BBVA organiza la jornada ‘Eficiencia energética, clave para unas ciudades más sostenibles’, en la que diferentes expertos realizaron un diagnóstico de situación y señalaron el camino a recorrer para acelerar la descarbonización. La alianza entre entidades financieras e instaladores de renovables acerca el objetivo.

Hay financiación disponible y el ahorro es más que importante. Sin embargo, el ritmo de crecimiento del autoconsumo, aun siendo exponencial, no es el que requiere la urgencia del momento. ¿Por qué sucede así y cómo se puede mejorar? A este y otros interrogantes respondió la jornada Eficiencia energética, clave para unas ciudades más sostenibles, organizadas por BBVA. Más información y, en el caso de los edificios, más agilidad administrativa son algunos de los aspectos a mejorar, según señalaron los expertos que participaron en el evento.

Los objetivos están fijados, el tiempo corre y la tarea se acumula. «Los centros urbanos ocupan solo el 3% de la superficie terrestre, concentran el 75% de las emisiones de gases nocivos y consumen el 70% de la energía global», expuso la directora de Transformación y Productividad de BBVA en Canarias, Cristina Motas.

Queda claro por dónde empezar. Y la primera tarea es convencer. Ya no se trata solamente de «ayudar al planeta, que es evidente que hay que hacerlo si queremos dejar algo habitable a nuestros hijos», señaló el director de Operaciones de SM Advance Energy, Alejandro Marrero, «es que el autoconsumo supone un ahorro», añadió en referencia a la mejora que propicia en las economías domésticas.

Las placas se amortizan en tan solo tres años y su vida útil alcanza los 25

Los operadores privados –instaladores y bancos– se alían para ofertar soluciones llave en mano, de esas que acaban con cualquier duda de unos ciudadanos que siente una lógica aversión a meterse en el supuesto lío de colocar placas en el tejado de los edificios de vecinos que habitan. Ese servicio lo presta BBVA y también SM Advance Energy, según confirmaron los participantes en el primer panel de expertos.

«Asesoramos, acompañamos, nos encargamos de buscar la financiación, de la instalación», enumeró Marrero. Y el mismo servicio ofrece BBVA. En una vivienda unifamiliar la obra dura solo dos días. Le sucede un periodo de amortización de tres años. «En vez del recibo de la luz, se paga el coste de la instalación de autoconsumo», explicó el director de Operaciones de SM Advance Energy. No hay un sobrecoste.

Asistentes a las jornadas organizadas por BBVA en el hotel Santa Catalina de la capital grancanaria. Juan Carlos Castro

Como las placas tienen un periodo de vida de 25 años, durante 22 «todo es ahorro», remató el directivo de la empresa. Distinto es en el caso de las comunidades de vecinos, en las que las empresas de instalación tienen que contar con los distribuidores de electricidad. «No se complica por ellos, no es que respondan de manera muy lenta; son los reales decretos que regulan esta materia los que marcan unos plazos que tienen que consumirse antes de avanzar», advirtió Marrero Echevarría. Ahí es donde la Administración tiene terreno para impulsar de manera más decidida la descarbonización en las ciudades.

Hay mucho trabajo por hacer. De los «25 millones de unidades que conforman el parque de viviendas» español, «el 8% necesitan reformas urgentes» y son responsables del 30% de las emisiones, según relató la directora de Transformación y Productividad de BBVA en Canarias.

En una vivienda unifamiliar las obras de instalación duran tan solo dos días

La propia Motas desgranó una receta de cuatro ingredientes que no pueden faltar en la senda de la descarbonización. La eficiencia va por delante. No hay energía más barata que la que no se consume o pierde, bien el calor que escapa por el muro o el frío que huye por la ventana. Por eso, «las reformas en los edificios», señaló, están tardando en concretarse.

La movilidad es el segundo de esos elementos fundamentales, con el reto del paso al vehículo eléctrico como una de las banderas y, al mismo tiempo, ejemplo del retraso acumulado en la pelea contra la descarbonización. Junto a él, la electrificación del transporte público, por ejemplo.

La esfera de lo público es terreno abonado para convencer mediante la acción. De ahí que sea «una gran demandante de inversión sostenible». Edificios institucionales y servicios que se prestan a los ciudadanos han apostado ya de manera decidida por el autoconsumo.

La financiación estructurada es el último elemento de la fórmula de Motas. A estas alturas, fondos de inversión o financiación específica abundan como bien saben en BBVA. Y aún quedan más por llegar en un futuro muy inmediato.

