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Teatro

‘Mitad y mitad’ sube el telón con Yanely Hernández y Lili Quintana

La comedia de La República se representa este fin de semana en el Teatro Guiniguada

De izq., a dcha., los músicos Héctor Muñoz y Eliseo Bordón, Lili Quintana, Yanely Hernández y su director, Nacho Cabrera. | | JAU FORNÉS

La comedia Mitad y mitad, dirigida por Nacho Cabrera, sube el telón en el Teatro Guiniguada los días 15 y 16 de mayo, con las actrices Lili Quintana y Yanely Hernández como protagonistas. El público ha agotado desde hace varias semanas las localidades para este montaje, que aborda en dos disparatados actos la cruda disputa de dos hermanas enfrentadas por la herencia de su moribunda madre.

Con texto del actor Jordi Sánchez y el dramaturgo Pep Antón Gómez, la citada producción de la compañía La República iniciará pronto su gira por Canarias, producida por Acelera Producciones, promotores de las exitosas obras La gran depresión o El eunuco.

La nueva comedia de la compañía La República ya fue estrenada en 2013 llenando los teatros de España, inspirándose en un texto escrito por Jordi Sánchez (‘La que se avecina’) y Pep Antón Gómez, un prolífico tándem creativo con éxitos teatrales y televisivos como Krámpack, Hoy no cenamos, El Eunuco o Excusas. Su director, Nacho Cabrera, ha convertido, con el beneplácito de ambos autores, los papeles masculinos originales en femeninos, siendo la primera vez que se modifica la dramaturgia de este texto.

El texto de Jordi Sánchez y Pep Antón Gómez aborda el drama de los cuidadores

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Según el director de Mitad y mitad, Nacho Cabrera, “aborda un drama tan presente en nuestra sociedad de hoy como es la de los cuidadores familiares. Con La República solemos producir espectáculos sobre los grandes dramas universales, pero nos propusimos hurgar en esta ocasión en uno doméstico. Que nadie se lleva a engaño, porque este montaje es un drama camuflado por pequeñas pinceladas de comedia negra. Ahonda en las reflexiones morales sobre el derecho a decidir sobre tu propia vida, el respeto a la dignidad de la persona y el encarnizamiento terapéutico sin tener en cuenta los cuidados necesarios para aliviar el dolor físico y moral del enfermo y, claro, el público se preguntará en su butaca ¿me tengo que reír de lo que estoy viendo?”, advierte el director.

Puesta en escena

“El texto no cambia en lo fundamental, es el mismo que nos llegó de manos de los autores, pero sí es verdad que en la piel de dos mujeres peculiares toma una dimensión de más profundidad”, subraya Nacho Cabrera. “Es un texto vertiginoso, que exige una puesta en escena con un tenso juego de ritmos muy atractivo. Esa tensión entre miembros de una misma familia es la que pone al público en la incómoda tesitura de si debe reírse o no ante la realidad tan cruda expuesta sobre el escenario”.

Lili Quintana y Yanely Hernández son las protagonistas del montaje, poniéndose por vez primera a las órdenes de Nacho Cabrera. La producción Mitad y mitad se completa con vestuario de Juan Peñate, escenografía de Carlos Santos y con un evocador espacio sonoro que hilvana acción y texto, en el que han tenido mucho que ver el saxofonista Eliseo Bordón y el compositor y pianista Héctor Muñoz que, además, ejerce en esta ocasión de ayudante de dirección y regidor en gira.

Lili Quintana encarna a Jeanette, una mujer víctima de su marido con el que regenta un negocio en ruinas, obligada a labrarse una vida entre dificultades hasta crearse su propio mundo en el que parece que se ahoga. Por su parte, Yanely Hernández interpreta a la insegura Carlota, la otra hermana de esta estresante comedia de situación que posee un trasfondo denso y amargo que arrastra a los espectadores a una reflexión desde la catarsis del humor.

Hernández, que el 21 de mayo estrena en las salas de cine el largometraje del director canario Armando Ravelo, La piel del volcán, producida por Hormigas Negras con la colaboración de Macaronesia Films, sostiene que para ellas “supone un gustazo ser las primeras mujeres que interpretan los papeles protagónicos ideados originalmente en la dramaturgia para ser asumidos por hombres. El conflicto es el mismo si lo defienden dos hombres o dos mujeres, aunque sí creo que cambia la manera que tenemos de enfrentarnos a ese conflicto”, considera Hernández, cuyo personaje se ocupa desde hace años de una madre tormento. “Se producen situaciones muy divertidas por terribles llevadas al límite”.

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