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La Provincia - Diario de Las Palmas

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CRISIS DEL CORONAVIRUS

El turismo aporta menos del 1% al incremento de contagios por covid

La seguridad sanitaria adelanta al sol y la playa como elemento fundamental del 'marketing', mientras solo el 0,06% de los visitantes se infecta

Turistas en Playa del Inglés. ANDRÉS CRUZ

El turismo del Archipiélago se ha visto obligado a excavar una nueva trinchera, esta vez para defenderse de la variante ómicron. Desde el ámbito público y el privado se lanzan en dirección a los mercados emisores mensajes que insisten en la seguridad de la actividad alojativa en las Islas, que solo aportó el 0,7% del incremento de casos registrado la pasada semana.

Los informes que maneja la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias constatan un desacople absoluto entre la evolución de la enfermedad en el sector residencial, en el que las cifras galopan, y en el turístico. El porcentaje de viajeros sobre el total de casos activos es cada vez menor. “No ha habido ningún foco achacable a nuestra actividad en el último año y medio, el turismo merece una oportunidad”, asegura el presidente de la patronal del sector en la provincia de Santa Cruz de Tenerife (Ashotel), Jorge Marichal.

La pasada semana, primera de las fiestas navideñas, se constataron 136 nuevos contagios entre quienes se alojaban en alguno de los establecimientos regularizados de las Islas. Sumados a los 23 que se mantenían activos suponen un total de 159. El turismo no es ajeno a la explosión de ómicron, ya que esta cifra supera en 96 a la registrada una semana antes, sin embargo, las cifras absolutas son ridículas en comparación con las totales que alcanza la comunidad autónoma en su conjunto.

Hay un desacople absoluto entre la evolución de la enfermedad en el sector residencial, en el que las cifras galopan, y en el turístico

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En los mismos siete días, la Consejería de Sanidad fijó en 13.449 el incremento de casos, hasta llegar el pasado domingo a los 28.369; el 90,14% más que una semana antes. El 0,7% de 13.449 es 96 y esa es la aportación que la actividad alojativa hizo a la sexta ola en la semana 51 y penúltima del año.

Tras año y medio chapoteando en el centro del pantano de las restricciones que han obligado a tomar los continuos repuntes, la principal actividad de la economía de las Islas se vistió de largo para recibir a la temporada alta. En octubre el Archipiélago se quedó a las puertas del millón de turistas foráneos, según Frontur (Encuesta de Movimientos Turísticos en Fronteras), y algo similar revelarán dentro de unos días las cifras de noviembre. Todo marchaba viento en popa, hasta que llegó ómicron y el miedo y los cortafuegos volvieron a tomar el mando.

Algunos de estos diques han sido ampliamente contestados por las patronales del sector alojativo. Sobre todo el que el Gobierno de España colocó al mercado británico, el que más clientes aporta a los hoteles y apartamentos del Archipiélago. El presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo (FEHT), José María Mañaricua, se quejó abiertamente de la diferente actitud mostrada por Madrid en la defensa de los intereses del turismo peninsular y el canario.

Se refería así a la insistencia que el Gobierno de Pedro Sánchez mostró ante Bruselas a las puertas del pasado verano para que el certificado covid se instaurara como pasaporte necesario y suficiente para moverse por la Unión Europea (UE). De ese modo, España consiguió que los establecimientos alojativos baleares y del litoral peninsular no pasaran otro año en blanco. Sin embargo, es Madrid “quien decide romper en diciembre, sin que nadie se lo pida, las reglas por las que tanto peleó; ahora que es Canarias la única comunidad que se está jugando la continuidad de los negocios y el empleo”.

“Entre el 5% y el 15%”, en función del país de procedencia, sitúa Tom Smulders el volumen de cancelaciones de las últimas semanas

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Fue el primer día de este mes que hoy termina cuando comenzó a obligarse a todos los ciudadanos de Reino Unido a presentar el certificado Covid, niños incluidos, lo que, a juicio de Mañaricua, ha provocado que haya no pocas cancelaciones entre las familias que habían previsto pasar unas navidades al sol.

“Entre el 5% y el 15%”, en función del país de procedencia, sitúa Tom Smulders, vicepresidente de la propia FEHT, el porcentaje de decisiones cambiadas a última hora. Más aún desde que Alemania, a partir del pasado domingo, exige una cuarentena a los ciudadanos no vacunados que provienen de España. Entre que la tasa de vacunación es de solo el 70,9% de la población germana y que, también en este caso, la medida afecta a los más pequeños, el contexto no ayuda de cara a no perder fuelle.

Reino Unido y Alemania son los mercados que se sitúan más cerca del 15% de cancelaciones en estas fechas. A eso hay que sumar que el ritmo de reservas para los meses de enero y febrero, que llegó a alcanzar una velocidad importante en noviembre, ha vuelto a rozar el cero. Si el golpe no es mayor, es porque, como han podido constatar los servicios de análisis que asisten a Yaiza Castilla, consejera regional de Turismo, entre los ciudadanos se ha instalado una sensación de hartazgo y, sin prescindir de todas las precauciones optan por viajar aunque el momento pueda parecer poco propicio.

Desde el pasado año, y dentro del programa Canarias Fortaleza, el equipo de Castilla decidió contratar con Axa una póliza de seguro para atender cuantas eventualidades -asistencia médica, hospitalización, prolongación de la estancia o repatriación- en torno al covid puedan encontrarse los visitantes. En el verano de este año se renovó. La pasada semana fue la vía principal -55 de los 136 nuevos casos- para la atención de los turistas contagiados.

Por las manifestaciones realizadas en los últimos días desde las dos patronales provinciales del sector alojativo, puede estimarse una media de ocupación para estas semanas del 70% en las Islas. Es decir, estarían contratadas 232.893 plazas de las 332.704 que, según el Istac (Instituto Canario de Estadística), integran la oferta canaria. Solo el 0,06% de esa clientela dio positivo en uno de los tests diagnósticos realizados la semana pasada para detectar la presencia del coronavirus.

Cifras como esta y coberturas como la del seguro son dos de las herramientas con las que se intenta convencer a la clientela de que pasar sus vacaciones en el Archipiélago no supone un riesgo. "Lo que nos afecta es la inseguridad y el miedo, cuando los desterremos se habrá terminado el problema, porque saben que somos una perla en el Atlántico que les brinda el sol que no tienen en sus países", asegura Smulders.

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