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Crisis del coronavirus Reapertura de las peluquerías

Preparados para cortar y teñir

Las peluquerías retoman la actividad con cita previa y ya tienen trabajo comprometido para varias semanas - Los profesionales esperan que el servicio más requerido sean las mechas

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Peluquerías prepárandose para reabrir

Conseguir una cita rápida en una peluquería es misión complicada. Desde que el Ministerio de Sanidad anunció la reapertura de estos establecimientos, miles de ciudadanos se lanzaron al teléfono para reservar hora en los primeros días del desconfinamiento, de tal forma que en algunos salones de belleza aseguran que ya tienen ocupado todo el mes de mayo e incluso junio.

Cortar y arreglar el pelo obliga al contacto físico entre los profesionales y los clientes, por lo que es obligatorio que unos y otros respeten unas normas de seguridad para evitar el posible contagio del Covid-19. Así, poner unas mechas o rasurar una barba será algo parecido a una visita al dentista e incluso a un quirófano, pues se deben utilizar guantes, mascarillas, viseras de metacrilato y material desechable.

Cada vez que se termine de atender a un cliente habrá que limpiar y desinfectar los sillones y los utensilios que se hayan usado, lo que retrasará el trabajo habitual de los peluqueros. Al menos ya saben a qué atenerse, porque las dudas sobre este sector al declararse el estado de alarma les había llenado de incertidumbre.

Juan Antonio Alemán acudió ayer domingo a sus locales en la calle Rafael Cabrera de la capital grancanaria para dar los últimos retoques. En su caso, tiene la ventaja de tener un amplio espacio, dividido en dos pisos, lo que permitirá trabajar con holgura a los seis empleados que se reincorporan este lunes a su labor, dejando siempre un sillón vacío entre unos y otros.

Con una clientela fundamentalmente masculina, Alemán Peluqueros ya tiene completas las reservas de esta semana y bastantes citas en el resto del mes, comentó Juan Antonio tras probarse su nuevo equipo de protección individual. A su alrededor estaba todo reluciente y así deberá seguir hasta que se supere el riesgo de infección.

"Aquí es imposible mantener la distancia porque trabajamos encima del cliente y los estamos tocando continuamente, por lo que debemos protegernos nosotros y ellos casi como si se tratara de una operación quirúrgica", explicó el veterano peluquero, que abrió su negocio hace 43 años. "Este es el primer establecimiento moderno que se abrió en la zona de Triana, después de que cerraran casi todas las antiguas barberías, y tenemos clientes fijos de casi todas partes de la Isla", subrayó.

Mascarillas

Como en el resto de las peluquerías que pretendan reiniciar la actividad, en la puerta de su local ofrecerá mascarillas, guantes y geles desinfectantes. Se atenderá solo con cita previa y en el interior solo podrán estar los clientes a los que se esté cortando el pelo en ese momento. Por tanto, según Juan Antonio, hay que seguir un horario rígido para no retrasar el trabajo, por turnos desde las 8,30 hasta las 19.30 horas.

"Yo tengo la suerte de que frente a mi local hay un banco y si alguien llega pronto o yo me demoro un poco, puede esperar allí sentado", explicó José Quintana, que también en la mañana de ayer se acercó hasta su peluquería de caballeros para realizar una última limpieza, desde la cristalera de la entrada hasta el último accesorio. Las tijeras y peines estarán impecables cuando llegue el primer cliente.

Pepe, como le conocen los asiduos, trabajará en solitario esta semana y después se irán incorporando los otros tres empleados, ahora incluidos en un ERTE y temerosos de que se puedan contagiar por el contacto directo con tantas personas. "Yo prefiero trabajar solo estos primeros días para ver qué tal se funciona; ya me han pedido unas 80 citas programadas y con eso tengo para toda la semana", señaló. Abrirá de corrido de 9.00 a 18.00 horas, con un pequeño descanso para comer algo. El resto de la tarde lo tendrá que dedicar a la desinfección de su equipo de peluquería ropa de trabajo.

