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Tejeda Fiesta del Almendro en Flor 2015

El jolgorio de los almendros

Los matos de Tejeda y Valsequillo comienzan su floración en vísperas de las dos grandes celebraciones

Un almendro con la flor blanca y el Bentayga entre brumas.

Un almendro con la flor blanca y el Bentayga entre brumas. SABRINA CEBALLOS

El almendro se propone, un año más, a dar la fiesta en las medianías de Valsequillo y en las cumbres de Tejeda, con una floración que dentro de dos semanas estará en su pleno apogeo.

De entrante ya lucen lo suficiente como para justificar una visita, y de hecho el pasado domingo más de 750 personas pasaron por el mostrador de la dulcería Nublo, meca de la almendra y la única en el municipio de Tejeda que se dedica a transformar el fruto en un catálogo de delicias.

El paisaje que se abre, de momento entre neblinas y a menos de diez grados de temperatura y salpicado por los más de 200.000 ejemplares dispersados por 50 hectáreas de toda la isla de Gran Canaria, es rosa y blanco, para engoar a los ejércitos de abejas encargadas de polinizar los matos para una próxima cosecha que se dará dentro de nueve meses y que promete, por las horas de frío y el agua, superar la producción de años pasados.

En esto también tiene que ver que durante décadas era considerado como un árbol de orilla, cuando no como un hito para delimitar fincas y propiedades y que se cuidada a si mismo sin mayor mimo ni atención, se ha convertido en los últimos tiempos en materia de producción, y también de unión, como la Asociación Almendra de Gran Canaria, que trabaja para relanzar el fruto gracias, entre otras iniciativas, la creación de un vivero donde producen patrones para su injerto; un censo para localizar fincas privadas y públicas donde se encuentran; un programa de recuperación de individuos abandonados; y la programación de talleres y cursos para su cultivo y asesoramiento a los propietarios o a los que quieran comenzar su producción.

El antecedente fue una historia de cierto éxito, cuando en los años 50 del siglo pasado, la almendra de Gran Canaria, sometida brevemente a un cultivo 'industrial', subía hasta el tercer puesto del ranking de la exportación agrícola de la isla a los mercados europeos, especialmente a Gran Bretaña y solo detrás del plátano y el tomate y tal como hoy en día, como inconfundible ingrediente de repostería por sus especiales propiedades.

Es ese fuelle el que quiere recuperar José Antonio Quintana, de Tejeda, un 'campeón' en la especialidad con nada menos que seis mil ejemplares plantados hace ya una década, -"lo llamaron loco", dice su esposa, Rosa María Medina, al frente de la dulcería Nublo-, y cuyos árboles comenzaron a producir tímidamente hace tres años.

Hoy generan 6.500 kilos, una minucia comparada con los 25.000 kilos que espera que rinda cuando sus joyas estén en forma.

El obrador de Rosa María, que asegura que la materia tiene, no futuro, sino "mucho futuro", también se ha beneficiado del incremento, con una plantilla que ha ido en aumento poco a poco hasta atesorar a 14 trabajadores que endulzan a piñón desde el amanecer, para dar despacho a lo que llega del día, y a lo que está por venir: la fiesta del almendro, una iniciativa de un grupo de jóvenes en los años 70 que al paso del tiempo se ha convertido en la gran cita de invierno tanto en Tejeda como en Valsequillo, que se turnan en fechas para disfrute de todos los grancanarios y que fue declarada el pasado año 2014 Fiesta de Interés Regional por el Gobierno de Canarias.

Esto tras el susto que se llevaban los isleños en 2011 uando un decreto del Gobierno central colocaba al almendro en la lista de especies invasoras del Archipiélago, texto que fue posteriormente derogado en febrero de 2012, tras sonoras protestas de los dos principales ayuntamientos productores, y que de alguna forma y como efecto boomerang 'importó' un mayor interés por su figura, resaltando la presencia de una especie que habita en las islas desde los primeros momentos de la Conquista.

