“La fotografía moderna no acaba de interesarme y creo que será así hasta que me muera; puede que esté celoso de la pintura, pero nunca podría realizar mi trabajo a través de ella”.

Historias incompletas de personajes encerrados en sí mismos, aislados, rodeados de un muro invisible, construido por el autor o impuesto por la sociedad. Es este el tema al que recurre una y otra vez nuestro fotógrafo en cada peldaño de su enorme trayectoria de cuatro décadas que ha deslumbrado en todo el ámbito del arte internacional, creando imágenes icónicas que gritan ante cuestiones que forman parte indispensable de la humanidad como son la libertad sexual y el radicalismo político.

No es difícil que, ante la obra del fotógrafo que presento hoy en PhotoSoul, el espectador se sienta voyeurista, aun a sabiendas de que jamás podrá traspasar la línea que le permita incorporarse en la composición, y así formar parte de la obra de la que no desea apartar su mirada. En su larga y destacada trayectoria emplea un discurso en el que aborda temas como el deseo, el sexo, y la violencia, relatando una incisiva crítica sobre la hipocresía social de los tabúes existentes ante la doble moralidad y la ambigüedad de las apariencias, asuntos que en sectores de la sociedad actual se acostumbra a ocultar o maquillar, intentando apartarlos de su estructura.

Actitudes de deseo

Erwin Olaf nace en Hilversum, Holanda, en 1959. Nunca pensó en ser fotógrafo. Estudió la carrera de periodismo en Utrech y cuando empezaron las clases de fotografía comprendió que el asunto le interesaba más allá de lo que hubiera imaginado. Se inició retratando a sus amigos de forma trivial pero enseguida vio claramente que estaba dotado para hacer carrera en el oficio por el que se sentía fascinado. Comenzó realizando imágenes para revistas de contenido homosexual, fotografiando a hombres en actitudes de deseo.

A través de su amigo, el coreógrafo y coleccionista de arte Hans van Manen, conoció el trabajo de Robert Mapplethorpe y Joel Peter Whitkin y todavía se reafirmó más reconociendo que no le quedaba otra que convertirse en un auténtico fotógrafo, con la intención de apartarse del imaginario de estos artistas mencionados que tanto le habían impactado, comenzando a proyectar el suyo propio con las formas que le brindaba su propia personalidad, a través de la creación de personajes estáticos, sin alma, situándolos en interiores de gran densidad teatral.

Aunque quería apartarse de ellos, sus primeras creaciones irremediablemente nos remiten al estilo de los dos fotógrafos americanos citados unas líneas más arriba de este texto, siendo acusado por la crítica de imitarles. Ahora se ha convertido él en uno de los fotógrafos más imitados, todo un referente para la fotografía del siglo XXI. El precio de sus fotografías va más allá de los 12.000 euros.

«Cuando estoy triste no suelo comentarlo, únicamente lo manifiesto a través de una composición fotográfica, necesito además que mi drama sea oculto, silencioso. ¿Sabes cuál es el sentimiento más difícil de fotografiar? Una sonrisa plena de felicidad», comentó en una entrevista: «Cuando tengo una idea que conlleva alegría, no me sirve, pues al realizar la imagen, se convierte en dramática».

Es el más importante fotógrafo holandés y para su país significa un símbolo que representa el cosmopolitismo de Ámsterdam, unido a la libertad de expresar lo que uno siente abiertamente, la defensa de los valores democráticos, creando enigmáticos y transgresores ensayos visuales de gran perfección técnica que adquirió en la etapa de plena dedicación a la fotografía comercial, en la que realizó fotografías y spots publicitarios que se podrían reconocer como pequeños films. Su equipo de trabajo está compuesto por grandes profesionales del mundo del cine, alrededor de cincuenta personas se reúnen en torno a una escena. Consiguió el    León de plata en el festival de Publicidad de Cannes, en 1999. Ha trabajado para las revistas Citizen K, The New York Times Magazine, The Sundey y Elle international, entre otras.

