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Lanzarote acoge su Bienal de Arte más social, feminista y disidente

El comisario y gestor cultural Adonay Bermúdez dirige la undécima edición de la cita bajo el título ‘Como la liebre en el páramo’, en homenaje a Leandro Perdomo

Lanzarote acoge su Bienal de Arte más social, feminista y disidente

La isla de Lanzarote, cincelada por el sueño despierto de Manrique, tierra mía de Saramago, leyenda de Mararía, porque sus vientos bailan con el arte que emana de sus poros volcánicos, abre camino a la celebración de su 11º Bienal de Arte, que arranca el próximo jueves 1 de septiembre y se desarrollará hasta el 30 de marzo de 2023.

Esta cita artística de referencia internacional, que dirige este año el comisario y gestor cultural independiente Adonay Bermúdez, pone el acento en el compromiso social y político que vertebra este encuentro cultural de alcance universal, pero que toma como punto de partida el contexto del territorio y la realidad local que entiende la cultura como un espacio de participación, diálogo, democracia, pluralidad e inclusión.

Esta línea de abordaje de la próxima bienal lanzaroteña reviste una enorme relevancia en este contexto internacional marcado por una cargante incertidumbre, titulares de crisis, y un mundo por (re)construir tras un largo período de reclusión y ensimismamiento.

Y es que una de las discusiones más comunes en la conversación sobre política cultural orbita alrededor del desconocimiento, relativo o profundo, de la misma noción de la cultura como objeto, instrumento o disciplina, así como de su sentido, rumbo o posibilidades. Incluso se supone, casi de forma implícita, que la cultura engloba todo aquello que existe, y que esta propia concepción es una conquista democrática de los tiempos modernos.

En este sentido, quizás el mejor camino consista en seguir la tendencia anglosajona y elegir otra raíz para la cultura: la palabra coulter, considerada en este lenguaje un cognado de cultura y que significa «la lámina del arado». La fuerza de esta imagen poética remite al hecho de que la lámina del arado revuelve la tierra y arranca las viejas hierbas para preparar y abonar el terreno para una nueva plantación o cultura. Esta idea, que resulta decisiva para la noción de la cultura moderna, es la que florece en el centro de la nueva Bienal de Arte de Lanzarote bajo la dirección artística de Bermúdez, que traza como ejes de análisis y debate las cuestiones más apremiantes de nuestra realidad próxima y global: la memoria histórica, los flujos migratorios, y el feminismo y la presencia de la mujer en el arte. En definitiva, los derechos inalienables de la ciudadanía por un mundo más justo.

En esta línea, Bermúdez destaca la importancia de «pasar de multiculturalidad a interculturalidad, y eso solo es posible si desde las instituciones, desde la cultura, desde lo social, hacemos por ello», toda vez que subraya el potencial del encuentro cultural «como catalizador social capaz de entablar relaciones, conservar y estudiar nuestra herencia común, registrar los acontecimientos socioculturales y educar a nuestra sociedad».

Con estos mimbres, la 11º Bienal de Arte de Lanzarote transforma la isla en un cruce de caminos artísticos al abrigo de una programación estructurada en cuatro exposiciones colectivas, tres individuales, cinco proyecciones, tres ciclos de conferencias, una mesa redonda, una performance y una acción en barrios de la isla.

«La programación podría dividirse en tres bloques temáticos: el primer bloque está vinculado a la memoria histórica; el segundo tendrá más relación con los fenómenos migratorios; y el tercero reivindica el papel de la mujer en el arte», explica Bermúdez, quien apunta que «el conjunto de esta edición de la Bienal está atravesada de principio a fin por la presencia de la mujer en el arte y, de hecho, el 60% de las artistas son mujeres».

«Esta es una denuncia que he hecho durante muchos años sobre la ausencia de las creadoras en la representación artística de las islas», continúa, «además de que trataremos temas específicos que nunca se abordan desde el punto de vista del arte, como el cáncer de mama, el aborto o la maternidad».

Además, esta edición rinde homenaje al narrador Leandro Perdomo, referente de las letras de raíz lanzaroteña, del que se cumple el 30º aniversario de su muerte, desde el mismo título de esta edición, Como la liebre en el páramo. «De salto en salto, como la liebre en el páramo tratando de descubrir el escondrijo, vamos descubriendo verdades, realidades que a veces nos alejan y otras, las más, nos acongojan, y nos conturban y nos espantan. […] Después viene la reacción, la serenidad reflexiva de las ideas, y nos quedamos como atontados, hasta que comprendemos lo ingenuos que hemos sido, marionetas de paja y de resortes manejados por los listos», recoge un fragmento de Perdomo.

