Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Sector primario | Cultivos alternativos

Majorera, una vid exclusiva de la Isla

Un estudio mediante microsatélites realizado por la Universidad de Tarragona demuestra que la especie es endémica | La variedad tiene rasgos diferenciados

Viñedos ubicados en la zona de La Era del Cuarto, en el pueblo de Triquivijate.

Viñedos ubicados en la zona de La Era del Cuarto, en el pueblo de Triquivijate. La Provincia

Fuerteventura cuenta con una variedad de vid endémica y exclusiva, la majorera. Así ha quedado acreditado en el estudio de caracterización genética de las cepas majoreras llevado a cabo por la profesora Francesca Fort de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, mediante la técnica de microsatélites. El estudio ha sido promovido por el Cabildo de Fuerteventura y la Asociación de Viticultores Majuelo.

De las 39 muestras recogidas en diferentes lugares de la geografía majorera, se detectaron ocho individuos de variedades conocidas y una desconocida que ha recibido el nombre de majorera. Tras realizarse el estudio de singularidad de esta cepa, se ha comprobado que la citada variedad tiene rasgos diferenciados con respecto al resto de variedades canarias y podría ser originaria o haber recibido gran influencia de la zona este del Mediterráneo y Oriente Próximo, y, en menor grado, de la Península Ibérica. Los resultados de la investigación determinan además que cuatro variedades encontradas, denominadas listán prieto, listán negro, palomino fino y beba, presentan mutaciones, lo que demuestra la gran biodiversidad de las cepas de la Isla.

El acto de presentación de las conclusiones de este estudio de investigación sobre las viñas insulares contó con la presencia del presidente del Cabildo majorero, Sergio Lloret, el consejero del sector primario, David de Vera, y el presidente de la Asociación Majuelo, Samuel Domínguez.

Por su parte, la doctora Francesca Fort expuso que «lo interesante ahora es abrir una nueva línea de investigación para comprobar que todas estas variedades pueden resistir los posibles efectos del cambio climático. Dada sus condiciones climatológicas, Fuerteventura es el emplazamiento ideal para este estudio». Además, la investigadora, destacó «cómo Fuerteventura no sólo aporta una variedad al elenco de variedades canarias, sino que contribuye al enriquecimiento lexicográfico vitícola, ya que los majoreros aportan el nombre de hoja moral para referirse al listán negro, el cultivo canario más utilizado».

Además, la doctora puso en valor el trabajo de los viticultores majoreros «que durante siglos han conservado este pequeño patrimonio vitícola, que hoy es motivo de tanta alegría».

Hace varios años se localizó en la finca El Sobrado, en Betancuria una parra, posiblemente una de las más antiguas de la isla, que podría tener más de 300 años de historia. A partir de aquí comenzó a realizarse el estudio sobre las viñas majoreras.

El vino majorero se consolida cada año. Tanto es así que la Bodega Conatvs recibió recientemente la medalla de oro del Concurso Mundial de Bruselas.

Compartir el artículo

stats