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El Gobierno regional tendrá la última palabra en la eólica marina

El trasvase de competencias en Costas otorga más poder de decisión al Ejecutivo autonómico

Aerogenerador del proyecto Elisa, en la bahía de Las Palmas de Gran Canaria. | | A.CRUZ

La planificación de la eólica marina dependerá del Gobierno de Canarias. Esta es la idea que quiere dejar muy clara el consejero de Transición Ecológica, José Antonio Valbuena, a las empresas interesadas en la implementación de proyectos de este tipo en las Islas tras la lluvia de iniciativas que han llegado a las oficinas del Ministerio de Transición Ecológica. “No basta con presentar proyectos en Madrid”, recalca el consejero canario, quien destaca que será el Ejecutivo autonómico el que tenga la última palabra a la hora de determinar en qué áreas del mar se podrán instalar los parques eólicos por el traspaso de competencias del Estado a Canarias en materia de costas.

Valbuena se sorprendió al comprobar que algunas de las empresa que han presentado sus proyectos en Madrid todavía no han pasado por la consejería canaria y advierte de que se reunirá con todas las compañías para explicarles “las reglas del juego”. “No va a ser como en gobierno anteriores en los que cualquiera ponía una planta de producción de renovables donde quisiera”, aclara.

El consejero se apoya en tres elementos para explicar la importancia del Ejecutivo canario en la toma de estas decisiones. Por un lado, el inminente traspaso de competencias que el Estado realizará a las Islas en materia de Costas. Todavía se desconoce la fecha exacta, pero el Gobierno regional asegura que la transferencia se consumará en verano. En todo caso, la doctrina del Tribunal Constitucional –invocada por la cadena hotelera Riu para el caso de la reforma del complejo Oliva Beach (Fuerteventura)– establece que desde el momento en que se aprobó el Estatuto de Canarias en noviembre de 2018, Madrid no puede decidir libremente.

Estatuto de Autonomía

Precisamente el segundo elemento en el que se apoya Valbuena es en el Estatuto de Autonomía de Canarias. Este establece entre sus novedades que las aguas que quedan dentro de la superficie encerrada por el perímetro poligonal –comprendido entre los puntos extremos más salientes de las islas e islotes– entran dentro de territorio canario, una característica con la que no cuentan el resto de aguas españolas. Valbuena destaca que este hecho avala la importancia del Ejecutivo a la hora de decidir sobre los sitios donde se van a ubicar los parques eólicos off shore.

Canarias tendrá un Plan de Transición Energética entre finales de este año y principios de 2022

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El tercer elemento que destaca el Gobierno autonómico es la redacción del Plan de Transición Energética de Canarias. Un texto en el que ya trabaja la consejería y en el que los parques off shores “van a jugar un papel fundamental”. La iniciativa, que verá la luz entre finales de este año y principios de 2022, se plantea como una “hoja de ruta”, una planificación organizada en el que se establecerá cómo se debe proceder con este tipo de proyectos. “Antes simplemente se veía que proyectos existían y se plasmaban en un papel, ahora vamos a recoger indicaciones del Gobierno a las que deben ajustarse”, aclara Valbuena.

La Consejería de Transición Ecológica se ha marcado un objetivo claro con esta planificación de la eólica marina: “evitar cometer los mismos errores que se cometieron con los parques eólicos de tierra”. Uno de ellos, la sobresaturación. Para Valbuena es imprescindible cuidar un espacio “tan frágil” como el mar. “Es uno de los puntos calientes desde el punto de vista de la biodiversidad a nivel mundial”, aclara el consejero. La instalación de esta tecnología no solo provoca un impacto en el fondo marino, también lo hace en los canales de circulación de las aves migratorias. “Hay que buscar la manera de que conviva la naturaleza y las plataformas”, añade.

“Es importante apostar por la eólica off shore, pero también es imprescindible hacerlo de manera sensata”, reclama Valbuena. Hasta cinco empresas diferentes han presentado sus iniciativas, proyectos que suman un total de 1.094 megavatios de potencia, más de un tercio de la que al cierre de 2019 –último ejercicio auditado por Red Eléctrica– había instalada en el Archipiélago (3.012 megavatios). Ante esto, la consejería reclama “orden y planificación” de forma que con los proyectos se responda “a las necesidades que tenemos y a las capacidad que tenemos de penetración de esa energía”.

Precisamente las capacidades “limitadas” es uno de los factores que han llevado a las empresas a darse prisa a la hora de presentar sus proyectos, algo que no convence a Valbuena. “Parece una carrera en la que el primero que llega se aprovecha de las ventajas. Esto no es así, se trata de seleccionar aquellos proyectos necesarios dentro de la estrategia canaria”, advierte. Y es por esto que desde la consejería adelantan que evitarán la concentración de iniciativas en el sureste de Gran Canaria, donde se platean la mayoría de proyectos, y promoverán la instalación de parques eólicos en otros sistemas eléctricos que puedan demandarlos.

“No basta con presentar proyectos en Madrid”, advierte José Antonio Valbuena

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Iberdrona, Equinor, Ocean Winds, ACS y Greenalia, son las cinco empresas que ya han puesto sobre la mesa del Ministerio de Transición Ecológica sus proyectos con la esperanza de que estos puedan llevarse a cabo cuanto antes ya que el marco legal que permite construir estos parques eólicos off shore está al caer. Obligan a ello los compromisos adquiridos con la Unión Europea para reducir la emisión de gases de efecto invernadero –en 2030 debe haber un 55% menos de emisiones de gases de efecto invernadero que en 1990– y también que el terreno para más parques eólicos en tierra se está agotando.

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