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Visita institucional del presidente del Gobierno de Canarias Teror

Clavijo promete buscar financiación para la residencia de mayores en Teror

El jefe del Ejecutivo canario repasa con el grupo municipal el futuro a corto plazo de la villa

Clavijo promete buscar financiación  para la residencia de mayores en Teror

Clavijo promete buscar financiación para la residencia de mayores en Teror

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, realizó ayer jueves su primera visita institucional a Teror, de donde se llevó el regusto de un buen bocadillo de chorizo y un amplio dossier con las necesidades del municipio, entre ellas, la de poner en manos de Asuntos Sociales las gestiones pertinentes para la construcción y puesta en marcha de una residencia de mayores, reinvidincación histórica de las medianías.

A las diez de la mañana se materializaba el presidente del ejecutivo con el consejero de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento, Pedro Ortega, -que fue el que llegó más fresco porque es de allí-, en el mirador de San Matías para ser recibido por el alcalde Gonzalo Rosario, quién tampoco perdió mucho tiempo en protocolos para entrar en materia. Rosario organizó una suerte de gimkana mañanera que comenzó allí mismo, con una ilustrativa explicación sobre un lugar que en su tiempo fue una de las mayores novelerías de Teror y hoy, tras años de abandono y ruina por parte del Cabildo, el Ayuntamiento quiere destinarlo a restaurante escuela.

Clavijo dio por correcta la idea, si bien advirtió de dificultades para que el Gobierno pudiera ejecutar ese proyecto desde la consejería de Educación. Al menos de momento.

Más claro vio la segunda etapa del recorrido, en el barrio de Los Llanos, donde desde hace más de una década un solar de 2.000 metros cuadrados espera la construcción de la residencia de mayores.

Rosario explicó a la comitiva, entre la que también se encontraban el director general de Seguridad y Emergencias, Juan Francisco Padrón Rodríguez, y la directora general de Promoción Cultural, Aurora Moreno, el problema que sufre no solo Teror sino todas las medianías, con una población que envejece en una comarca sin suficientes plazas, lo que obliga a los mayores a sufrir el desarraigo de su lugar de origen y cercanía familiar.

La propuesta del Ayuntamiento consiste en levantar dos plantas con sótano, y servicios como gimnasio, cafetería, consultas médicas y habitaciones sencillas y dobles con capacidad para 35 personas en estancia permanente.

Esta infraestructura se complementaría con un centro de día, que se podría, según el Ayuntamiento, ubicar en una de las principales calles del pueblo, en la avenida de Néstor Álamo, de muy fácil acceso y donde se ya se encuentra el centro de mayores. Estaría dotado de comedor, sala polivalente, áreas de salud, de reposo y de reuniones, además de los servicios y cocina, distribuidos en una superficie de unos 300 metros cuadrados. Pero para que ello sea posible, según Rosario, se requiere no solo financiación de la Comunidad, sino también cofinanciación para el posterior mantenimiento de las plazas de la residencia y el centro de día.

Clavijo prometió estudiar el proyecto, y trasladarlo a su consejería de Asuntos Sociales para, en colaboración del Cabildo de Gran Canaria, intentar destinarle una partida en los próximos ejercicios económicos.

Y vuelta al coche para enfilar al barrio de Quevedo, donde se encuentran en muy mal estado un edificio con 28 viviendas que fue construido en los años 60 por el patronato San José Artesano, de Cáritas Diocesanas. El inmueble presenta un acusado deterioro, al que no pueden hacer frente sus inquilinos por sus pocos recursos, lo que afecta a la seguridad y habitabilidad de todo el conjunto.

Agua de beber

Para el alcalde y su compañero de pacto, José Luis Báez, se trata de uno de los problemas más acuciantes en estos momentos para Teror, y el grupo de gobierno municipal se ha propuesto no solo intervenir en el edificio en sí sino también en su entorno, ya que la intención es demolerlo para construir nuevas casas en esa ubicación, "y generar un entorno urbano más sostenible y de mayor calidad".

El barrio de Quevedo está a tiro de chapa de la Fuente Agria de Teror, tercera 'prueba' del maratón de ayer, y un alto en el camino donde el presidente del Gobierno de Canarias, además de refrescar el cuerpo con un vaso de agua del manantial, contempló la endiablada fuga y la compleja mecánica con la que se embotella el Agua de Teror, un hipnótico ejercicio para enfrentarse al siguiente paso mariano de ayer jueves 2 de noviembre, y que lo acercaría al epicentro de la villa, justo en la cabecera de la muy peatonalizada y aseada calle Real.

Rosario no perdía hilo con pabilo y lejos de proponer un paseo para bobiar entró a rente con otro de los objetivos municipales. Antes de recorrer los escasos metros de la vía, dio a conocer un proyecto de nueva señalética, la necesidad de contar con un gerente para la Zona Comercial Abierta, y de postre, la solicitud de la encomienda del Gobierno de Canarias para la elaboración de un nuevo plan especial del casco histórico, una vez que el plan que ha dejado el centro de la villa como un palmito en los últimos años "ya ha quedado obsoleto".

Pero no obstante, menos obsoleto que algunas de las cubiertas de la basílica del Pino, quinta etapa del rebumbio. Allí, en su cancela le esperaba el arquitecto y profesor de la ULPGC, José Miguel Rodríguez, quién señaló a Clavijo y Ortega el deterioro de una estructura en sus tejados que hacen necesaria la restauración e impermeabilización. También para su exterior se le propuso al jefe del Ejecutivo un proyecto de alumbrado para resaltar la imagen del Monumento Nacional, como está catalogada la basílica de la patrona, a la que posteriormente visitaron en su camarín, en el sexto hito de la jornada. El séptimo tenía lugar a popa de la iglesia, donde su fachada mira hacia el Palacio Episcopal. Un edificio que regaló el pueblo de Teror a los obispos Morán y Delgado, y que tuvo un uso cultural municipal hasta que el obispado lo reclamó. Devuelto a la Iglesia en 2015 ahora languidece al punto que requiere de una potente restauración para volver a acoger actos culturales, algo a lo que aspira de nuevo el Ayuntamiento y para lo que pidió ayer la colaboración del Gobierno de Canarias.

En ese punto, y dada la actividad, el jilorio era patente. En línea recta a menos de 100 metros, tras el llamado queque que bordea la doble araucaria del lateral de poniente de la basílica del Pino, se encuentra la tienda de Pepito Falcón, tan o más Monumento Nacional que todo lo visto hasta aquél momento. Desde allí se despacharon decenas de bocadillos de chorizo de Teror, en la que fue la parada menos reivindicativa pero más sabrosa del día.

La digestión se hizo en las antiguas casas consistoriales. Allí Clavijo felicitó al grupo de gobierno municipal porque había quedado blanco sobre negro, "que tienen los objetivos claros y organizados", además de prometer estudiarse el abultado dossier que le entregó Rosario y finalizar el encuentro con un, "viva la Virgen del Pino", para disfrute de los anfitriones.

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