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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Cine | IX Festival Internacional de Gáldar
Carlos Bardem Actor y escritor

Carlos Bardem: «El ser humano es pasmosamente perseverante en sus horrores»

Carlos Bardem. La Provincia

Carlos Bardem recibirá el Guayarmina de Honor, en el marco del IX Festival Internacional de Cine de Galdar, por su amplia trayectoria profesional, durante la clausura que tendrá lugar el día 23 de octubre. Bardem sigue compaginando su faceta cinematográfica, trabajando actualmentesobre todo en dos películas a punto de estrenar, y la literaria, con la publicación de su nueva novela ‘El asesino inconformista’.

¿Cómo valoraría sus últimos compromisos tanto cinematográficos como literarios?

Estoy trabajando como actor en una serie norteamericana que estoy filmando en Colombia desde hace seis meses y medio, sólo me queda un mes de rodaje. Y he trabajado en dos películas por estrenar, una comedia, Espejo espejo de Marc Creuet. Y Centauro de Daniel Calparsoro. Al mismo tiempo, estoy intentando hacer todas las presentaciones que puedo de mi última novela El asesino inconformista y haré una el sábado previo a la gala del domingo del Festival Internacional de Cine de Gáldar. Estoy intentando compaginar todo porque yo creo que escribir y actuar son dos caras de una misma pasión, del amor por contar historias y crear personajes. Cuando lo hago como actor son las historias de otros a los que yo intento añadir con mayor o menor fortuna humanidad, matices, o ponerlos en pie. Y cuando escribo son mis historias y personajes. Pero en el fondo es lo mismo, el amor a narrar. Yo creo que todos necesitamos narraciones para explicar la vida y esa es la función de cualquier narrativa o personaje.

¿Puede que la repercusión de su anterior novela, Mongo blanco, quizás eclipsara su trabajo actoral de los últimos años?

Fue una revelación para mucha gente del Carlos Bardem escritor. Pero, por otro lado, el Carlos Bardem actor no ha parado de trabajar. Yo creo que el problema, por llamarlo de alguna manera, no lo tengo yo, lo tienen los demás en cómo pretendan catalogarme. Estamos en una sociedad en la que parece que si haces más de dos cosas con relativa fortuna, ya no saben cómo catalogarte. Pero es un problema de calificación, yo soy contador de historia, soy actor y soy escritor. No primo una faceta sobre la otra.

«Para mi última novela tuve que investigar métodos para asesinar con cosas de farmacia»

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¿Cree que la dimensión del trabajo actoral de su hermano Javier haga que algunos críticos caigan en la comparación?

No lo sé, pero mi hermano yo pienso que está entre los cinco mejores actores del mundo y yo, siendo mayor que él, lo único que hago es alegrarme de sus éxitos y tratar de aprender de él.

En Mongo Blanco usted trata el tráfico de esclavos. ¿Aparece Canarias como punto clave?

La novela es la vida de Pedro Blanco que fue un negrero malagueño y por eso los escenarios son, básicamente, la costa de África occidental y los círculos esclavistas y negreros de La Habana. Hay alguna mención hay Canarias, pero no tiene un papel tan importante. Este tipo logró unos éxitos muy claros en su reino negrero, en el Río Gallinas, lo que sería ahora la frontera entre Sierra Leona o Liberia, y luego narro lo que fue su vida en La Habana.

Fellipe II fue el que decide fortificar Las Palmas y conceder las licencias de esclavos, pero no se dice nada de esto en ningún documento. ¿Se trata de ocultar ese pasado esclavista?

Nada de eso se menciona en el libro porque la acción transcurre en la primera mitad del siglo XIX. Lo que sí es evidente que pasó con Mongo Blanco, y es una de las razones de su éxito, es que fue una sorpresa para mucho porque a nosotros siempre se nos contó que los negreros eran otros, los anglosajones, los holandeses, los portugueses. Y no, España tiene una historia esclavista extensísima e intensísima. Curiosamente, los grandes negreros españoles pertenecen a la época en la que la trata está ya perseguida por el resto de las naciones, cuando la trata de esclavos ya está considerada ilegal, que es en el siglo XIX, que es cuando los españoles trafican para llevar esclavos a los ingenios de azúcar de Las Antillas. Pero, por supuesto, en toda nuestra historia, desde el siglo XV, hay una presencia constante del esclavismo. Y en el caso de Canarias, y esto es un tema interesante para investigar, hay documentos sobre algo más siniestro, y es que tanto emigrantes como colonos canarios que fueron a Las Antillas, una vez llegados allí, trabajaron en régimen de semiesclavitud. Se mantuvo durante décadas, incluso tras la abolición de la esclavitud.

«Muchos colonos canarios en Las Antillas fueron tratados en régimen de semiesclavitud»

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Usted afirma que los dos grandes cataclismos históricos y morales de España han sido el esclavismo y el franquismo.

Los dos grandes cataclismos morales de la historia de España han sido esos y de ahí se han generado gran parte de las fortunas. También eso explica que esto no haya sido muy difundido fuera de círculos académicos. Y eso ha sido lo que ha generado el éxito de Mongo Blanco, contarlo de una manera muy amena y accesible, porque no deja de ser una novela, aunque está muy bien documentada y extraído de información histórica. Es traer la revelación de que nosotros éramos negreros, de que hay mucha gente en la política y en la empresa española que son nietos y bisnietos de negreros.