Aunque ya existe una normativa para las peluquerías, considera que todavía quedan "dilemas" por resolver, como comprobar si es posible arreglar barbas o hacer tratamientos de cutis en los que sea obligatorio estar sin las mascarillas. "Yo tendré aquí algunas por si alguien no tiene, pero le estoy pidiendo a los clientes que traigan cada uno la suya", añadió.

José Quintana quiso mostrar su agradecimiento a los graduados sociales y gestores que han estado asesorando a los empresarios del sector durante el periodo de confinamiento, pues "se han sucedido los problemas" y, por ejemplo, ninguno de los empleados acogidos al ERTE han podido cobrar todavía su sueldo del mes de abril.

En la peluquería unisex Sunao la lista de peticiones "es kilométrica", bromeó Raquel Alemán, que a primera hora de la mañana de ayer domingo acudió al local para confirmar que todo está preparado para recibir a los primeros ciudadanos deseosos de cambiar su imagen. Además de cortarse el cabello o peinarse, la empresaria auguró que lo más que pedirán sus clientas será dar color a sus pelos, pues los tintes se habrán difuminado durante el encierro. "Casi todas las que nos llaman quieren un tratamiento de color, tener otra imagen cuando puedan salir a la calle", dijo.

En principio trabajarán cuatro de los seis empleados de Sunao, pues aunque el local es amplio se deben mantener las distancias de seguridad. Aunque hay doce tocadores, solo se utilizarán tres. "Nos da pena no poder recibir de forma inmediata a todos los que nos están llamando, pero debemos mantener una separación para no poner en peligro la salud de nadie", señaló Alemán. De hecho, se ha reservado un horario para que las personas del grupo de riesgo no tengan que coincidir con otras.

A esta conocida peluquería de la zona comercial de Mesa y López, con veinte años de antigüedad, acuden personas de otros municipios y tienen dudas sobre las autorizaciones para elegir las peluquerías, pues no se ha aclarado si es posible realizar largos desplazamientos para cortarse el pelo o se debe acudir a las más cercanas al domicilio.

Los profesionales consultados aseguraron que este confinamiento ha generado situaciones de angustia en las personas que hacían un uso habitual de sus servicios. Aunque lo normal es que las mujeres acudan a las peluquerías una vez al mes, un poco más de tiempo en el caso de los hombres, Raquel Alemán resaltó que tiene clientas que lo hacen dos o tres veces en semana, pues deben peinarse con frecuencia por sus profesiones o para asistir a actos sociales.

"La gente quiere estar guapa, necesita un cambio radical y salir con alegría de esta situación", terció Cecilio Torres, propietario del salón de belleza de San Gregorio de Telde que lleva su mismo nombre. Ante las dudas, ha preferido retrasar la apertura de su local hasta el 11 de mayo y afirmó que ya tiene más de 800 citas comprometidas, por lo que los diez empleados tendrán trabajo acumulado hasta fin de mes.

Incertidumbres

"Mis clientas querrán hacerse unas mechas porque llevan semanas o meses sin arreglarse el pelo", comentó Torres, quien señaló que el inicio de la desescalada tiene un reverso. Calculó que un 40% de las peluquerías se verán obligadas a cerrar en los próximos meses. En Canarias hay más de un millar, aunque no hay datos fijos oficiales porque hay mucha volatividad. En las páginas amarillas 438 en la isla de Gran Canaria, 221 en la capital.

En toda España se contabilizan unas 50.000, con un aumento espectacular del 20% en los últimos siete por el fenómeno hipster. Según los profesionales, no todas resistirán a este parón de la actividad, al igual que ocurrió con la crisis económica de 2008.

Al igual que las peluquerías, los centros médicos de estética y belleza también inician los preparativos para retomar la actividad, según apuntó la doctora Carmen Castillo, de los centros Open Clinic. "Abriremos el día 11 y también tenemos ya muchas citas concertadas y otras que quedaron pendientes", precisó.

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