Autorretrato de Erwin Olaf.

Autorretrato de Erwin Olaf. PEPE CALVO

Imágenes congeladas

Su obra, desde sus inicios hasta la madurez, es tremendamente narrativa, remitiéndonos directamente a la inspiración de las melodramáticas tramas del cine clásico americano, secuencias cinematográficas concretadas en las películas dirigidas por Douglas Sirk y John Stahl, y de las pinturas de Edward Hopper y Norman Rockwell; crea atmósferas de carácter introspectivo, perfectamente calculadas, cuyos personajes muestran un comportamiento pasivo, por la serenidad que desprenden parecen vivir en un tiempo detenido, consumidos en una depurada ambientación en interiores elegantes y fríos, con la mirada puesta en Helmut Newton e incluso en David Lachapelle, que son influencias reconocidas por el propio Olaf. Las fotografías que configuran su trabajo son como imágenes congeladas de una película. Siempre confesó ser gran amante del cine. Es su gran inspiración, como también ciertas experiencias que vivió entre los 18 y 25 años por las que se vio marcado. Su trabajo es comúnmente tratado con polémica pues habitualmente investiga sobre conceptos como la sensualidad, enfermedades psicológicas y el género.

«Siempre ha existido una interacción entre el modelo y yo; juntos emprendemos un viaje, en el que nunca sabemos a que punto nos va a llevar. La propia fotografía establece una química entre nosotros, no alejada de la expresión de la tensión, donde hay tensión siempre existe una historia que contar, de esta manera se configura un interesante y sorprendente diálogo entre fotógrafo y modelo», manifestó.

Chess men

Con esta serie, realizada en 1988, comenzó a destacar en el panorama internacional. Aunque parte de conceptos diferentes, en este trabajo, su estética sí es deudora de la obra de Joel Peter Witkin, pues, a pesar de no aparecer seres tullidos con deformidades al límite de la salud física e incluso cuerpos sin vida, sus formas compositivas y la iluminación son similares. Con este trabajo fue galardonado con el primer premio en una de las competiciones más importantes de Europa en el ámbito de la nueva fotografía: The young european photographer.

Mature

Serie realizada en 1999, es una colección de imágenes de su primera etapa, libremente inspirada en el trabajo del ilustrador Alberto Vargas, en la que ya comenzaba a definir el devenir de su futura trayectoria donde retrata a una sucesión de mujeres de edades entre 61 y 89 años, en plena y exuberante madurez, luciendo un físico de gran sex appeal, posando como auténticas pin-ups, que puede ser contemplada como una parodia de la femineidad, aunque quizá esta no fuera la intención del autor.

Fashion victims

Realizada en 2000, produjo gran controversia, armando enorme revuelo que motivó un reconocimiento a nivel global. A través de una cuidada estética donde unía el sexo con el sadomasoquismo, presentó una colección de imágenes de desnudo en las que mostraba a hombres y mujeres en poses provocativas, que ocultaban su cabeza con una bolsa de las grandes marcas de la moda del momento.

Berlin

En este conjunto de imágenes nos sumerge en tramas que configuran una suerte de ópera deslumbrante, realizadas en la ciudad alemana del título. Escenarios palaciegos donde se establecen relaciones entre niños y adultos de alta fluidez dramática que remiten a reminiscencias históricas del pasado de esta metrópoli. Algunas de las piezas son un homenaje al pintor Otto Dix.

Fotografía de la serie ‘Mature’.

Fotografía de la serie ‘Mature’. PEPE CALVO

Le dernier cri

Es un trabajo que presenta una dimensión escenográfica a través de un vídeo y un conjunto de fotografías en el que se muestra una casa donde dos modelos interactúan en la distancia que recuerda al espacio teatral.

