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Pezones: ¿qué han hecho para merecer esto?

¿Por qué se censura en las redes sociales el pezón de una mujer y no el de un hombre? ¿Qué hay de peligroso en un pecho lactante?

El pezón ha sido uno de los protagonistas de los útimos meses. Instagram censuró sin miramientos el cartel de la nueva película de Pedro Almodóvar, Madres paralelas, que muestra un primer plano de un pezón con una gota de leche. Tras el revuelo generado por la retirada del póster creado por el diseñador gráfico Javier Jaén, la red social perteneciente al grupo Facebook pidió disculpas y permitió su difusión en su plataforma. «Hacemos excepciones para permitir la desnudez bajo ciertas circunstancias, que incluyen cuando es un claro contexto artístico. Por lo tanto, hemos restaurado las publicaciones que comparten el cartel de la película de Almodóvar en Instagram, y realmente lamentamos cualquier confusión causada», declaró la compañía a través de un comunicado.

Sin embargo, la polémica ya estaba sobre la mesa y el tema no ha pasado desapercibido en las conversaciones sociales y feministas. ¿Por qué simpre se censura el pezón de una mujer y no el de un hombre? ¿Qué hay de peligroso en un pecho lactante? El cartel de Javier Jaén para Madres paralelas ha sido repuesto en Instagram, pero ha suscitado todo un debate acerca de un tema que lleva candente desde hace años y que parece que no tiene solución cercana.

La sexóloga Soraya Calvo tiene claro que esta medida es «sexista y misógina», porque se cae en la incoherencia de censurar exclusivamente el pezón femenino y no el masculino. «Se está transmitiendo una idea misógina del cuerpo femenino, y se está cosificando a la mujer, ya que, desde el punto de vista fisiológico, la diferencia que hay entre un pezón de un hombre y el de una mujer no es erótica, de manera que lo que se está censurando en definitiva es el cuerpo de la mujer», sentencia. Para ella, es una norma «generadora de desigualdades»: «Instagram es un espacio de referencia para jóvenes que están construyendo su idea del mundo y su visión de la realidad, y con esto están viendo que el pezón femenino resulta que es peor que el masculino».

Además, también lo considera «muy hipócrita», porque en Instagram hay contenido muy sexualizado de todo tipo. «Hay expresiones de la erótica más explícitas que no son censuradas, como por ejemplo cuando se usa el cuerpo de la mujer para la publicidad», comenta, para añadir también que la censura de la red social se preocupa más por un pecho femenino que por contenidos de odio como publicaciones homófobas o racistas. La sexóloga reflexiona que la intención de plataformas como Instagram con esta medida es ofrecer una «imagen de espacio seguro y de protección de la infancia», algo que para ella no se cumple en ningún caso.

Calvo, que es doctora en Educación y profesora universitaria, opina que con esta censura lo que se está consiguiendo es lo contrario de lo pretendido, ya que socialmente existe un movimiento reivindicando el uso del pezón. «Almodóvar y el autor del cartel hicieron bien en subirlo sabiendo que se lo iban a censurar, y está bien que la noticia haya sido sonada. Es un pezón con una gota de leche, por lo que en todo momento se está haciendo referencia a la lactancia, no tendría que haber sido objeto de prohibición», añade.

Soraya Calvo relaciona esta polémica con otra que tuvo lugar el pasado verano, que a pesar de que no incluye elementos de desnudo, también lleva a cabo una fuerte censura sobre una mujer. Se refiere a la retirada del cartel promocional de un concierto de la cantante Zahara en Toledo en el que ella aparecía caracterizada como la Virgen. Vox lo consideró una «ofensa extrema» y el Ayuntamiento de la ciudad cedió a las presiones y ordenó quitarlo. «Hay partes de la sociedad que actúan como policías de la moral, y lo único que consiguen es que vayamos para atrás», sentencia la sexóloga. «El año pasado el grupo Extremoduro hizo un cartel en el que el cantante simulaba ser Jesucristo y no hubo ningún tipo de censura, pero lo de Zahara se califica de ofensa. Al igual que ocurre con el tema de los pezones, la mujer es pecado y se censura, hay una erotización continua sobre ella y que sobre el hombre no existe», afirma.

María Rodríguez, sexóloga y doctora en Género y Diversidad, agradece que con la polémica del cartel se haya vuelto a poner sobre la mesa un debate «tan importante», pero recuerda que ya lleva tiempo. «Es algo que viene de lejos porque desde hace años se denuncia que en cuanto se sube una foto del pezón de una mujer Instagram la bloquea automáticamente, pero siempre está bien poner de actualidad el tema para que se siga avanzando y reflexionando sobre ello, con intención de que de una vez por todas cambien las cosas».

La sexóloga hace referencia al famoso movimiento #FreeTheNipple (Liberar el pezón), que desde hace años lleva circulando por las redes para denunciar el hecho de que se eliminen imágenes con cualquier resquicio de pecho femenino.

