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Educación | Protesta de los estudiantes de arte dramático

Dignidad para los futuros actores

Los alumnos de Arte Dramático exigen una sede tras un mes y medio estudiando en un pasillo

Protesta de la Escuela de Actores de Gran Canaria La Provincia

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Protesta de la Escuela de Actores de Gran Canaria Alberto García Saleh

Los estudiantes de la Escuela de Actores de Gran Canaria piden un local en condiciones tras estar más de un mes ubicados en un pasillo en un edificio con serios problemas de mantenimiento.

Los estudiantes de arte dramático no pueden más. La sede grancanaria de la Escuela de Actores, situada en la calle Sor Brígida Castelló 1, del barrio de Vegueta, se ha convertido en algo peor que un cuchitril en el que no pueden aprender su profesión con dignidad. Todo empezó con unas obras en este antiguo edificio de arquitectura colonial donde también está situado el Servicio insular de intervención inmediata para mujeres víctimas de violencia de género.

Las reformas que se hicieron en el interior provocaron la caída de cascotes del techo de la tercera planta, que es donde estaban situadas las dos aulas de la escuela, y en plena jornada lectiva, que no provocó ninguna desgracia de milagro. Como consecuencia de todo esto, los alumnos han tenido que seguir su formación en un pasillo en forma de «L» situado la primera planta en donde desarrollan su aprendizaje académico de una manera realmente lamentable.

Los estudiantes han estado confinados más de treinta días en un pasillo vallado porque caían piedras del techo

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Un lugar que incluso ha estado vallado durante un tiempo porque caían piedras del techo y que les impide por el momento poder acceder a un patio donde realizar las materias prácticas. Pero a todo esto hay que sumar el agravio comparativo que supone que la Escuela de Tenerife tenga un centro en óptimas condiciones creado exclusivamente para los alumnos de arte dramático. Por este motivo, los estudiantes de tercer curso, se manifestaron ayer en la Plaza de Santa Ana y ofrecieron una clase de canto al aire libre en la Plaza de Colón y otra en la de Las Ranas como protesta.

«En ese espacio no podemos dar clases», señala Berta Molo, una de las estudiantes que ejerce como portavoz. «Y si hacemos cosas en las que tenemos que cantar, gritar o elevar la voz podemos molestar al personal de administración y muchas veces tenemos que censurar ese trabajo. La teoría podemos seguir dándola pero las clases interpretativas y gestuales nos cuesta mucho más», añade.

No pueden dar clases interpretativas o gestuales porque molestan al resto del personal del edificio

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Los estudiantes tiene dificultades para poder recibir clases de interpretación, de movimiento, voz o música, mientras que no pueden aprender caracterización porque no tienes el taller donde hacían sus máscaras. Y eso en una carrera de cuatro años que equivale a una licenciatura normal. La Escuela está dividida entre las dos capitales canarias. Y si en Gran Canaria están cursando primero y tercero, en Tenerife estudian segundo y quinto. «No tenemos un área de comida donde sentarnos. Nosotros pasamos muchas horas en esta escuela trabajando y desde hace un mes y medio estamos compartiendo un baño y vestuario para más de 40 personas incluido profesorado y personas de administración. El equipo directivo se turna en una mesa y ni siquiera tiene una oficina», añade.

La estudiante pone el acento es cómo está Gran Canaria si la comparamos con Tenerife. «Las infraestructuras que ellos tienen en comparación con las nuestras son inmensamente mejores siendo también el Cabildo quien les lleva el centro. Ellos tienen muchas instalaciones, espacios, zonas de comida, patio o vestuarios. Nosotros tenemos el vestuario en nuestro propio baño que tenemos que compartir con todas esas personas. Y nuestras clases ahora mismo no están acondicionadas, no hay buena resonancia para hacer las clases de canto, no tenemos un parquet para las cosas de movimiento y danza, no tenemos un escenario para interpretar obras, así que no podemos trabajar con escayola ni con otro material. Y mucho menos si hablamos de cuidar las medidas anti-Covid».

La sede de Tenerife, por el contrario, cuenta con un centro propio donde se ejercen las clases perfectamente

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En opinión de Berta Molo «queremos que nos busquen un sitio definitivo porque la escuela ha estado peregrinando de centro en centro durante muchísimos años. Tenemos a personas que están en primer curso y no queremos que ellos sufran esto en los próximos tres años», añade. La Escuela de Arte Dramático es una institución privada con un acuerdo con la Consejería de Educación y a la que el Cabildo les cede el espacio. «Pero en Tenerife les ha cedido un sitio bueno, que se construyó específicamente para ellos y aquí es una incertidumbre. Yo no siento que me estoy formando al 100 x 100 como otras escuelas de estudios superiores de arte dramático». Desde la consejería la respuesta es habitualmente que están no hacer nada o resituarlos en lugares siempre en malas condiciones. «Pero hay muchas aulas que se han cerrado en la ciudad que podrían servirnos», añade.

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