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Artes escénicas

Contrarrestar los discursos del odio

La Sala Insular celebra un debate en torno a las “islas-jaulas” en la víspera del estreno de ‘Moria’

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Mesa redonda 'Islas Jaula' en la Sala Insular de Teatro La Provincia

En los prolegómenos del estreno absoluto de ‘Moria’, el nuevo montaje de Unahoramenos sobre la situación de dos mujeres refugiadas en la isla griega de Lesbos, el equipo celebró anoche una charla-debate en torno a las “islas-jaula”, con un llamamiento contra “el relato de la xenofobia y la criminalización”.

El recrudecimiento de los discursos del odio y la xenofobia en el contexto de la crisis migratoria, económica y sanitaria que atraviesa Canarias, en el marco del fracaso de la Unión Europa para pactar una respuesta solidaria común, constituye el punto de inflexión para hacer un llamamiento a cambiar el relato criminalizador y, en su lugar, poner nombre y rostro a las miles de historias humanas que hoy respiran detrás de la vulneración sistemática de los derechos fundamentales de las personas migrantes en todo el mundo.

Este es el sustrato de Moria, el nuevo montaje de teatro-documental de la compañía Unahoramenos, que hoy vive su estreno absoluto en la Sala Insular de Teatro (SIT) y que anoche tuvo como antesala una charla-debate en torno a las denominadas “islas-jaula”, que engloba desde las cárceles de hacinamiento en el sur de Gran Canaria al campo de refugiados en la isla griega de Lesbos que presta nombre al espectáculo.

“Nuestro objetivo era primar en el montaje la visibilización del problema”

Mario Vega - Director de ‘Moria’

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Ante un aforo limitado -por la situación de la pandemia- de comunicadores, abogados y personalidades ligadas a los mundos de la cultura y los derechos humanos, el encuentro estuvo presidido por Mario Vega, director de Unahoramenos y de Moria; Nicolás Castellano, periodista especializado en migraciones y asesor de contenidos del montaje; Anna Surinyach, periodista de la revista 5W y responsable audiovisual de Moria; y Raquel González, responsable de relaciones externas de Médicos Sin Fronteras.

Junto con Valentín Rodríguez, productor de Unahoramenos, el equipo se desplazó el pasado enero de 2020 al por entonces mayor campo de refugiados de Europa, antes de que lo arrasara un incendio voraz el pasado septiembre, con el objetivo de documentar historias sobre mujeres refugiadas y sus familias para luego darles voz en el teatro. “Nuestro objetivo fue montar un espectáculo donde primara la visibilización del problema”, indicó ayer Mario Vega, cuyo diseño del espacio escénico recrea la atmósfera asfixiante de los campamentos.

Arguineguín

Tras las múltiples transformaciones de la producción como consecuencia de la pandemia, el espectáculo ve la luz un año después en el espejo del hacinamiento y colapso migratorio en el muelle de Arguineguín, rebautizado como “muelle de la vergüenza”. “Nunca pensé que se iba a replicar ese modelo de las islas-jaula de manera tan cruel en Canarias ”, apuntó Castellano, quien ha trabajado como periodista en numerosos campos de refugiados. “Hay una tendencia a comparar Canarias con Lesbos o Moria, y en este sentido, Arguineguín no es Moria, pero podemos llegar a serlo”, añade.

“Nunca pensé que se iba a replicar ese modelo de manera tan cruel en Canarias”

Nicolás Castellano - Periodista

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El periodista de la Cadena Ser subrayó la urgencia de “volver a situar en el centro del debate a las personas que protagonizan el hecho migratorio porque, por desgracia, se habla últimamente mucho más de los incidentes derivados de su situación y se criminaliza a todo un grupo de personas cuando, en el fondo, nos olvidamos de que estamos violando sus derechos básicos, como el derecho de asistencia jurídica o a la libre circulación de las personas”.

En esta línea, afirma que el relato público construido desde los medios de comunicación y culturales debe contribuir a sensibilizar sobre la realidad de la situación de las personas migrantes para “contrarrestar el discurso del odio”, lo que pasa por “ubicar en el centro del debate el cumplimiento de los derechos de las personas, que son sujetos de derechos desde que nacen y que estamos pisoteando de manera sistemática”. “No podemos permitir que esto siga sucediendo por su origen o nacionalidad en base a discursos oportunistas y xenófobos, azuzados por la crisis económica, la Covid-19, la ultraderecha y las redes sociales”.

Por su parte, la fotoperiodista Anna Surinyach advirtió sobre la importancia de cambiar el relato desde el punto de vista de la imagen, donde “la foto fija de la masificación en los campos a veces no permite ver las historias humanas que hay detrás”. La fotoperiodista se desplazó a Moria después de la catástrofe anunciada del incendio que destruyó el campo y que, hasta entonces, quintuplicaba su capacidad de alojamiento con más de 15.000 personas agolpadas en condiciones infrahumanas.

“Moria 2 es todavía peor: la situación es de bloqueo total de todo tipo de derechos”

Anna Surinyach - Fotoperiodista

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En los estertores del suceso, “los supervivientes pasaron semanas durmiendo a la intemperie, sin ningún tipo de asistencia”, relató Surinyach, quien también tuvo ocasión de visitar el denominado campo de Moria 2, situado junto al mar. “Moria 2 es todavía peor: las condiciones son más graves, no se sabe nada sobre las peticiones de asilo, ni se permite el contacto con la prensa o el exterior, de modo que la situación es de bloqueo total y de vulneración de todo tipo de derechos”, añade, toda vez que señala que la propia situación de la pandemia “limita aún más la mínima libertad de circulación”. A este respecto, Vega recordó que una de las mujeres en quien se basa el montaje, Douaa, natural de Iraq [que en la ficción es interpretada por Ruth Sánchez] no ha establecido contacto con el equipo desde el incendio.

En cuanto a la importancia de crear nuevas narrativas y perspectivas sobre la realidad de la migración, Raquel González desveló el impacto físico y mental que ejerce el encierro en estos “no-lugares”, donde “el 60% sufre problemas mentales o tendencias suicidas”. “Se debe a que no ven indicios de esperanza porque llevan mucho tiempo varados en campos superpoblados, insalubres y con altos índices de violencia, ante lo que nos preguntamos: ¿de verdad no hay otra forma de abordar esto? La sensación es que la situación va a peor: hace 15 años no imaginábamos que veríamos esta erosión impune de los derechos humanos en el corazón de Europa”.

“¿No hay otra forma de abordar esto? La sensación es que la situación va a peor”

Raquel González - Médicos sin Fronteras

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Con todo, Castellano invita a reflexionar sobre “si como sociedad nos hemos narcotizado hasta el punto de normalizar estas vejaciones”, así como a “armarnos de elementos periodísticos, jurídicos y culturales contra el discurso criminalizador”, donde pone Moria como ejemplo de “poner en el centro las historias”. En el coloquio posterior con el público, el enfermero jubilado Teodoro Bondyale Oko celebró el estreno inminente de Moria como “reserva de valores”. “Como resistencia a los discursos centrales del sistema, tenemos que tener la convicción de que estamos en la buena dirección si defendemos los derechos humanos”, concluyó.

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