¿Y ellos son totalmente conscientes de ese pasado oscuro?

Desde luego. Para entender esto no hay nada más que empezar por arriba. La mayor propietaria de esclavos, y una de las principales socias de Pedro Blanco el negrero, fue la reina regenta María Cristina de Borbón, fue la mayor propietaria de esclavos de la Isla de Cuba. y de ahí para abajo imagínate la historia.

Esa amoralidad da una lectura terrorífica de hasta dónde puede llegar el ser humano.

Pero esa lectura está en casi todos los grandes desastres morales e históricos de la humanidad. Es el concepto de la banalidad del mal de Hannah Arendt . Yo siempre escribo para intentar comprender algo. En este caso escribo para reflexionar sobre el mal absoluto encarnado en un tipo que fue un monstruo perfecto, aunque un monstruo atractivo porque era un tipo muy inteligente. Encarnaba toda la monstruosidad del mal que fue la trata de seres humanos de África a América. Pero estos monstruos absolutos no pueden operar sin la complicidad de millones de personas, entre comillas, normales. Tu no puedes mantener una atrocidad contra millones de personas sin la complicidad de millones de seres humanos que, por fuerza, son gente normal. Eso es la banalidad del mal. El gran mal para poder realizarse necesita la complicidad necesaria del mal normalizado, aceptado como una práctica cotidiana durante muchísimo tiempo. Y esto se explica en que la trata de esclavos fue el gran negocio de su época, que daba las tasas de rentabilidad más altas, y en el que participaba todo el mundo de una manera u otra.

«Soy un narrador de historias, un actor y un escritor, y no primo una faceta por encima de la otra»

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Tampoco han cambiado mucho las cosas si consideramos que los grandes negocios del mundo son el armamento, las drogas y el tráfico de personas.

No, el ser humano es pasmosamente perseverante en sus horrores.

Su última novela, El asesino inconformista, es un thriller. ¿Ha qué ha sido debido este cambio de registro en la temática?

A mí Mongo Blanco me costó cinco años escribirla. Dos años y medio de documentación y dos años y medio de escritura y de intentar organizar toda esa información en forma de novela y narrativa atractiva para los lectores. El asesino inconformista es mi quinta novela y todas mis novelas son distintas entre sí, en tono, en época, en lo que cuenta y cómo lo cuenta. Yo necesito entretenerme con lo que escribo. Como acabé un poco extenuado de la investigación de Mongo Blanco me dije ‘vamos a hacer una novela que pueda escribir desde la memoria más rabiosa, con muy poca investigación’. Lo único que tuve que investigar son métodos para asesinar personas con cosas que puedas adquirir en una farmacia. Busqué en Google y encontré tantas cosas que me asusté y dejé de buscar porque en un momento iba a tirar la policía la puerta abajo y me iba a preguntar qué demonios está usted buscando en internet. Es una novela que es un puzzle, que encierra muchas novelas dentro. El protagonista es este asesino especial, que tú puedes contratar para asesinar a cualquiera, pero también es una historia de amor, una novela generacional, sobre la familia, sobre la educación sentimental de este asesino que es la de los últimos 50 años de este país, y una novela de viaje, una especie de matrioska donde cada caja te lleva a un nuevo tesoro.

«Alguien dijo que la infancia de un hombre es su patria y por eso parte de la mía es Gran Canaria»

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¿Cuál de todas sus películas es la que más le satisface?

Yo considero que disfruto mucho del trabajo de actor. Me lo paso muy bien. Así que todas las películas que he hecho me han dejado algo bonito. Me cuesta pensar una que no. Hay películas que me han impulsado más profesionalmente como Celda 211 o Alacrán enamorado. Luego he trabajado mucho en Latinoamérica, en México especialmente, y he tenido la suerte de participar en películas muy buenas allí como La zona o Días de Gracia, que han sido muy premiadas. Pero si me circunscribo a lo español Celda 211 fue un antes y un después para mí. Pero le tengo una especial afecto a mi personaje de Carlomonte en Alacrán enamorado quizás porque es una película que está hecha a partir de una novela mía y en la que tuve la suerte de poder construir el guión junto con el director.

«Celda 211’ fue un antes y un después en mi carrera, pero le tengo mucho afecto a ‘Alacrán enamorado»

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¿Qué recuerda de su infancia en Las Palmas de Gran Canaria junto a su familia?

Vivimos en una zona muy cerca del parque San Telmo y en otra época en el barrio de Escaleritas. Yo, que soy el mayor, llegué cuando tenía dos años y me fui con diez. Tengo la memoria de Las Palmas de una infancia. Recuerdo mucho mis juegos con mi hermana sobre todo en el parque San Telmo, las navidades en la playa y recorrer la isla con mis padres. Alguien dijo que la única patria del hombre es su infancia, pues entonces parte de mi patria está en Gran Canaria. Y hemos tenido todos la oportunidad de volver a las Isla en Canarias. Le doy las gracias al Festival de Gáldar porque me alegra muchísimo este premio y lo recibo con toda la humildad del mundo porque no estoy seguro de merecerlo, pero también porque me da la oportunidad de volver a pisar Gran Canaria y eso es siempre motivo de alegría.

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