María Rodríguez define como una «doble moral» lo que ocurre en esta red social y critica el algoritmo con el que trabajan. «Cuando ves este tipo de cosas te preguntas quién está detrás de ello, quién considera lo que es erótico o provocativo y quién decide que algo debe eliminarse porque es obsceno», reflexiona.

Rodríguez menciona también la existencia de una cuenta en la red social cuyo objetivo es «volver loco a Instagram» y dejar en evidencia lo «absurdo» de sus normas. La cuenta, llamada Genderless nipple (Pezones sin género), se dedica a subir primeros planos de pezones, desde tan cerca que es imposible distinguir si se trata del de un hombre o del de una mujer, por lo que sus fotos no son censuradas y permanecen en la página.

Sobre el comunicado de rectificación publicado por Instagram tras la polémica, María Rodríguez afirma que no hay que tomarlo como una victoria. «Han dejado bien claro que con el cartel hacen una excepción porque se trata de contenido estrictamente artístico, pero ¿qué ocurre con el resto de casos? Si la foto fuera de un grupo de mujeres lactantes, no permitirían que se publicase», manifiesta.

El trabajo realizado con el cartel de la película de Pedro Almodóvar por parte de Javier Jaén no es el único sector que se ve afectado por la estricta política de censura que lleva a cabo Instagram. La tatuadora Txas Norris, que trabaja en el estudio Corona Tattoo, ha visto cómo su trabajo también ha sido censurado en la red social cuando se hacía sobre esta parte del cuerpo.

«Para mí es una zona más donde hago mi trabajo, pero en cuanto subía alguna foto de un piercing o un tatuaje en el pezón de una mujer, se me eliminaba automáticamente y se me llegó a decir que me iban a cerrar la cuenta si seguía infringiendo las normas subiendo ese tipo de fotos». Norris aclara que nunca le ha pasado cuando el pezón tatuado o con un piercing era el de un hombre, lo que le lleva a opinar que la manera de actuar de la red social es «injusta, machista y retrógrada»: «Están potenciando ellos mismos la diferencia».

Para no quedarse sin su cuenta, lo que afectaría «enormemente» a su trabajo, ya que las redes sociales son un elemento muy importante de promoción hoy en día, Txas Norris asumió que tenía que subir siempre las fotos con un emoticono justo en la zona del pezón. Además, la tatuadora denuncia que en esta red social gratuita son tan estrictos con esta norma, pero que luego en otra que es de pago, como Only Fans, se pueden subir todo tipo de desnudos y no pasa nada, lo que califica como una «contradicción».

En cuanto a la simbología detrás de un pezón femenino, Natalia Suárez aporta su punto de vista como ceramista cuya pieza estrella son unos recipientes con forma de pecho de mujer cuya tapa culmina en un pezón dorado. «Pueden servir como azucareros o como joyeros, o como envase de cualquier cosa», comenta la dueña del taller Woodic. Estas figuras son de las más vendidas de su colección y explica que la idea se le ocurrió hablando con un grupo de mujeres sobre la lactancia. «Es un elemento muy simbólico que puede servir como tótem de liberación, literalmente puedes poner las tetas encima de la mesa. También he recibido encargos de mujeres que han superado un cáncer de mama», afirma, para también explicar que son habituales las ceramistas que trabajan con este elemento. Respecto a las fotos de sus piezas en la plataforma Instagram, ella afirma que no ha tenido problemas con la política de censura porque se trata de un objeto y parece que «el algoritmo eso lo tolera».

Suárez considera que todavía hay mucho por avanzar en el tema de la eliminación de la imagen sexualizada que se tiene del pecho femenino, porque asegura que «la erótica está escrita por los hombres». «Es sorprendente cómo la mayor parte de la sociedad está todavía convencida de que es una parte erótica del cuerpo y que debe ser censurada porque es algo incorrecto, ¿qué será lo próximo? ¿Ponerles sujetador a las obras de arte?», reflexiona indignada. La ceramista hace también referencia a asociaciones sin ánimo de lucro como Teta & teta, que lleva a cabo un movimiento de visibilización del pecho femenino, con el objetivo de desexualizarlo y reivindicar la libertad femenina.

«Es necesario quitar de una vez por todas la connotación sexual del pezón femenino, ya que no es un elemento erótico por sí mismo, su principal función es otra, la lactancia», afirma la sexóloga María Rodríguez, que llega a la conclusión de que hace falta seguir avanzando para conseguir una normalización de los cuerpos y, sobre todo, «no hacer distinciones entre hombres y mujeres». Su compañera de profesión Soraya Calvo también se pregunta desde qué punto de vista puede parecer erótico un pecho lactante como para proceder a eliminar la imagen de forma tan radical como se ha hecho, y recuerda la frase: «La suciedad no está en la imagen, sino en los ojos que la miran».

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