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Tejeda

Y se hizo la luz en el Bentayga

El Ayuntamiento de Tejeda encenderá cuatro focos para iluminar el roque por la noche en días puntuales

Iluminación artificial del Bentayga. ABEL GALINDO

El Ayuntamiento de Tejeda, promotor del proyecto, encargó al arqueólogo Abel Galindo Rodríguez la realización del seguimiento arqueológico de la instalación de una infraestructura lumínica en el Bien de Interés Cultural (BIC) del Bentayga.

El anterior coordinador general de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos del Cabildo de Gran Canaria, Larry Álvarez, resolvió el 12 de diciembre de 2014 otorgar de forma condicionada la autorización solicitada por el Ayuntamiento de Tejeda sobre los estudios previos para la iluminación del Roque Bentayga. Esa resolución se basó en un informe previo de los técnicos del servicio de Cultura y Patrimonio Histórico Javier Velasco Vázquez y José González Navarro, quienes informan de manera favorable siempre que se cumplan varias condiciones.

Entre esas condiciones estaban que el ayuntamiento de Tejeda debe avisar con diez días de antelación al servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo cada vez que se vaya a colocar los focos, que la ejecución de la instalación tiene que estar supervisada sobre el terreno por un técnico especialista (en este caso un arqueólogo), que el tiempo de permanencia continuo de las luminarias no debe sobrepasar las tres jornadas o noches y que la instalación no debe interferir la visita pública que diariamente recorre el yacimiento. La infraestructura instalada está formada por cuatro focos, un motor o grupo electrógeno y el cableado desde el motor a los focos. Cada foco se instaló en un punto distinto del enclave arqueológico del Roque Bentayga. En el informe arqueológico se recogen los datos obtenidos tras el seguimiento arqueológico, sobre el terreno, de la instalación de los cuatro focos, de dos motores que suministraron electricidad, así como del cableado.

El estudio e informe arqueológico se ajusta al Decreto 262/2003, de 23 de septiembre, del Reglamento sobre Intervenciones Arqueológicas en la Comunidad Autónoma de Canarias, (Art. 14, sobre la realización de las memorias arqueológicas), además de la legislación vigente en materia de Patrimonio Histórico en la Comunidad Autónoma de Canarias, que fundamentándose en el artículo 65.1 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo de Patrimonio Histórico de Canarias señala que "el promotor público o privado de obras que afecten a un yacimiento arqueológico reconocido como tal en un instrumento de planeamiento urbanístico, aunque no hubiese sido declarado bien de interés cultural, deberá aportar un estudio detallado de impacto ecológico relativo a la incidencia de la obra o actuación sobre los valores arqueológicos del área implicada. Sin dicho estudio no podrá concedérsele licencia ni autorización alguna".

La idea primigenia surge de una de las reuniones del grupo de gobierno municipal de Tejeda durante los primeros meses del año pasado. "El alcalde propone la idea e inicialmente nos pareció una locura, pero acordamos realizar un pequeña investigación o boceto de cuáles serían las necesidades en cuanto a normativas y permisos, exigencias técnicas, etcétera", señala León.

La parte técnica de equipos e instalaciones era viable y, después de analizar las diferentes normas de protección recogidas en el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Rural del Nublo y el Plan Insular de Ordenación (PIO) de Gran Canaria, "creímos que también era viable y decidimos llevar adelante el proyecto".

La idea esencial era la de poner en valor, de una forma diferente y en momentos puntuales, el Roque Bentayga. "En busca de ofrecer cosas diferentes a nuestro vecinos y visitantes, siempre respetando el lugar y lo que significa para la historia de Gran Canaria, coincidimos en que el momento idóneo para ejecutar el proyecto podría ser las noches de las dos fiestas más importantes del municipio: las patronales, a celebrar durante el mes de septiembre, y las fiestas del Almendro, el primer fin de semana de febrero", explica el alcalde accidental.

Se tramitaron los permisos pertinentes al Cabildo de Gran Canaria, que autorizó llevar a cabo la iniciativa pero con una serie de condicionantes que el consistorio ha cumplido a rajatabla. "Nos pusimos manos a la obra y en septiembre de 2014, durante las fiestas, conseguimos iluminar una de las laderas del Roque Bentayga, en las pruebas preliminares que hicimos los días anteriores a las fiestas. La mayoría de nuestros vecinos quedaron encantados con la iniciativa y con la estampa de ver el Bentayga con la iluminación".

