para nada.

¿Qué sucedió para que la relación fuera de esta manera?

No habían razones, desde mi punto de vista. La prueba fue en una semana en la que estuvo metiéndose conmigo, y hasta los compañeros me lo decían. A los otros músicos los trataba de una manera respetuosa, y hacía mí era un trato muy vejatorio, me llamaba segundo clarinete, y podía decir cosas peores. Esto fue siempre, y creo que no sabe ni mi nombre. Cada vez que tenía algo, era esto o lo otro...

En este tiempo, ¿llegó a estar apartado de la dinámica de ensayos, o de los conciertos?

No, bueno, tuvo intentos de apartarme, pero yo me negué rotundamente; éste es mi trabajo, si le gusta, bien, y si no le gusta...

¿El comité de empresa de la OFGC estaba al corriente?

Sí, en una ocasión me llegó una carta que decía que yo había boicoteado la Sinfonía nº 4 de Beethoven, que por culpa mía todo había salido mal.

¿Una carta de la dirección de la Orquesta?

Me la envió la persona de la que estamos hablando. Se la trasladé al comité y me hizo una carta favorable, como que la semana de trabajo había sido perfecta, y el concierto igualmente perfecto, y de hecho así lo corroboran los compañeros. Me sorprendió el apoyo tan grande de los compañeros cuando desde la empresa Igualia solicitaron que presentara testigos, me sobraron testigos.

¿Las relaciones con el director y el entorno de trabajo propiciaron su baja laboral?

La situación fue creciendo y creciendo. Cuando llegué de la primera baja, que estuve del 2017 al 2018, propiciada por lo mismo, en el primer ensayo de la mañana, a su término, esa persona se dirige a mí, y en vez de decirme bienvenido, cómo te encuentras, o espero que estés mejor, me dice: “Sepa usted que se ha equivocado en el compás 17, que en vez de Fa, era Fa sostenido”. Y ahí empezó otra vez el acoso, hasta que llega un momento en que me dice que de instrumentos especiales, nada, cuando llevo desde 1993 en la Orquesta, he tocado con todos los solistas, con los grandes directores, de toda clase. Empecé muy joven, con Gabriel Chmura, recientemente fallecido, viví toda la etapa de Leaper, de Halffter, y nunca ha habido una queja mía, ni personal ni profesional. Todo ha sido favorable. Hemos ido de gira a un montón de sitios, no precisamente con este señor, nunca he recibido una advertencia de que mi nivel profesional haya bajado. Pero sí he recibido cartas amenazantes.

“No me voy a parar, y alguien tiene que pagar por lo que he pasado en la Orquesta estos dos años”

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¿Qué va a ocurrir a partir de ahora con la denuncia?

Todo está en manos de mi equipo de abogados y procederé a llevarlo a lo último, lo que digan los abogados. Mi voluntad es pedir responsabilidades de todo: me ha humillado, mi prestigio, lo que la gente ha hablado de mí, una cantidad de cosas que tienen su delito, según los abogados.

¿Dice usted que otros músicos de la OFGC también se han animado a denunciar situaciones de acoso laboral?

Desde la pasada semana en que me llegó el informe ya hay tres personas que han presentado documentación a la empresa Igualia para que estudien su caso, también por presunto acoso por parte de esta persona. Algo tiene que haber, porque no soy yo solo, algo tendrá que pasar, por supuesto. Yo no me voy a parar, y alguien tiene que pagar por lo que he pasado en la Orquesta estos dos años. Espero que todo esto sea para la mejora de la Orquesta, en trabajo, en compañerismo, en todo. Esta persona ha desprestigiado hasta el Coro de la OFGC, un grupo de 56 personas desinteresadas que ensaya tres veces por semana, va y lo aparta, y trae otro de Europa, con gastos de pasaje, dietas... Y no suena mejor que éste. Y los 56 han firmado una carta, y felicito a su director, que también lo han atacado mucho. Y además, y esto no me lo callo, se apartan músicos de la Orquesta, se trae a gente de fuera cuando en esta Isla hay músicos muy buenos, no digo mejores, pero iguales que los que vienen de fuera y cobrando.

¿Tiene voluntad de volver a su puesto en la Orquesta con este director al frente?

Claro, por supuesto. No le tengo miedo, esté o no esté. Hay una hostilidad y una conflictividad laboral, pero espero que con este informe y las demandas judiciales que se puedan poner, que serán varias porque vamos a ir por muchos caminos, que por lo menos a mí me respete. Hay muchos tratos de favor en la Orquesta y es hora de que se me respete, lo he pasado muy mal. He tenido que aguantar, todo ha sido muy doloroso, y como dice el informe de Igualia, he sido una persona muy sumisa. He preferido aguantar hasta que he estallado. Y cuando me den el alta y esté preparado, ya veremos. Han sido los dos peores años de mi vida en la Orquesta.

¿Qué ha cambiado en la Orquesta en este tiempo?

No voy a entrar en cuestiones artísticas, porque no soy nadie para juzgar a nadie, pero a la Orquesta nunca la he visto como hasta ahora en temas conflictivos, de compañerismo. El clima de tensión es tremendo en la Orquesta, digan lo que digan; hay personas que lo aguantan mejor, que están sin problema alguno y no digo el por qué, no hay que ser tan listo para entenderlo.

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