Keyhole

Obra realizada en 2012, donde surgen personajes patéticos que desprenden mensajes turbadores; en las imágenes que la integran los modelos aparecen habitualmente de espaldas a la pared como ocultando secretos inconfesables que les llenan de vergüenza, quizá corrompidos por la pasión y el deseo.

Royal Blood

En la serie Royal Blood, el artista reflexiona cómo construir leyendas sobre los mitos del género de terror, retratando a personajes históricos muertos con extrema violencia, reflexionando sobre la utilización de la sangre como espectáculo. La crítica opinó que se trataba de cadáveres exquisitos, –aunque, todos sabemos que para los surrealistas «el cadáver exquisito» es otra cosa– retratados al estilo «gore» en el que el toque sangriento es muy importante, pero no se trata de películas sangrientas de serie B, es este un estudio personal sobre ella, en las que aparecen stars.

Hope

En este trabajo realizado en 2005, refleja la angustia ante la duda de la espera, recreando el instante inmediatamente anterior a un suceso esperado por el sujeto protagonista de la composición, donde se manifiestan recursos dramáticos, que afloran en otras series, como la soledad que produce la propia incomunicación.

Grief

Es un conjunto de fotografías realizadas en 2007 donde plasma el instante en que se recibe una mala noticia que provoca un gran dolor.

Im Wald

Es una de sus últimas series realizada en paisajes alpinos, mostrando su enorme belleza. Un trabajo sorprendente ya que nunca había mostrado el entorno natural, cuestionando la crisis originada por la pérdida de biodiversidad derivada de nuestra forma de vida. Preguntado por el por qué de este trabajo, comentó: «La pandemia me hizo entrar en shock, esta locura me aportó mucha inspiración despertando mi creatividad; la situación que vivíamos me hizo ver claramente lo arrogantes que hemos sido con la naturaleza».

Diseño de moneda

Realiza prestigiosas colaboraciones para Vogue, Louis Vuitton, etc. En 2014 fue el encargado de diseñar la moneda holandesa con un retrato del rey Guillermo, lo que fue motivo de controversia para la prensa conservadora que llegó a comentar que no era necesario encomendar un trabajo de estas características a un artista, por muy bueno que fuera en lo suyo, pues no tiene el conocimiento necesario para diseñar un encargo tan diferente de su trabajo.

Erwin Olaf ha recorrido el mundo a través de sus exposiciones. Citaré primero las realizadas en España: Centro Contemporáneo de Málaga, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), la galería murciana Espacio mínimo con la que participó en varias ediciones de la feria de arte Arco; Museo de Imagen y Sonido de Sao Paulo, Brasil; Museo Ludwig de Colonia, Alemania; Centro de la fotografía de Shangai, Centro Georges Pompidou de Paris, el Rijkmuseum de Ámsterdam y un largo etcétera. Asimismo, su trabajo está incluido en importantes colecciones públicas y privadas. Entre sus numerosas publicaciones, cabe destacar la que le dedicó la prestigiosa revista Aperture.

A sus 63 años continúa enfermo de un enfisema pulmonar que sufrió a los 36 años. No le queda otra que cuidarse. Ha de vivir con ello inevitablemente, a pesar de todo es un hombre que disfruta su vida luciendo un porte deportivo, ligero y luminoso, con buen talante; según dicen aquellos que están próximos a él, el mal carácter únicamente lo saca a través de sus fotos. Reconoce que la música tiene influencia en su obra. Su banda sonora se centraría en Lou Reed y su Take a walk on the wild side, considerando su melodía, su letra y las voces del coro como fuente de inspiración.

«Solo soy fotógrafo, únicamente puedo trabajar con lo que veo ante mis ojos. La vida trata de lo real, pero uno puede enriquecerla con los sueños. Me encanta recrear mi propio mundo de ensueño con historias que están por desvelar y cuyo final queda abierto, de manera que cada cual pueda inventar su propia historia, mis fantasías normalmente no están compuestas de imágenes claras, suelo ver su contorno, pero siempre hay bruma».