Premio Princesa de las Artes

Meryl Streep, la protagonista en un reparto excepcional

Desde que aterrizó en Asturias ha roto el guion y ha escrito el suyo, demostrando que nada se apaga en esta actriz inmensa

Meryl Streep.

Meryl Streep. / Muel de Dios

Josefina Velasco Rozado

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Es, para muchos, la gran actriz contemporánea. La reina de la interpretación en un universo con muchas estrellas. Pero la de ella brilla un poco más. Lo dicen los grandes premios y el hecho cierto de que posee el récord absoluto de nominaciones a los premios «Oscar» (21) y «Globos de Oro» (32) y es una de las dos actrices vivas que ha logrado el galardón de la academia estadounidense en tres ocasiones: la primera como mejor actriz de reparto por «Kramer vs Kramer» (1979), la segunda con «Sophie’s Choice» («La decisión de Sophie» 1982) y la tercera con «The Iron Lady» (La dama de hierro, 2011), en el papel de Margaret Thatcher. Nacida en Summit (EE UU) el 22 de junio de 1949 como Mary Louise Streep, conocida como Meryl Streep, comenzó sus estudios artísticos a los 12 años con las clases de canto y siendo estudiante de instituto ya sumó las de interpretación. Está casada, es madre de cuatro hijos y una reconocida filántropa, además de una mujer comprometida con la defensa de la igualdad de género.

Todos son maravillosos y necesarios. Gente que investiga para que tengamos una vida mejor conociendo incluso a las unicelulares bacterias vida dentro de la vida; que apoya causas loables como el acceso a medicamentos de las poblaciones desatendidas; alguno nos emociona y confunde con sus letras; o supera la velocidad humana imaginable. Incluso los hay tan necesarios que aunque fallecieron antes del rodaje nos siguen haciendo pensar con sus reflexiones o conocer la historia con sus lúcidos escritos.

Y luego está ella que domina la pantalla y el escenario y lucirá como le dé la gana en esta película de los Premios, porque siempre lo ha hecho. Rompe el guion y escribe el suyo; llega antes de lo previsto pero es correcta, educada, elegante y sonríe con una naturalidad que otros tendríamos que ensayar horas. Es admirable porque ha llenado pantallas y sale de ellas sin despeinarse y diciendo verdades incómodas. Ser una señora de armas tomar es lo que trasmite.

Ha llenado pantallas y sale de ellas sin despeinarse, diciendo verdades incómodas

Tal vez haya servido en bandeja el retrato de la mujer entre madre y esposa que se enfrenta a su mundo para cambiarlo, ¿o destruirlo?, y muchas se vieran reflejadas en "Kramer vs Kramer" (1979). Nos ha encogido el corazón porque ninguna madre soportaría tener que cargar con "la decisión de Sophie" (1982). Convenció a sus kikuyus que el agua no solo vivía en Mombasa y a todos que se podía volar en avioneta e ir por la vida con elegancia y dominio y hasta lavarse el pelo con clase en una palangana (claro que en esto el grifo era Robert Redford); así nos condujo en "Memorias de África" (1985). Fue la granjera que vio un mundo nuevo a través de los ojos de un reportero y que nos convenció que una cocina podía ser el mejor salón del baile en los brazos adecuados de Clint Eastwood, y que nos paseó por los "Puentes de Madison" (1995) que ni siquiera por él abandonó. Nadie como "El diablo viste de Prada" (2006) para mostrar que el lujo y la moda están repletos de crueldad y falsedad, pero que hasta la más diabólica tiene debilidades de humana naturaleza revestida de belleza de quita y pon. En "Mama mía!" (2008) cantamos, reímos, saltamos y bailamos queriendo ser hippies perpetuas; lo hacía todo bien. O nos dejaba incómodos hasta cansar con aquella terrible "Duda" (2008) que no parecía calar en la incompasiva Aloysius. En la política mundial de cuchillos afilados qué buena política fue "La dama de hierro" (2011) y pese a la dureza de Margaret Thatcher qué bien lo hizo esta gran actriz. Incluso en el tórrido "Agosto" (2013) hizo creíble el personaje de la madre amargada y decadente cuya vida se apaga.

Son demasiadas historias en un mismo personaje. Nada se apaga en esta actriz que hoy será una más de la película en la que todos son (incluyendo los reales anfitriones) estrellas porque se lo merecen. Pero en lo de dar vida a Meryl Streep ella lo hará genial. Al final "Asturias es de cine".