Alerta intrusos


Como sucede en torno a cada cuestión que se aborda con urgencia y para la que no se escatiman fondos –6.820 millones de euros de Europa va a recibir España–, es necesario alertar de la indeseada presencia de intrusos. Jornadas como la patrocinada por BBVA sirven también para alertar de que no todo el monte, por más que lo parezca y huela a ello, es orégano. Canarias quiere descarbonizarse diez años antes que el resto de España, las cubiertas huérfanas de placas solares son aún aplastante mayoría y proliferan los elementos ávidos de dinero fácil y rápido, y con la habilidad de volatilizarse cuando los 25 años de vida útil garantizada, de repente se acortan a una tercera parte. Si, por ejemplo, existió algún vecino reticente a sufragar la derrama correspondiente cuando se propuso el giro, qué no ocurrirá en ese momento propiciado por un pirata. «Pasa en cualquier sector emergente», explicó el director de Operaciones de SM Advance Energy, Alejandro Marrero. Por ello recomendó recurrir a empresas convenientemente certificadas o entidades como BBVA, que ha establecido alianzas con operadores del sector para que sus gestores puedan ofrecer a los clientes soluciones llave en mano y convenientemente garantizadas. | LP/DLP

Cristina Hernández y Heriberto Pimienta, en el diálogo que mantuvieron. Juan Carlos Castro

Hacia ciudades más amables y menos ruidosas 

La movilidad sostenible centró la segunda parte del evento. La electrificación es clave para cumplir los objetivos de descarbonización que se han fijado. 

La cumbre de París fijó el reto de reducir en un 55% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en el año 2050. Canarias envidó y redujo en diez años ese plazo. Antes incluso, en 2035, los fabricantes de automóviles tendrán que haber puesto punto y final a la puesta en el mercado de vehículos de combustión. El resultado evidente es que los ciudadanos habitarán entornos urbanos más amables y menos ruidosos.

«El giro es irreversible», afirmó la directora de Sostenibilidad de Domingo Alonso Group, Celia Hernández. Queda claro el protagonismo que deberá tener «la electrificación», apuntó el director de Banca de Empresas de BBVA en Gran Canaria-Norte, Heriberto Pimienta. Resulta vital para alcanzar esos hitos.

El sector de la automoción no oculta el retraso que ya se acumula. Los fondos Next Generation articulados por Bruselas para impulsar la recuperación económica de los países que resultaron más afectados por la pandemia tienen como uno de sus destinos la transición energética hacia un modelo libre de emisiones de gases nocivos. Dinero no va a faltar para empujar el carro; eléctrico, por supuesto.

Sin embargo, para llegar a buen puerto lo primero es situar el barco, y el de la electrificación de la movilidad tiene tan buen rumbo como millas por recorrer hasta tocar tierra. La Agenda 2030 señala que en 2023 -en un mes- el parque móvil español tiene que contar con un cuarto de millón de vehículos de propulsión eléctrica. «¿Es realista», preguntó Pimienta. «En absoluto», respondió Hernández. La ausencia de paños calientes ya es en sí una buena noticia, un indicio de que realmente hay ganas de hacer bien las cosas.

De lo contrario, la sociedad corre «el riesgo de morir por incumplimientos», añadió el directivo de BBVA. Los plazos largos y medios son necesarios, pero la realidad se impone. Si ya se va tarde, qué decir del contexto actual, cuando «la crisis de los semiconductores, agravada por el conflicto entre Rusia y Ucrania», apuntó la directiva de Domingo Alonso Group, pone aún más difícil alcanzar la velocidad de crucero en las líneas de producción.

Y sin olvidar que ni el propio sistema está preparado para acoger una legión de coches en busca de enchufe. «Tenemos 800 puntos de recarga y deberíamos contar con 20.000», expuso Celia Hernández. Sin olvidar que se trata de consumir energía verde, porque de poco sirve surtir a los vehículos de electricidad obtenida mediante la combustión de hidrocarburos. Eso solo trasladaría el punto de emisión de gases desde los tubos de escape hasta las chimeneas de las centrales de generación de las Islas.

Ahora bien, aunque los objetivos no sean realistas, el camino trazado sí es el correcto. Los cambios están llegando y terminarán por imponerse el vehículo compartido o las aplicaciones para disponer de transporte a la carta. «¿Por qué tener que alquilar una furgoneta por días? Se podrá hacer solo por las horas que sean necesarias», avanzó la directora de Sostenibilidad de Domingo Alonso Group.