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San Bartolomé de Tirajana

"La mayor amenaza de una persona es su propia mente"

"El fracaso es sinónimo de aquella persona que decide vivir toda su vida como un mediocre", manifiesta el coach Orgiano Ojeda

Orgiano Ojeda, coach y autor del libro 'DesafíaT'.

Orgiano Ojeda, coach y autor del libro 'DesafíaT'. LP / DLP

¿Por qué debemos desafiarnos?

Vivimos tiempos convulsos y el ser humano se ha olvidado de lo más cercano a sí mismo, su propio ser. Con este ritmo de vida frenético estamos pendientes de lo que no es importante y eso lleva al ser humano a estar despistado y muy pendiente del miedo y la falta de confianza. 'DesafíaT' es un manual que invita al ser humano a frenar, volver a conocerse a sí mismo y a sacar sus talentos y habilidades para emprender un nuevo camino donde la prioridad sea ser feliz.

¿Lo ve posible, dado este contexto social?

Creo en ello. Este ritmo de vida ya no lo cambia nadie, pero sí podemos cambiar las personas. La felicidad debe verla uno mismo, debe ver su día y su situación laboral con otros ojos.

¿Y cómo se ve una vida laboral diferente si tienes, por ejemplo, un empleo precario?

Amándola. Un trabajo precario es un trampolín para uno que no lo es. No podemos conformarnos y no dar lo mejor de nosotros. Si tenemos los cinco sentidos activos, aunque la situación actual no sea la más favorable, encontraremos un destino diferente. Si nos concentramos, el trabajo no es en vano y hay resultados. Porque nadie nos puede garantizar que el trabajo deseado vaya a llegar y, mientras, se nos va un tiempo que ya no recuperamos.

¿Cuáles son las barreras más habituales con las que nos limitamos?

Todas son emocionales y responden a objetivos incumplidos. Las esquivamos afrontándolas; las metas que nos proponemos deben ser prioritarias y el proceso para conseguirlas debe ser lo más importante para nosotros. Nuestra concentración debe ser vital para conseguirla. Por eso siempre deben ser objetivos alcanzables, aunque la felicidad no está relacionada con los bienes materiales. Sobre todo, no debemos desechar nuestro tiempo útil en causas que no tienen sentido. No podemos cambiar el mundo, pero sí nuestra vida.

Si no alcanzamos los objetivos, ¿cómo debemos gestionar nuestras frustraciones?

Cuando nos topamos con un muro hay que actuar con tranquilidad. Debemos tomarnos un tiempo ilimitado e incluso resetear nuestro cerebro y valorar si actuábamos de la mejor manera o si estábamos en la mejor compañía. Una vez encontremos respuestas, podremos empezar el camino de nuevo. Podemos hacerlo mejor, solamente debemos prepararnos para ello. Y para eso el silencio es una gran herramienta; nos invita a reencontrarnos y a ser partícipes únicamente de nuestra realidad y poder darnos cuenta de que debemos adaptar nuestra vida a algo más asequible.

¿Qué es el fracaso para usted?

Una enseñanza. Debemos fracasar para aprender. El fracaso es sinónimo de nada y de todo a la vez. No hemos conseguido nada, pero tenemos todas las oportu- nidades abiertas de nuevo. El fracaso es aquella persona que decide vivir toda su vida como un mediocre.

¿La motivación es una responsabilidad exclusiva de cada uno o también del entorno en el que nos movemos?

La motivación depende exclusivamente de nosotros, no así nuestras emociones. Debemos saber diferenciar entre cómo encontramos nuestra felicidad y cómo emocionalmente permitimos que los momentos de felicidad que otros nos pueden aportar nos enriquezcan. Pero no podemos reconocer que nuestra felicidad depende de los demás, tenemos que tratar que esté en nosotros exclusivamente. Y a partir de ahí debemos ser nosotros quien desprendamos esa felicidad para que el resto la capte.

¿Nos sentimos amenazados?

La gran amenaza de una persona es su propia mente. Una mente trabajada y serena está abierta a todo. Todos somos brillantes pero no encontramos nuestro momento, pero realmente la respuesta es muy simple. Dejamos de estar amenazados cuando somos positivos, generosos y tenemos voluntad.

Entonces, reprogramando nuestro cerebro seremos más felices...

Exacto. La ciencia nos dice que desde la infancia entrenamos comportamientos. Ante una experiencia por descubrir y otra que nos gusta, siempre escogeremos la que nos gusta. Con una nueva programación mental conseguiremos que la acción aprendida cambie y el cerebro reconozca nuevas acciones y reaccione bien ante ellas.

Y en todo esto, ¿qué lugar ocupa el lenguaje?

Precisamente es lenguaje lo que nos está faltando. Si miramos a Cataluña, falta lenguaje y entendimiento. Todos hemos perdido la razón de ser. En la lengua tenemos dos palabras poderosas, el sí y el no, y cuando las utilizamos debemos ser conscientes de ello, porque si afirmamos o negamos, debemos mantenernos firmes. Si no, llegarán los conflictos.

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