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¡Qué locura de dietas!

Abstinencia, ingurgitar arcilla, comer papillas, solo setas. Las 'celebrities' son capaces de seguir los regímenes más absurdos para no engordar | Especialistas de todo el mundo se llevaron las manos a la cabeza para minimizar la influencia de Elsa Pataky

Elsa Pataky

Comer solo coliflor, ingurgitar líquidos humanos (sic) o alimentarse como en la prehistoria. La lista de opciones que aparecen en Google cuando se teclea la palabra dieta es interminable -y, a menudo, espeluznante, podríamos aña-dir. Y el star system, igual que el común de los mortales o incluso más, no escapa al diktat del peso pluma, debido a la presión que supone desfilar ante las cámaras y aparecer a todas horas impe-cable.

Cada dos por tres, las celebrities sorprenden, y algunas veces hasta horrorizan, al compartir cuál es su método milagro (aunque sea poco ortodoxo y nada recomendable) para lucir cuerpazo y perder kilitos en un santiamén.

Una de las últimas -nos centraremos en este artículo principalmente en ellas, aunque ellos no les van a la zaga- en presumir de seguir un protocolo alimenticio supuestamente idóneo, y que le permite mantener a raya una anatomía perfecta, es Elsa Pataky.

Ayuno intermitente

Armó un revuelo considerable al afirmar -durante su paso por El hormiguero para presentar su libro Strong- que ella y su marido, el actor y también escultural Chris Hemsworth, ayunan de forma intermitente cada día. Es lo que se conoce como la dieta 8/16 (comer solo 8 horas al día y ayunar las 16 horas restantes, incluyendo horas de sueño). Aseguran que, aunque parezca una tortura, sus beneficios son múltiples: eliminar kilos, mejorar la digestión, limpiar el cuerpo, rejuvenecer la piel.

Especialistas de todo el mundo se llevaron las manos a la cabeza y trataron de minimizar la influencia de una prescripción como la que abandera Pataky, que tiene otros seguidores entre los famosos: Jared Leto, Miranda Kerr, Hugh Jackman y Nicole Kidman forman parte de esta larga lista. Incluso Mario Vargas Llosa ha confesado ser adepto de esta práctica, tanto es así que, al parecer, su pareja, Isabel Preysler, se ha sumado al movimiento.

Y si algunos no comen, otros se ponen como el Quico. Más o menos. Hace unos años la famosa-por-que-sí Kim Kardashian explicaba que la única vía que encontró para deshacerse de sus michelines posembarazo fue seguir el estricto programa cetogénico. Consiste en una ingesta masiva de buenas grasas durante semanas, sin fibras, azúcares ni carbohidratos. De este modo, el metabolismo se acelera y quema más calorías. Pero, de nuevo, los médicos alertan sobre los riesgos de semejante barbaridad: infarto, diabetes o perdida muscular son parte del cuadro.Alerta nutricional

Otra practica extrema, puesta en entredicho por numerosos nutricionistas, es la que han seguido las actrices y compañeras de reparto en la serie Big little lies, Zoe Kravitz y Shailene Woodley, para bajar peso rápidamente: se pasaron unas semanas tragando litros de arcilla.

Más salvajadas contra el organismo que algunos tratan de presentar como dietas milagro: por ejemplo, la práctica confesa de Salma Hayek: cada mes se pasa entre 3 y 5 días bebiendo solo zumos vegetales. Beyoncé prefiere la Master clean, también conocida como régimen de la limonada, durante la que solo toma zumo de limón mezclado con agua, sirope de arce y pimienta de cayena. Por su parte, Poppy Delevingne sigue la dieta Montignac, que le impide mezclar grupos de alimentos; Victoria Beckham es adepta a la alcalina (el menú consta de semillas, frutos secos y verduras); Jennifer Aniston y Reese Witherspoon se han apuntado al baby food, que les permite únicamenteo comer papillas de bebé pobres en calorías; Christina Aguilera ha reconocido haber hecho una dieta de colores (todos los alimentos del día deben ser del mismo tono); Katy Perry sigue los dictámenes del M Plan, cuya base es la ingesta única y exclusiva de setas (a poder ser, crudas) durante dos semanas, y Toni Garrn, modelo y exnovia de Leonardo DiCaprio, mantiene sus espectaculares medidas comiendo, eso se dice, solo insectos.

En resumen, pocas evidencias científicas y muchas extravagancias.

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