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Entrecista

Luis Piedrahita: "Condenar el humor es como prohibir 'Romeo y Julieta' porque hay un asesinato"

"Cuando somos mayores, queremos ser pequeños; y cuando somos pequeños, queremos ser mayores"

El humorista Luis Piedrahita, en una foto promocional. DIEGO MARTINEZ

"Cuando somos mayores, queremos ser pequeños; y cuando somos pequeños, queremos ser mayores", resume Piedrahita en una entrevista con este diario. Algo de lo que, dice, se dio cuenta en una visita a su abuela junto a su madre: "A mi madre le dijo: ‘Cristinita, qué joven te veo’, y a mí: ‘Luisito, pero qué mayor estás’. Y era contradictorio, porque ambos lo tomamos como un piropo". "El 'show' –cuenta el humorista– transita por esos descontentos cotidianos, desde los más frívolos hasta los más profundos. Pero, al final, en el espectáculo se descubre que pulsando un botón ese descontento desaparece".

Y es que, según Piedrahita, el humor "es de las pocas cosas que hacen la vida soportable". "Es como el sistema de amortiguación de un coche. Si no lo tienes, todas las piedras del camino te van a molestar", resume. En cualquier caso, el monologuista asegura que es "el mejor" de todos los espectáculos que ha preparado a lo largo de su trayectoria, desde que se diera a conocer tras ganar el primer certamen de 'El Club de la Comedia', allá por el año 2000.

Un humor "genuinamente español"

Con todo, su estilo es el de siempre, fiel a ese humor absurdo tan característico de nuestra cultura. "El humor surrealista, el más poético, es el genuinamente español. Gila y Gómez de la Serna eran eso. Incluso el 'Quijote' era eso", subraya Piedrahita. En ese sentido, frente al humor más reivindicativo, "importado de fuera", este estilo permite un acto de subversión y rebeldía "implícito". "La revista de 'La codorniz', por ejemplo, daba la espalda a la dictadura de forma indirecta. No hace falta nombrar a ningún ministro ni a ningún tirano, porque todos saben quienes son", señala.

Aún así, la libertad de humor ha sufrido un retroceso en los últimos años ante el que Luis Piedrahita no es indiferente: "Hace 40 años no se podía hablar de nada; luego, hubo una época en la que se podía hablar de todo, y ahora parece que se puede hablar de todo, pero no se puede hablar de nada". A ese respecto, el humorista cree que es "ridículo" que haya "inquisidores de la realidad" que pretendan "poner multas en la ficción". "Ha habido una sofisticación en la sociedad que está bien. Lo que no lo está es que pretendamos condenar el humor. Es como prohibir 'Romeo y Julieta' porque hay un asesinato", sentencia Piedrahita. No obstante, concluye el artista, su humor es "tan trasgresor", que no consigue "ofender a nadie". "Y eso que lo intenta", añade entre risas.

Otros proyectos

Por otra parte, Piedrahita destaca en otras facetas artísticas, como el ilusionismo. "El humor y la magia tienen estructuras muy parecidas, casi paralelas", argumenta. De ese modo, dice, su intención es que su magia sea "divertida", aunque asevera que el "viaje más interesante" es el inverso. "No hay trucos en este último espectáculo, pero si haces humor con las recetas de la magia, es más completo emocionalmente", reivindica, y prosigue: "Alguien dijo que el humor es sorpresa intelectual, y estoy de acuerdo. Hago chocar una serie de ideas, y cuando menos te lo esperas, convergen. Y esa sorpresa, por inesperada, absurda o chocante, te hace reír".

Ahora, y mientras gira con 'Es mi palabra contra la mía', Piedrahita está inmerso en nuevos proyectos, como un curso de cartomagia 'online' para principiantes que dará a conocer "en dos o tres semanas".

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