"Iniciamos otro proceso de autorización encaminado a volver a iluminar el monolito durante las fiestas del almendro 2015 y con la experiencia y datos obtenidos del año anterior conseguimos mejorar un poco la calidad de la iluminación. Hace muy pocas semanas, durante las fiestas lustrales, hemos seguido manteniendo la iniciativa y a su vez mejorando poco a poco la iluminación", añade el primer teniente de alcalde.

"Nuestra idea es seguir llevando a cabo la iniciativa siempre y cuando nos lo autoricen. Paralelamente estamos siempre en la búsqueda de nuevos alicientes y nuevas iniciativas para hacer promoción del municipio, que es en definitiva nuestro afán", aclara.

El procedimiento administrativo lo ha desarrollado la anterior Consejería de Presidencia, Cultura y Nuevas Tecnologías, concretamente el Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico, del Cabildo de Gran Canaria, con registro el 29 de octubre de 2014.

El arqueólogo Abel Galindo afirma, en relación a la metodología del trabajo, que "previamente al seguimiento arqueológico, se consultó la bibliografía para una correcta interpretación e identificación del área bajo estudio. Durante el seguimiento arqueológico de los trabajos de instalación de las infraestructuras lumínicas se realizó un pormenorizado reportaje fotográfico de la localización de los puntos exactos donde se instalaron los motores, los cuatro focos, además del recorrido del cableado".

La realización del seguimiento arqueológico se ajustó a unos objetivos científicos específicos: "estudio en superficie de visu para identificar restos arqueológicos de cualquier naturaleza que se pudieran ver afectados por las obras de la instalación de las infraestructuras lumínicas", agrega.

El autor del estudio identificó sobre el terreno los puntos concretos establecidos, donde se instalaron un grupo electrógeno, cuatro focos, además del recorrido del cableado desde los motores a los focos. Se procedió a determinar si la instalación de estas infraestructuras eléctricas afectó a restos arqueológicos muebles o inmuebles y se creó un archivo documental fotográfico específico, en el que se pueden visualizar los emplazamientos concretos de estas infraestructuras lumínicas (focos, motores y recorrido del cableado). Además, se identificaron los restos arqueológicos muebles e inmuebles, tanto en posición primaria como secundaria, en los espacios donde se instalaron los cuatro focos, así como donde se colocaron los motores de suministro eléctrico y en la superficie del terreno por donde se instaló el cableado.

La zona en la que se instalaron las infraestructuras de iluminación se ubica en un entorno natural perteneciente al piso bioclimático Mesocanario. El medio geológico se ha podido describir como de coladas de basalto, denominadas más concretamente como brecha volcánica Roque Nublo.

Galindo manifiesta que los primeros datos del Bentayga "los encontramos en las crónicas de la conquista de Gran Canaria, además de en los textos de historia-dores de los siglos posteriores. En los textos de la conquista se hace referencia al Bentayga como fortaleza de los indígenas canarios prehispánicos, donde el enton-ces gobernador de Canarias, Pedro de Vera, con las numerosas tropas castellanas, sitió a los alzados de Telde".

Estas mismas crónicas recogen que los canarios tenían en el Bentayga una de sus mejores fortalezas, con numerosas cuevas de habitación, graneros y un santuario o almogarén. "Los estudios arqueológicos realizados desde el siglo XIX hasta nuestros días corroboran estos datos ya aportados en el siglo XV".

Con ello, se ha localizado un importante número de cuevas naturales y artificiales, que sirvieron como viviendas, graneros, corrales para ganado y pequeñas cuevas de enterramiento, desde la vertiente sur-suroeste hasta la noreste. Asimismo, se han documentado los restos de una muralla que servía como defensa de la parte superior del roque, donde se localiza un santuario indígena, con un almogarén, inscripciones alfabetiformes, así como una serie de cuevas con grabados, entre los que destacan la representación de triángulos púbicos femeninos.

Por otro lado, ya se han podido catalogar 83 cuevas excavadas por los canarios sobre el sustrato rocoso más quebradizo en la zona. Fueron utilizadas como viviendas, graneros, corrales y las más pequeñas como espacios de sepultura de sus muertos. En algunos casos, en las cuevas se excavaron varias dependencias interiores a diferentes niveles. Las cuevas identificadas como graneros, contienen numerosos silos en su interior, tanto en las paredes como en el suelo. Casi la totalidad de los silos presentan en sus bocas rebajes y orificios para encajar puertas o tapas que los sellaban.

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