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Entre la pandemia y la crispación

«Hoy hacemos este periódico enfrentándonos al reto de atender las ansias de rigor en tiempos de bulos»

LA PROVINCIA cumple 110 años. Como ocurriera en otros aniversarios lo hace en un contexto social, económico y político complicado. Este periódico ha contado tempestades de acero (guerras mundiales y civiles, bombas atómicas incluidas); vivencias, historias y relatos de crueles tiempos de dictadura faltos de libertades; todo tipo de conflictos y atentados cercanos y lejanos; accidentes y cataclismos; tragedias y crímenes de corto y largo alcance… También momentos de esperanza, temple y valentía, de avance, conquistas y desarrollo en lo político, lo económico, lo social y lo cultural. Instantes y escenas de ejemplar heroísmo y valentía.

Los profesionales que ahora hacen posible este periódico durante la mayor crisis sanitaria jamás vista por la humanidad se enfrentan al reto de atender las ansias de rigor en tiempos de posverdad, fakes, bulos y mentiras. Retados por quienes siembran odio y cultivan rencor hacia los ciudadanos que no piensan como ellos y diseminan racismo y xenofobia hacia los que transitan por el mundo al margen de fronteras. Retados por una revolución tecnológica y digital que llena de desaliento a sociedades enteras plagadas de una ciudadanía desbordada y angustiada ante la inmensidad de las transformaciones que se suceden con inusitada rapidez, una tras otras y apenas antes de que vertiginosamente llegue la siguiente. Retados por una crisis económica de dimensiones incalculables y que ineludiblemente dejará huellas en la juventud actual y en las generaciones futuras y que amenaza con llevarse por delante mucho de lo confortablemente conocido.

En este contexto han echado una mano Ayose García, Isabel Durán, Eduardo López, Juanjo Jiménez, Cira Morote, Nora Navarro, Teresa García, Alba Ramírez, Julián Yánez, Rubén Torres, Mari Pino Pérez, Rubén Acosta, Alberto Castellano, Aránzazu Fernández, Miki Ayala, Joaquín Anastasio, Antonio Cabrera, Siham Zitwani, Eva de León, Manolo Ojeda, Javier Bolaños, Daniel Terol, Bárbara Reyes, Laura Morant, Lourdes Sánchez Villascastín, Andrea Saavedra, Yoel Castellano, Gloria Santana, Ylenia Suárez, José Uría, Flora Marimón, Maica Meneses, José Carlos Guerra, Diego F. Hernández Sosa, Judith Pulido, Elena Rivero, Dunia E. Torres, Jacobo Corujeira, Alberto García Saleh, Javier Durán, Fernando Cabrera, Montecruz, Padylla, Pedro S. Limiñana, Antonio Perdomo, Laura Almeida, Martín Alonso, Pedro Rodríguez, Ana Rojas, Vanessa Merino, Julia Lorenzo, Franklin Mosquera, Amparo Rodríguez, Juan Carlos Castro, Raquel Villalobos, Julio Gutiérrez, Pedro Hernández, David Rodríguez, Carmen Santana, Fernando Canellada, Amalia García Alcalde, Soraya Déniz, Pablo Fuentes, Mariana Mezquita, Cristóbal Tapia, Mari Mar Santana, Misraim Rodríguez, Sara Lorenzo, Carlos Delgado, Adzubenam Villullas, Raquel Padrón, Paco Rivero, Marcos Álvarez, Fernando Hernández Guarch, Mary Suárez Jaspe, Raquel Marrero, Gustavo Delgado, Miguel Moreno, Esther Moreno, Meritxell Posada, Amado Moreno, Yanira Martín, Rosi Alejandro, José Mendoza, Diego Rodríguez Moreno, Chema Rivera, Marcos Giner, Jesús Montesdeoca, Esther Quintana, Nancy Alapont, Christian Afonso, Jaime Abella, Celeste Pérez, Javier López, María Jesús Hernández, Siomara González, Paco Cabrera, Andrés Cruz, Ramón Reguero, Gustavo Barrera, Marisol Ayala, Ángel Tristán, Juan Cruz, Juan Francisco Martín, Lamberto Wägner, Desirée González, Luis Roca, José Manuel Marrero, Elizabeth Luna López Caballero, Víctor Rastrilla, Ainhoa Reguerra, Andrea Rodríguez, Domingo Rivero, Marta Cantero, Claudio Utrera, Gerardo Pérez, Myriam Z. Albéniz, Pepe Luján, Juan Ezequiel Morales, Gabriel Fuselli, Francisco Orsini y Antonio Cacereño, entre otros. Cada uno de ellos aporta su esfuerzo frente a la incertidumbre, la crispación y el coronavirus para llevar hasta ustedes informaciones, análisis y opiniones en ediciones impresas y digitales pese a los rigores de la pandemia.

Estados Unidos acaba de emitir un informe en el que alude a los ataques de altos responsables del Gobierno de España contra medios de comunicación y periodistas concretos, a los que se señala y se coloca a los pies de los caballos de irascibles troles y guerrilleros de las redes sociales y otros no menos belicosos escracheadores de amenazar cerca de casa. La mayoría de los ataques han sido verbales, aunque se ha llegado a amenazas de enviar a periodistas a prisión. El documento, no vinculante para la administración norteamericana, elaborado a partir de informaciones de entidades privadas y ONG de cada país también recoge, en el caso de España, las acciones de partidos políticos para silenciar periodistas, vetándolos en sus actos o golpeándolos físicamente. La forma en que la política española trata a los medios de comunicación y a los periodistas con los que difieren deja claro qué opina la política española (algo que también ocurre en Canarias) sobre la libertad de prensa y sobre quienes tratan de ejercerla. Si hay medios o periodistas que mienten o distorsionan su función habría que llevarlos ante los tribunales antes que tratar de amedrentarlos.

Cada vez es más frecuente en España, y Canarias no es ajena a esa tendencia, camuflar los ataques de políticos a los autores de informaciones que desagradan acusándolos de estar basadas en razones espurias alentadas tal vez por rivales políticos. Flaco favor se hace a la democracia al tratar de destruir la reputación de medios de comunicación y periodistas como mecanismo para defender tácticas políticas. La práctica solo conduce a incrementar el descrédito en el modelo de convivencia. No es más que un continuo de lo que viene ocurriendo en el país: falta de diálogo, frentismo, rencor… Elementos todos que favorecen la inestabilidad y la pelea en el peor de los escenarios que hemos vivido desde la Guerra Civil y la implacable dictadura. Y no solo por los muertos y la desolación económica que ha traído la pandemia. También por el odio al rival y el ansia de dañar que se ha instalado entre nuestros representantes políticos y una parte de la sociedad española, tal vez más de una parte, de dos, de tres… la roja, la negra, la azul. ¿Qué fue primero? ¿Lo inocularon los unos a las otras o fueron las otras las que lo traspasaron a los unos?

Nada bueno puede salir de una espiral de la que ya fue testigo en otras épocas LA PROVINCIA / Diario de Las Palmas con sucesivos secuestros de sus ediciones y persecuciones de sus periodistas, en algunos casos sometidos a consejo de guerra. En otras épocas y en esta. Ahora amenazados desde los púlpitos del populismo, redes sociales y chiringuitos digitales. Periodistas conducidos ante los tribunales finalmente absueltos. Sorroballados y vilipendiados, aunque libres.

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