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"Tratamos de dar herramientas de autonomía agrícola para gastar menos"

Jairo Restrepo en el teatro Víctor Jara de Vecindario.

Jairo Restrepo en el teatro Víctor Jara de Vecindario. ANDRÉS CRUZ

Su ponencia en el Seminario de Comarcas Sostenibles del Sureste ha versado sobre Experiencias exitosas de agricultura orgánica en el mundo. ¿Cuáles han sido sus experiencias.

He tenido experiencias en Australia, África, Europa, América Latina y Asia. Voy trabajando en diferentes países. Ya son 68 países en los que me he implicado en la agricultura orgánica. En todos han habido resultados exitosos. En el seminario he hecho un recorrido por dichas experiencias y he terminado resaltando Canarias.

¿En qué sentido?

Esto se puede hacer de grande a pequeño y al revés. Hay que impulsar lo local como en Gran Canaria. Otros ejemplos son el trabajo en Australia con más de 1.300 hectáreas; experiencias en México donde los campesinos trabajan con maquinarias y procesos en empresas que hacen grandes cantidades de abonos. Tenemos empresas que tienen 35 millones de gallinas ponedores, que producen al día 20.000 toneladas de abonos que se entregan a los campesinos, que fortalecen la materia prima a una empresa nacional. Esta propuesta es una propuesta de trabajar lo local y la integración de las materias primas locales con muchos productores. Es una mancomunidad como se hace en el Sureste.

¿Qué es agricultura orgánica?

Es un mecanismo de dinamizar la solidaridad entre el pueblo. Y aquí en Canarias es más fácil porque todo el mundo se conoce y las distancias son pequeñas y hay posibilidades de hacer cooperación, una característica de los humanos. La agricultura orgánica es una copia del comportamiento de la naturaleza entre humanos.

¿Cómo?

La individualidad no tiene sentido de ser en la vida. Por tanto, el individuo humano cuanto más individual más se autoelimina y más lo manipulan. Y la naturaleza es lo contrario. Cuando tiene problemas los resuelve. ¿Por qué? Porque trabaja en común entre todos.

¿La agricultura orgánica es similar a la agricultura verde?

Es una forma de llamar a esta agricultura. Sí tenemos principios básicos que nos identifican como la defensa de la vida y la eliminación de todos los factores de riesgo. No comprar veneno ni fertilizantes químicos de agrónomos y de mafias de industrias.

¿Cómo valora la experiencia de los últimos años?

Es muy bella y es muy importante que siga adelante. Lo importante es que hay personas y grupos que se convierten en referentes para otros. Es una agricultura que está en la mano del pueblo. Es democracia, es libertad, es grito y es autonomía. La agricultura orgánica es saber para no dejarse joder.

Su símbolo y su página web es estiércol de vacas. ¿Por qué?

Es la encargada de llevar nuestro mensaje, la respuesta y guardarlas. En la panza una vaca tiene la memoria de la fundación del universo, porque guarda la microbiología de la vida. La vaca es un animal sagrado porque come pasto, transforma madera en proteínas, leche, carne y no compite con los otros. Mientras que el perro no es el mejor amigo del hombre. Perro puede ser cualquier agrónomo.

¿Cómo valora el Seminario de Comarcas Sostenibles?

Van mejorando las condiciones de las presentaciones en el sentido de que se vuelve para lo local. Yo soy un crítico cuando se hacen estos eventos y traen monigotes de fuera. Ayer un noruego estaba feliz porque venía de una reunión en París, donde los gobernantes se comprometieron a cambiar el mundo de buena voluntad y de buena voluntad está lleno el infierno. Hay que traer gentes que representen los intereses de las grandes necesidades de la gran mayoría del universo, que son los pequeños productores y las grandes comunidades. Estos eventos no deben ser reuniones de burócratas. Tienen que ser reuniones prácticas que traigan soluciones reales de acuerdo a las necesidades locales.

¿Cuál ha sido el objetivo del taller sobre agricultura orgánica que está animando?

Esta propuesta trata de maximizar los recursos al interior de la parcela o la finca y buscar al máximo la independencia de insumos, principalmente de venenos y fertilizantes químicos. Este taller trata de entregar herramientas de autonomía agrícola para gastar menos y ganar más.

Ha estado tres veces en Canarias. ¿Ha visto alguna evolución?

La primera vez estuve con el agricultor Pepe Guedes, que tiene una finca muy buena y que hemos visitado el martes. La segunda vez confirmé que ese productor hace las prácticas y avanza; y también empecé a encontrar amigos que trabajan con la agricultura orgánica. Esta tercera vez ha sido fantástico porque tenemos un auditorio de 60 personas, de las cuales más del 80% ya son conscientes de la agricultura orgánica. Ven los mercados y participan, y, lo más importante, producen.

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