Así, la 11º Bienal de Arte de Lanzarote alza el vuelo el próximo jueves 1 de septiembre con la inauguración de tres exposiciones en dos espacios diferentes: el MIAC (Museo de Arte Contemporáneo de Lanzarote) y la Ermita de Tías: la muestra colectiva Bienes ocultos; la exposición individual Museo Arqueológico de la revuelta, del artista asturiano Avelino Sala; y el proyecto Monumento a la oscuridad, de los creadores Eugenio Merino y Miguel G. Morales.

‘Bienes ocultos’

Bajo el título Bienes ocultos, los principales conflictos del actual proceso de globalización neoliberal, las fronteras y los estados amurallados, el declive de la democracia, la presión migratoria, los feminicidios o las necropolíticas conforman las coordenadas de esta cartografía artística de las principales cuestiones y problemáticas que marcan el escenario geopolítico actual.

Comisariada por el propio Bermúdez junto con Carlos Delgado Mayordomo, «los trabajos no solo tratan de revelar las estructuras del poder, sino también el potencial del arte para poner en escena las ganancias que genera el análisis crítico y simbólico de dichas estructuras», reseñan desde la organización sobre este proyecto que podrá visitarse en el MIAC hasta el próximo 7 de noviembre.

La exposición cuenta con la participación de Santiago Sierra, Tracey Emin, Teresa Correa, Rigoberto Camacho, Isidro López Aparicio, Lotty Rosenfeld, Enrique Jezik, Julieta Hanono, Teresa Margolles y Mounir Fatmi.

‘Museo Arqueológico’

El artista y comisario asturiano Avelino Sala reconstruye su universo simbológico alrededor de la piedra como objeto histórico-científico en la muestra individual Museo Arqueológico de la Revuelta, que exhibe en el MIAC también hasta el próximo 7 de noviembre.

Su propuesta expositiva juega de manera irónica con el formato clásico de vitrina de archivo para mostrar, en clave de registro museográfico, una serie de piedras recogidas en diferentes manifestaciones del mundo. «Una obra que presenta una crónica global de resistencias y va más allá de las particularidades de cada una de las acciones de protesta para hablar de la necesidad de tomar medidas ante el claro fracaso de los relatos construidos hasta la fecha», anuncian desde la Bienal.

‘Monumento a la oscuridad’

El homenaje a la memoria viva del pasado enterrado de España que construyen los creadores Eugenio Merino y Miguel G. Morales se titula Monumento a la oscuridad, dedicado a la desaparición de los centenares de personas durante la Guerra Civil y el Franquismo en Canarias. Además, la muestra rinde tributo de manera especial a la figura del poeta tinerfeño Domingo López Torres, detenido, asesinado y arrojado impunemente al mar, junto a otros prisioneros, al comienzo de la guerra civil española.

A través de la colaboración con investigadores de Memoria Histórica, Merino y G. Morales fijan el punto dónde se cometió el asesinato y arrojan allí una placa conmemorativa de bronce con el texto Monumento a la oscuridad y la geolocalización 28°28’11»N 16°13’32»W. La acción fue llevada a cabo con la ayuda de buzos profesionales y un cámara submarino, toda vez que el peso de la placa es aproximadamente del mismo peso que el de las piedras introducidas en los sacos para ahogar en el mar a los presos. Así, los artistas convierten la obra en un memorial bajo el mar a todas las personas desaparecidas, lo que dota de un nuevo significado del mar como fosa común. En definitiva, un contramonumento que cuestiona la permanencia de los monumentos franquistas y que ya ha obtenido eco en la prensa internacional.

Con todo, la programación desplegará en paralelo una serie de actividades hasta marzo de 2023, concebidas como puentes con las exposiciones de la Bienal o con el universo de sus artistas. En octubre tendrán lugar las conferencias de Emilio Silva, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, y Sami Naïr, politólogo. En el mes de noviembre estarán presentes con sus proyectos expositivos, las artistas mexicanas Tania Candiani y Ximena Labra, el cubano Carlos Martiel y el venezolano Marco Montiel-Soto. Y en el mes de marzo se contará con las exposiciones de la artista Patty Chang, Jenny Jaramillo, Mónica Mayer, Marina Vargas y Teresa Correa.

A esto s se sumarán distintas actividades como conferencias, charlas o coloquios, que pueden consultarse en la web de la Bienal.

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