Fútbol

¿Se puede ser madre y futbolista profesional? "No en todos los clubs de la Liga"

Marta Corredera y María Alharilla, las dos únicas futbolistas y madres gestantes de la Liga, relatan a EL PERIÓDICO cómo han sido sus caminos radicalmente opuestos

Marta Corredera y Ona durante la entrevista.

Marta Corredera y Ona durante la entrevista.

Laia Bonals

"Hay que tener suerte". Las deportistas que deciden ser madres lo hacen sabiendo que los obstáculos son enormes. El mundo del deporte, hasta hace muy poco, ni se había percatado de la necesidad de adecuar sus reglamentos y leyes a las mujeres y mucho menos había tenido en cuenta la maternidad. Poco a poco, grandes atletas de nuestro país van rompiendo muros y tabús y emprenden el viaje de ser mamás.

En la Liga española solo hay dos futbolistas que hayan sido madres gestantes. María de Alharilla, del Levante, y Marta Corredera, exjugadora del Real Madrid. Sus historias son las dos caras de una moneda. Por sus clubs, por cómo se las ha tratado y por las necesidades que han tenido cubiertas. Ambas coinciden: no se puede ser futbolista y madre en todos los clubs de la Liga. Para que no quede a merced de la suerte, se necesita un plan de acción común, unos mínimos que garanticen la protección de las madres deportistas. Y, para tener eso, no hace falta la suerte sino empeño.

"Durante el embarazo me sentí muy abandonada porque no tuve ningún contacto con el Real Madrid", Marta Corredera:

Fue una decisión relativamente fácil. Marta Corredera (Terrassa, 1991) y su marido Pep lo tuvieron claro. Hacía tiempo que querían ser padres y, después de pasar por el altar, quisieron intentarlo. "Al final entre una cosa y otra había mundiales, había Eurocopas, competiciones de clubs, tampoco acabábamos de ver nunca el momento oportuno. Después de casarnos, el padre de Pep está enfermo con cáncer. Eso también fue un detonante para tomar la decisión de intentar quedarnos embarazados, porque al final nosotros queríamos que él conociera un poco a su nieto o a su nieta". Se pusieron a ello conscientes de que es un proceso que a veces es dificil. Sin embargo, ocurrió "con la puntería que a la primera nos quedamos embarazados".

Momento de vértigo

Corredera, jugadora del Real Madrid e internacional con la selección española, vivía en Madrid sola cuando lo descubrió. Le invadieron los miedos, las preguntas. "Tú tienes en la cabeza que lo quieres, que va a pasar, pero tampoco te esperas que pase tan rápido. Ese momento fue como: ostras, ¿ahora qué pasa con el deporte? ¿Qué pasa con mi vida? ¿Y con el club y con la selección? Él estaba viviendo en Barcelona y yo en Madrid, sola", confiesa.

Nada más saberlo se lo comunicó a la médica y una de las fisios del equipo, que la acompañaron a la ginecóloga antes de informar al míster del equipo en ese momento, Alberto Toril. "Dejé de jugar porque obviamente la doctora me dijo que no tenía ningún sentido correr riesgos". Ya había estado jugando dos semanas embarazada, aun sin saberlo, y no tenia sentido seguir. Era casi Navidad y volvió a Barcelona con su familia.

El fútbol español, sin plan para la maternidad: "No hay una regulación, se deja muy a expensas de los clubs"

"En enero vuelvo a Madrid a contárselo a Ana Rosell [directora deportiva del Real Madrid]. Me entran muchas dudas, porque es un momento de vértigo. Hablé con el club, me volví para acá y cogí la baja médica", relata. En ese momento se da cuenta de que no hay ningún plan. "No se ponen medidas específicas sobre la mesa para mi caso. Me llaman del club, no me llama ni Ana Rosell ni el responsable del femenino, no sé si era del departamento de integridad. Me propusieron que, como yo no podía ejercer mi actividad laboral normal, debía ir a ayudar a los equipos femeninos por las tardes a Valdebebas a no sé a qué, estar allí desde las 19 horas de la tarde hasta las 21 h de la noche, para cumplir mi contrato. Yo en ese momento me quedé en shock porque mi contrato es de jugadora profesional y yo entiendo que para esta casuística tiene que haber un protocolo o algo que me ampare, ¿no? Que me proteja. Lo último que necesitaba en ese momento es que se me apartase del equipo y se me mandase con la cantera, porque yo creo que no es ni lógico ni ético", recuerda.

De baja, se pasó practicamente el embarazo entre vomitos, naúseas y mareos. No podía entrenar, ni que fuera en el gimnasio de al lado de casa (que se pagaba ella). "Honestamente, por parte del club yo no tuve ningún tipo de ayuda en ese sentido. A mí en ningún momento me llamaron para preguntarme cómo estaba o si necesitaba algo en cuanto a condición física".

Pasada la semana 41, parecía que Ona no quería nacer. "Como mujeres, en nuestra cabeza tenemos lo típico que ves siempre en las películas. Es todo súper idealizado: vas a tener un parto natural, que todo va a ir bien, que si epidural y luego te plantas ahí. Me indujeron el parto. Después de 9 horas con medicación y sin dilatar ni medio centímetro, me hicieron una cesárea". La recuperación fue horrorosa. Dolor, pinchazos y mucha inestabilidad emocional. Y, de nuevo, se volvió a ver sola.

