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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Teatro

Un gesto desarmó el golpe de estado

El Teatro Cuyás exhibe como primera producción de este año '23F - Anatomía de un instante', un retrato de las convulsiones vividas durante el intento de golpe de estado

Los actores Pep Cruz y Enric Auquer durante la representación de '23F: Anatomía de un instante' Teatro Cuyás

El rostro del presidente Adolfo Suárez quedó grabado en la retina de los millones de españoles que esperaban, inquietos ante la renuncia a la democracia, a que cesara la tentativa de los militares. Esta resistencia, perteneciente a uno de los episodios más grises del país, fue diseccionada por el escritor Javier Cercas. Ahora, la última creación del director catalán Àlex Rigola trae los recuerdos olvidados a las tablas . 

Dos niños dejan de jugar al oír disparos por la radio, una compañía de teatro regresa a su pueblo escuchando rumores del aire y tres hombres, sin saberlo, defienden la legitimidad del estado democrático a la vez que la sombra de uno de ellos se engrandece en el silencio. Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, mantuvo el aliento ante los disparos del intento de golpe de estado, lo que sucedió, lo que pensó, está reconstruido en 23F - Anatomía de un instante, la nueva obra de teatro basada en la novela de Javier Cercas que el Teatro Cuyás estrena este fin de semana

Las generaciones más jóvenes, así como las mayores, quedan sorprendidas por los detalles del 23F

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Àlex Rigola, uno de los directores teatrales más prestigiosos del país, fue el niño que paró la pelota en el patio de su casa. De aquel entonces, se encargó de orquestar esta producción con una única indicación del escritor Cercas: «Ceñiros a lo que sabemos, no especuléis». «Esta es una pieza muy especial para nosotros porque cuenta una de las partes más importantes de la historia de la España moderna. Este ensayo, aunque Cercas siempre lo ha defendido como novela, es una lección puesto que no hay otro texto escrito sobre este periodo tan interesante, sin especulación ni ficción», detalla el dramaturgo. Amistad, poder, deber, subordinación, reconciliación y traición, tantos matices que fueron fraguando las balas. 

Una escenografía atrevida para un hecho histórico

Frente a ellas, unos pijamas de colores iluminan el escenario. Unos globos, desperdigados, insinúan la celebración de una fiesta, ¡la de la democracia! El 40 aniversario del asalto al Congreso de los Diputados reúne a los cuatro personajes que actúan como juglares contando lo ocurrido y representados por el actor catalán Pep Cruz, junto a Miranda Gas, Eudald Font y Roser Vilajosana, que narran lo acaecido, mientras la figura de un rey que permanece callado los observa. ¿Qué es lo que define al público cuando sale de la sala? Sorpresa, dicen sus responsables, desde a los más jóvenes a los adultos, ¡sorpresa, porque aquello fue lo vivido! Sorpresa, también, por no saber lo sabido. 

La crisis, el terrorismo y un gobierno sin timón fueron el caldo de cultivo perfecto para las imprudencias y la puesta a punto de los militares. De ello dan cuenta las voces que se entremezclan en el espacio escénico tanto en el papel de observadores como de intervinientes. «A medida que se iba escribiendo el guion, lo íbamos discutiendo, argumentando y ensayando al mismo tiempo, de forma que consistió en un trabajo orgánico», describe Pep Cruz sobre el proceso de creación, quien recuerda aquel febrero de 1981 buscando un bar con los compañeros con los que ensayaba Peer Gynt a la vez que las calles de Gerona permanecían en silencio.

«Se nos vendió que el rey había sido el salvador de la democracia, pero hizo actos imprudentes»

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Su imponente figura, con la que encarnará a Antonio Tejero, colisiona en el espacio físico con la de Suárez, interpretado por Vilajosana, «quería para este papel a la persona más joven y pequeña entre los tótems, dando un efecto simbólico entre los caracteres que se confrontan», explica el director teatral, resaltando el ascenso sorpresivo de Suárez. Quien inició su carrera política desde la sombra hasta convertirse en «el representante de la democracia».  

A quienes no se escondieron bajo el escaño

Junto a Adolfo Suárez, de afiliación falangista, el general Gutiérrez Mellado, militar del franquismo, y Santiago Carrillo, secretario general del PCE, se mantuvieron frente a los golpistas. «Una paradoja de nuestro país», exclama Pep Cruz, «tres personas de procedencia antidemocrática pasaron a defenderla». 

Un juego de espejos muestra las miserias y las oportunidades de unos personajes contradictorios con sus orígenes y motivos por los que pertenecer a la democracia. «Me sigue gustando cada vez que vuelvo a los ensayos o a las funciones esos momentos de amor y desamor en la amistad, que crecen, terminan, y en las que hay también traiciones», expresa Rigola. En esta desazón, y más allá de las imágenes que TVE nunca retransmitió en directo, pero que aún se conservan como un recuerdo común, las polémicas que ha conllevado la publicación de archivos desclasificados han ido esclareciendo la leyenda. 

En una anécdota, la ya fallecida y querida escritora Almudena Grandes comentaba que, sabiendo lo que ocurría, esta novela, ahora obra de teatro, la mantenía en vilo hasta el final. «Siempre se nos vendió que el rey había sido el salvador de la democracia, pero hizo una serie de actos muy imprudentes que fueron la placenta del golpe, como dice el propio Cercas. Reaccionó, pero fue más bien por su propio interés que por el del país, como se ha visto con la cantidad de riqueza acumulada en todo este tiempo», observa Àlex Rigola. En el lado contrario de la memoria, la imagen icónica de Adolfo Suárez sentado en el escaño ha quedado salvada.

El mito de la Transición


Rigola califica a la Transición como un periodo «heroico», el cual tuvo a su «héroe de la renuncia» en Suárez, quien, en vez de persistir, se apartó. Su misión ahora: transformar el ágora del teatro en una expresión del recuerdo. «Tendemos a olvidar, por lo que es importante rememorar para volver a saber dónde estamos y saber qué estamos permitiendo».

Sin embargo, el actor Pep Cruz define sin ambigüedades como «un fascismo viejo que está enquistado en las áreas más potentes del poder». La experiencia de los años le han llevado a identificar al período del 78 como un «esparadrapo puesto en una herida que dejó dentro toda la pus» que ahora se ha plasmado en el auge de la extrema derecha y los sinsabores políticos. 23F - Anatomía de un instante estará el viernes y el sábado, a las 19.30 horas, entre 12 y 23 euros.

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