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SERIES | Protagonista de ‘El Cid’

Jaime Lorente: “El Cid ha estado supeditado a muchos intereses políticos”

(L)  | IRENE MERITWELL / AMAZON PRIME

(L) | IRENE MERITWELL / AMAZON PRIME

El Cid, la superproducción de Amazon Prime Video que reconstruye la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, ha estado plagada de polémicas desde su estreno: que si la rigurosidad histórica, que si la espada del protagonista es la de Carlomagno, que si fue una figura idealizada por el franquismo... Jaime Lorente (Murcia, 1991), el actor que se ha hecho famoso mundialmente gracias al éxito de La casa de papel y Élite, defiende a su personaje: “Es una figura más interesante de lo que nos han hecho creer, mucho más humana y real que el hombre patrio que nos han intentado meter entre ceja y ceja”.

La mayor particularidad de la serie está en que muestra al Cid antes de ser una leyenda.

Ha sido una suerte, porque poder entender de dónde viene la figura del héroe hace empatizar mucho con él. Se cuenta la historia de alguien real, creíble, acercando la figura del héroe al humano.

¿Se documentó?

Todo lo que pude. Está bien saber los hitos que rodean a la figura que vas a interpretar para ser fiel y respetuoso con ella, pero luego uno tiene que despojarse de todo eso para hacer su trabajo y que surja el arte.

¿Cómo llevó las escenas a caballo?

No tenía ni idea de montar a caballo. Al principio me daba un poco de respeto, porque es un animal muy imponente. Pero le eché coraje.

¿Y las escenas de acción? Porque El Cid tiene unas cuantas.

Hubo mucho garrote, como dicen nuestros entrenadores. Al final no deja de ser una coreografía. Aunque había riesgos, el ensayo previo fue muy intenso para poder tener luego un rodaje seguro, así que íbamos con mucha confianza.

También necesitaría ese garrote para llevar todo ese vestuario de caballero medieval, que pesaba más de 20 kilos.

Pesaba entre 20 y 25 kilos, una barbaridad. Terminabas el día literalmente doblado, con chepa. La dificultad está en la falta de costumbre, pero en cuanto te haces a la ropa, te ayuda a construir el personaje, te cambia la forma de andar y de comportarte.

El Cid fue una figura muy explotada por el franquismo.

Ha sido una figura que ha estado supeditada a los intereses políticos de un bando y de otro, ambos se han apoderado de ella para reivindicar una serie de cosas cuando no tiene nada que ver con eso. El Cid es una figura más interesante de lo que nos han hecho creer, mucho más humana y más real que el hombre patrio que nos han intentado meter entre ceja y ceja.

La serie está ambientada en el siglo XI, ¿pero no cree que los temas que toca siguen siendo muy actuales?

Toca temas sociales vigentes que van a hacer que la gente se ponga las manos a la cabeza y diga: ¿cómo puede ser que haya pasado tanto tiempo y que las cosas sigan igual? Sobre todo, hay un leitmotiv continuo con la condición de la mujer en la época que me gusta mucho cómo está tratado en la serie. Porque era sencillo caer en la obviedad de que la mujer estaba considerada por debajo del hombre en aquel momento, pero en la serie se plantean mujeres con una fuerza tremenda que están luchando contra eso.

¿Podría considerarse El Cid como el Juego de tronos español? Aunque con base histórica.

Y sin dragones. Ojalá, yo deseo que termine siendo eso. Después de esta primera temporada en la que está todo tan bien presentado, ahora tenemos la oportunidad de hacer locuras.

El final de esta primera tanda de episodios deja muy claro que habrá más.

Yo deseo que continuemos. Espero que a la gente le guste la serie y pidan más.

¿Cree que la serie gustará fuera?

Yo creo que sí. A nivel cultural no tiene fronteras, es una historia que pueden entender en cualquier parte del mundo.

¿Se imagina que la pongan en la clase de Historia de los institutos?

La ficción y el entretenimiento se tienen que poner al servicio de la educación y todo lo que sea ayudar a conocer, bienvenido sea. A mí me hubiera encantado que me la hubieran puesto en clase.

Gracias a la serie ha sacado una canción, Romance, en cuyo videoclip lleva al Cid a la actualidad.

Ha sido un regalazo poder encontrar esa forma de hacer una campaña de promoción tan chula como es la música y contar la historia del personaje que estás interpretando en una época de una forma contemporánea.

Hace poco nos sorprendió con su faceta musical. Más que un hombre del siglo XI, parece usted del Renacimiento, porque hace de todo: actuar, cantar, escribir poesía...

¡Es lo mismo que me dice mi cuñado! Siempre me ha gustado mucho hacer música, pero nunca me había atrevido a sacar nada. Y durante el confinamiento me refugié en muchos sitios, y uno de ellos fue la música. Trabajé con un productor con el que me entendí muy bien y dije: Mira, vamos a sacar las cosas que estamos haciendo porque nos sentimos muy orgullosos de ellas y vamos a enseñárselas a la gente.

Vamos, que tuvo un confinamiento muy creativo.

Muy bañado por la ansiedad pero muy creativo también. Ambas cosas van de la mano.

¿Tiene previsto repetir la experiencia de publicar poesía?

Voy escribiendo a cuentagotas, apuntando cosas que se me ocurren. Si algún día recopilo lo suficiente, seguro que sacaré otro, pero por ahora estoy parado con ese tema.

Está rodando la última temporada de La casa de papel. ¿Le está costando despedirse de Denver?

Lo sufriré, pero también tengo ganas de despedirme ya de él. Han sido muchos años muy intensos.

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