Esa longevidad y el aislamiento propio de un archipiélago, al igual que la uva, ha generado unas peculiaridades que un año después motivaba al Cabildo de Gran Canaria a iniciar un estudio en profundidad de su genética a cargo del ingeniero agrícola y técnico de la Estación Experimental Agraria de la Comunidad Valenciana, Guillermo Valdés Quiles, con el fin de seleccionar aquellos ejemplares de mayor valor y dar con el almendro perfecto para expandir su cultivo también de cara a la industria repostera. Y en ello están.

De vuelta a la dulcería el trajín se multiplica por momentos. En las mesas, muy cerca de un horno del que salen vapores de almendra tostada, se maquina el bienmesabe, las castañas de almendra, el mazapán, los piñones, los huesitos, las almendras garrapiñadas y las fundamentales galletas.

Fuera, en el mostrador, no paran de llegar extranjeros, el cliente por antonomasia de entre semana. Muchos de ellos vienen de hacer el camino de La Plata, pasando por Cruz Grande y Llanos de la Pez, y pasando por Ayacata, también en formato rosa y blanco, en uno de los caminos imprescindibles para el senderista de enero y buena parte de febrero.

A patinar en su cáscara

El público de la tierra es el que sube los fines de semana, y éste último, Medina cree que el personal entendía que ya habían comenzando la fiesta. "No cabía en la dulcería, lleno de chiquillos majando almendra y sus padres pidiendo dulces". Tal es el entretenimiento de la majada, con una gran piedra y un cerón con almendras para darles macho, que los pequeños "se ponían a patinar sobre las cáscaras y olvidaban aquí de sus muñecos y juguetes. Por la tarde llamaban sus padres para que se los guardáramos, cuando se daban cuenta en sus casas dónde los habían dejado".

Fuera, en la calle donde apenas se atisba el Bentayga por una bruma que llega en oleadas apenas se rozan los seis grados centígrados a la una y media de la tarde, mientras el gigantesco ramo de flor de almendra baila en los árboles movidos por una brisa que también va a más. Ese es el tiempo perfecto, sostiene Rosa, para la próxima cita cumbrera, el que invita "al vinito, la carne cochino, y luego un homenaje de almendra en toda su confitura.

En Tejeda la fecha se adelanta este año a la de Valsequillo, en la que es la 45 edición del programa, que abarcará el fin de semana del 30 de enero al 1 de febrero, pero se inicia el sábado 24 con una gran exposición pictórica de Pablo Lossa titulada Cumbres de Gran Canaria. El encuentro del día 30 y 31 incluye la actuación de varios grupos folclóricos y, sobre todo, un interminable recorrido por unos puestos en los que se ofrece desde piñas asadas y agüitas guisas, a sardinas asadas, caracoles, garbanzadas, suero guisado con gofio, lecha de cabra y oveja, la citada carne de cochino con sus chicharrones, las papas arrugadas, y el vino del país.

Y, en formato almendra, los bollos, queques, lasitos, chocolates y toda la retahíla de mazapanes, bienmesabes y garrapiñados.

Además, como ya es tradicional, el sábado se dedicará al Día del Turista, auténtico motor de una industria que en Tejeda ya le permite exportar a Alemania, Gran Bretaña y también a varias tiendas gourmet de Madrid. Ese día actuarán una decena de parrandas, con exhibiciones de trajes y bailes típicos, y se ofrecerá el pregón, que en esta ocasión ha sido escrito y será leído al alimón por Aurelio Rodríguez Rodríguez y Cándida Marrero Castellano, ambos trabajadores del Parador de Tejeda y que harán un esbozo de la historia del emblemático establecimiento.

Y el domingo más. De nuevo con quince puestos de gastronomía, la actuación de ocho parrandas y la exhibición de deportes autóctonos, artesanía, y una eucaristía al mediodía con ofrenda de productos de la tierra acompañados con la agrupación Aires del Nublo. La cita con Valsequillo tendrá lugar al siguiente fin de semana, del 7 y 8 de febrero.

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