"Estaba en el grupo del equipo y pongo que ya había nacido mi hija. Les mandé una foto. Por ahí recibo felicitaciones de la mayoría de la plantilla, pero no de todas. Hay gente que decidió no felicitarme. A partir de ahí yo me siento muy abandonada porque no dejo de ser una jugadora de la plantilla, que es verdad que estoy de baja por maternidad, pero que en teoría en algún momento de un futuro próximo me tenía que reincorporar a la actividad. Desde el momento que yo doy a luz me siento muy abandonada porque no tengo ningún tipo de contacto con el club, ni con los fisios, ni con el preparador, ni con un médico. Para mí mentalmente no fue nada fácil. Yo sabía que las deportistas éramos cromos, pero estamos hablando de una situación que antes de la de la futbolista va a la persona. Y en ese momento la Marta persona se sintió muy abandonada. Es verdad que yo estoy en Barcelona y estoy de baja, pero eso no significa que se tengan que olvidar de mí o que no me puedan ayudar", confiesa mirando con perspectiva lo que vivido.

"Para mí mentalmente no fue nada fácil sentirme abandonada"

No ha podido volver a competir. Su pared abdominal quedó muy afectada por la césarea y, de hecho, aún sigue de baja e intentando recuperarse tras casi un año y dos meses de coger por primera vez a Ona. "Me he sentido tan sola y tan desprotegida que me da rabia, me da miedo y me da mucha pena pensar que yo podía permitirme el hecho de buscar una solución por mi cuenta, pero que muchas otras mujeres no pueden".

Con el apartado sobre la maternidad aún en la mesa de negociación del nuevo convenio colectivo del fútbol femenino, Corredera tiene claro lo que hay que incluir. "Los clubs deben tener una estructura preparada, ya no sólo para la mujer embarazada, sino para la mujer en sí. Deberíamos tener acceso a ginecólogos y a psicólogos, en estos casos sobre todo. Los clubs, en estos casos de embarazos, tendrían que poner a disposición de las jugadoras un oficio y un entrenador personal. No digo que tengan que contratar a alguien más, puede ser el mismo que está haciendo las funciones en el club, pero la jugadora no puede estar desatendida".

"He tenido la suerte de que el Levante me ha apoyado en todo momento", María de Alharilla:

María Alharilla (Jaén, 1990) y su pareja eran mamás de Hugo. Primero fue su mujer quien se quedó embarazada y tuvo a al hijo mayor en 2019. Pasados unos años, fue Alharilla quien quiso dar el paso. En 2023, con esa decisión, se convirtió en la primera futbolista de Primera División en quedarse embarazada. "No queríamos que se llevaran mucho tiempo, pero también creíamos que había que tener el momento idóneo para hacerlo. Uno de mis miedos era cómo iba a volver después del embarazo. Imagino que cualquier deportista de élite que haya sido mamá tiene ese miedo", confiesa recordando la decisión que tomó en el mejor momento de su carrera. "Lo decidí así porque creí que estando bien me recuperaría mejor. Cuando no estás al 100% o tu carrera va en declive, pensaba que sería más complicado recuperarme y volver a jugar".

En ningún momento tuvo miedo de que el Levante no la apoyara. "Era una decisión que yo la tenía tomada. Lo tenía claro y me da un poco igual si el club me iba a apoyar o no. He tenido la suerte de que el club me ha apoyado en todo momento". El conjunto granota se volcó, actuando con la normalidad que tiene este tipo de situaciones en la vida normal. Pese a que los tres primeros meses fueron de reposo para evitar riesgos (recomendación habitual en la fecundación in-vitro), el resto del embarazo se lo pasó entrenando junto a uno de los readaptadores del equipo.

"No hacía nada en el campo porque me encontraba incómoda. Lo importante era mantenerse y no perder la forma por completo para poder volver cuanto antes y lo mejor posible. Estábamos todos un poco verdes. Nos pusimos todos a estudiar y al final él era mi preparador físico individual", relata de los meses previos al parto. El día en que conocieron a Víctor también fue como la seda. "Yo no me enteré de nada del parto. Todo el ejercicio y todo lo activa que yo he estado se ha notado", cuenta, a la vez que confiesa que tener el apoyo del club la ayudó mucho psicológicamente en todo el proceso.

Estuvo más de un año sin pisar el verde y, cuando volvió, el alivio la invadió. Ser madre la ha hecho mejor futbolista, dice, y ahora está en camino de recuperar su mejor version de nuevo vestida de corto. Tanto en su vuelta al verde como en su aprendizaje personal han ido de la mano del club granota. "Si mi pareja tenía que venir y en mitad del entreno tenía que darle el pecho al bebé, no había ningún problema. De hecho, yo me acuerdo que los primeros días yo hacía un parón para sacarme la leche porque no podía entrenar todo del tirón ni sacármela. Ha ido sobre la marcha, según lo que yo necesitara y conforme yo iba demandando".

Derecho básico

Alharilla es consciente de que su situación és excepcional. Lo que ha vivido en el Levante es el paradigma de aquello que toda madre futbolista querría vivir. "Hoy en día no se puede ser futbolista y madre en todos los clubs de la Liga. Ahora mismo, pese a ser profesionales de etiqueta, nos falta mucho para serlo de verdad. Al final mi embarazo ha ido todo bien, pero creo que si estuviera en otro club sí podría haber tenido algún problema. No lo hubieran resuelto. No en todos los clubs, claro, pero sí en algunos que tienen menos recursos".

Por ello, reclama que todas sus compañeras, decidan ser madres o no, tengas las mismas condiciones básicas a la hora de tomar la decisión. "Es superimportante tener un convenio que nos proteja. El que tenemos ahora no dice nada de embarazo ni de cosas importantes. En el nuevo que se esta negociando ahora se está trabajando. Un derecho básico como la maternidad debe estar cubierto".