PESCA

Balance pesquero de la Navidad: "escasas capturas" pero "a muy buenos precios"

Las cofradías de pescadores de Asturias se muestran más satisfechas que el resto tras unos días en los que el besugo llegó a 80 euros y el percebe a 269

Subasta de percebe en Puerto de Vega, en la jornada previa a la Nochebuena.

Subasta de percebe en Puerto de Vega, en la jornada previa a la Nochebuena. / A. M. S.

F. L. J. / D. Á. / J. Q. / A. G.-O.

Escasez de pescado en el mar compensada con precios elevados en la rula en unas semanas en las que el tiempo fue regular para faenar. Las cofradías de pescadores de Asturias hacen balance de las Navidades, una época que siempre ha sido clave en la economía del sector aunque, recalcan algunos de sus integrantes, ya no es lo que era. Hay matices en el balance en función de la zona del litoral.

La campaña pesquera navideña "ya no existe como tal", en opinión de Ramón Álvarez, gerente de la rula de Avilés, la que más pescado de Asturias comercializa. Y no existe porque los hábitos del consumidor espacian en mucho más tiempo las compras y porque la mar ya no es tan generosa como antaño en las cantidades de besugos, lubinas, virreyes, pixines y demás "pescados finos" que suelen ser muy demandados para las mesas navideñas. Tampoco el trasiego de marisco –al menos el "salvaje"– es lo que era. Eso sí, lo poco o mucho que llegó a la rula avilesina en los días previos a las Nochebuena y la Nochevieja alcanzó precios muy por encima de la media habitual, aunque inferiores a los de años anteriores a la pandemia de covid. "Pero aquellas escenas de toneladas de besugos esperando comprador son historia", remarca Álvarez.

A esa nuevas dinámica del mercado y a la creciente escasez de piezas sobresalientes se une que este año las condiciones meteorológicas no han sido las mejores para salir a faenar; también se ha notado, para mal, la acción de fuertes corrientes que "marean el pescado", según el argot de los profesionales, y que han reducido las capturas a expresiones mínimas o disuadido directamente a los dueños de los barcos de salir a trabajar.

En la rula de La Arena, especializada en angula, han tenido, según el patrón mayor, Eloy Sopeña, una Navidad "mediocre". Y esto ha sido así porque el "oscuro" (luna nueva) de noviembre resultó provechoso a efectos de capturas (unos 300 kilos) pero el de diciembre fue "medriocre" (unos 120 kilos). El patrón mayor arenesco achaca la caída de capturas de angula a las altas temperaturas registradas durante diciembre. El precio medio de las angulas vendidas en Navidad en La Arena fue de unos 500 euros por kilo. "Fue lo único bueno de la campaña: el precio", se consuela Sopeña.

En otro puerto pesquero de la comarca avilesina, el de Luanco, la Navidad pasó "sin pena ni gloria", según el patrón mayor, José Luis Gutiérrez. "La mar no estuvo propicia para faenar casi ningún día y hasta se complicaron las pesquerías de marisco. Fueron fechas de capturas escasas", resume.

En el Occidente, las cofradías de pescadores se muestran satisfechas con la campaña de Navidad. El Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores de Puerto de Vega, Adolfo García, pone datos a esa satisfacción: "El pescado y el marisco se vendieron bien, el besugo llegó a 80 euros en la cofradía de Luarca; y el percebe, a 269 euros el kilo en la cofradía de Puerto de Vega". Añade además que "acompañó algo el tiempo" y que, en el caso del percebe, a pesar de no ser "muy bueno", se cotizó muy bien por el mal tiempo que tuvieron en Galicia.

Comparte análisis el patrón de Viavélez, José Manuel García, que destaca que "en Navidad tenemos siempre bastante buen precio" y, al hacer buen tiempo, "pudimos desarrollar bien el trabajo". Pone como ejemplo el precio de la lubina, que llegó a los 35 euros el kilo, y también el del percebe: "Como hubo menos capturas, se beneficiaron y hubo buenos precios".

La campaña pesquera de estas Navidades en el oriente de Asturias ha resultado ser poco fructífera, así lo afirman los representantes de las cofradías de la comarca. "Poca captura, muy mal tiempo y los precios fueron buenos, pero no en exceso", cuentan desde la Cofradía Santa María de Sábada de Lastres. Y aunque parece que las capturas han sido escasas, se ha notado una mayor abundancia de pescados en comparación con los moluscos o crustáceos, y su alto precio ha supuesto un salvavidas para las lonjas. Los pescadores del oriente afirman que las ventas han mejorado con respecto a años anteriores, aunque dicen que no están "para tirar cohetes". Una tónica similar la que vivieron en las cofradías de Llanes y Ribadesella. "Al haber menos capturas, aumentaron los precios", explican. Celebran el elevado coste pero, a su vez, lamentan la escasez de producto y las limitaciones en las capturas del marisco: "Ha habido muy poco pescado, pero es cierto que se ha vendido bien caro. Por otro lado, también ha escaseado el marisco, pero porque está casi todo vedado". En cuanto a los precios, percibieron una ligera bajada previa a el último día del año pero, según confirman, en enero ha vuelto a ascender. Con todo ello, los pescadores hacen balance de estas fiestas y se quedan en lo positivo: los precios consiguen paliar la escasez de género. Entre las especies más demandadas, según cuentan, destacaron lubinas, percebes, centollos, angulas, besugos y bocartes.

En Candás, la campaña de Navidad ha resultado mejor de lo esperado. "No contábamos con que se vendiese tan bien porque al final aquí hay tan solo tres barcos, pero es verdad que los precios no variaron mucho de un año a otro", indica la secretaria de la cofradía. El centollo y las quisquillas han sido los productos estrella para acabar el año, aunque también se ha vendido algo de percebe. Eso sí, "más pequeño que otras veces. Coincidió que las mareas fueron por la tarde y que hubo bastante mal tiempo, por lo que no se cogió tanto como otros años". Aún así, el balance no puede ser mejor: "Para lo poco que se fue a la mar, estuvo bastante bien".

En la cofradía San Miguel de Tazones, los seis barcos que están ahora en activo valoran también muy positivamente las fiestas. "Todo el mal tiempo que tuvimos en noviembre, vino bueno en diciembre. Así que tuvimos mucha suerte y eso se notó en la pesca", destaca el pescador Sergio García. Ellos son de los que apostaron por mantener el precio estable y no subirlo. "Vendemos prácticamente siempre a la misma gente, por lo que decidimos no aumentar los precios", explica. En el puerto maliayés trabajan principalmente con marisco, siendo la pesca fuerte el centollo.