Llegan a los mercados 200 toneladas de papa del Reino Unido libre de plaga

El Puerto de la Luz recibe el primer cargamento del tubérculo desde finales de agosto con dos millones de kilos tras el fin de las restricciones a la importación

Venta de papas.

Venta de papas. / Andrés Gutiérrez Taberne

La papa del Reino Unido ya está de vuelta. Tras la plaga del escarabajo del Colorado, que obligó a bloquear la importación a finales de agosto, hoy los canarios que se acerquen a los mercados y supermercados podrán comprar las primeras 200 toneladas que salieron ayer del Puerto de la Luz rumbo a los almacenes. Si bien desembarcaron 80 contenedores, el endurecimiento de los controles sanitarios provocó que únicamente se diera luz verde a ocho, cuyo cargamento es el que se encuentra disponible para el consumo. 

La escasez de este producto durante el mes pasado por la reducción en un 60% de la cosecha local a causa de las olas de calor y el cierre del mercado británico, principal proveedor de las Islas, derivó en una subida de precios del 200%, así como en la limitación de los kilos que se podían comprar por persona en algunos establecimientos. Adquirir papas en septiembre en el Archipiélago costó un 27,2% más que en agosto frente al apenas 1,2% de aumento en todo el Estado, atendiendo al IPC. Con el levantamiento de la prohibición por parte del Ministerio Agricultura, Pesca y Alimentación, el pasado 24 de septiembre se reanudó el flujo comercial del tubérculo y sus semillas entre el Reino Unido y Canarias

La plaga está controlada, pero no extinguida. Así que para garantizar el buen estado de los tubérculos que arriban al Archipiélago, el Gobierno central junto a la Consejería de Agricultura que dirige Narvay Quintero y los productores aprobaron, junto al fin del veto a la llegada de papa, una serie de medidas adicionales en relación con el envasado y etiquetado «para reforzar y ofrecer mayores garantías fitosanitarias», señaló el Gobierno de Canarias en el comunicado que difundió en aquel momento. Unos controles temporales que suponen un aumento de los costes de producción para los importadores.

Los costes del análisis

Todavía se desconoce el impacto que pueden tener en el precio final. El presidente de Adipa (Asociación de Distribuidores de Papas de Gran Canaria), Juan Luis Pulido, que respira más tranquilo gracias al regreso de los contenedores desde Londres, subrayó ayer que hasta que no finalice la inspección de todo este primer lote no se sabrá a ciencia cierta su repercusión en el bolsillo de los consumidores.

En la actualidad, tras haberse compensado la falta de papa británica con partidas de Egipto, Chipre o de Israel, el precio se sitúa en 1,80 euros el kilo –llegó en algunos casos a cinco euros–, pero se desconoce su próxima variación a raíz de los controles fitosanitarios. De hecho, en el primer Consejo de Gobierno tras el esperado anuncio, Quintero reconoció que estos podían traer «complicaciones».

¿En qué consisten las medidas adicionales? Hasta que el escarabajo desaparezca de todos los cultivos del Reino Unido, las papas de dicho país que quieran venderse en suelo isleño deberán someterse a un procedimiento de limpieza, mediante cepillado o lavado para eliminar los restos de tierra y de organismos nocivos. El porcentaje aceptable de tierra se ha marcado en el 0,5% y es una cuestión que se comprueba lote por lote a pie de muelle.

En el etiquetado deberá constar, además de los datos propios de la papa que ya se incluían –especie, código del agricultor, variedad, calibre y fecha de envasado–, una trazabilidad que permita identificar también el área e incluso la parcela de producción.

Los tubérculos de siembra deberán ser empaquetados en sacos nuevos, con una capacidad máxima de 25 kilos, precintados y etiquetados en instalaciones habilitadas para ello. Mientras, las papas de consumo podrán importarse en contenedores de 1,5 toneladas como máximo, que deben ser también precintados y etiquetados en los lugares habilitados.

Para comprobar que todo lo anterior se cumpla, se analiza el 100% de los envíos. Aunque ayer estos trabajos provocaron que las partidas del Reino Unido llegasen a los centros de distribución para su venta al por mayor –a 1,25 euros el kilo– a cuenta gotas, los importadores esperan que el proceso se vaya agilizando en los próximos días para que a finales de esta semana ya estén en los supermercados las 2.000 toneladas que arribaron en esos 80 contenedores. Sobre todo porque a partir de ahora volverán a llegar buques semanalmente y no se puede acumular el producto en los puertos.

Los ‘negacionistas’ del desabastecimiento

A principios de septiembre, mes en el que el Archipiélago estuvo al borde de la crisis en el suministro de papas, los precios se dispararon, aunque no todos compartieron los motivos. El consejero de Sector Primario y Soberanía Alimentaria del Cabildo de Gran Canaria, Miguel Hidalgo, negó el desabastecimiento de papas en la Isla y apuntó a que «unos pocos» se están beneficiando de esta situación para subir los precios, en referencia a la Asociación de Distribuidores de Papas de Siembra y de Cultivo de Las Palmas (Adipa). El presidente de esta organización, Juan Luis Pulido, amenazó con denunciar a Hernández si no se retractaba y calificó las acusaciones de «muy graves». «El consejero del Cabildo no sé si está en la inopia o en otro país que no sea Canarias», criticó Pulido. Pero el presidente de la corporación insular, Antonio Morales, lejos de zanjar la cuestión, avivó el fuego respaldando a su compañero de gabinete. Insistió en que no existía un problema de abastecimiento de papas en la isla y achacó la subida del precio a una «polémica ficticia» después de que unos determinados importadores no pudieran poner en el mercado las papas que habían traído de Inglaterra al estar afectadas por la plaga del escarabajo del Colorado. En los últimos años, resaltó Morales, ha aumentado «considerablemente» la producción por parte de los agricultores grancanarios, que en estos momentos cubre «en torno al 60% de lo que consumimos». Por tanto, explicó, solo hay que traer tubérculos de otros lugares sin problemas con este escarabajo. | N. S.