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Mogán

Yanira, una lucha para ser barbera

La joven moganera quedó subcampeona en el concurso 'Golden Chair International 2017'

Yanira Godoy recorta la barba a un cliente en su negocio BarberStreet de Arguineguín.

Yanira Godoy recorta la barba a un cliente en su negocio BarberStreet de Arguineguín. SANTI BLANCO

Si no hubiese puesto todo su empeño en formarse como barbera asistiendo a multitud de cursos, habría abandonado su profesión de peluquera de señoras por puro aburrimiento. A lo mejor, quizá, se hubiese dedicado a la Medicina. "En la historia, muchos barberos también eran médicos". Yanira Godoy es la única mujer del municipio de Mogán, y una de las pocas del archipiélago canario, que se dedica profesionalmente a la barbería, un sector mayoritariamente ocupado por hombres. Acumula ya ocho años ejerciendo un oficio al que dota de un estilo callejero y en el que ha luchado contra una clientela que al principio se mostró reacia a que una mujer manejara el arte de la navaja, pero que con el paso del tiempo ha sabido confiar en ella y en su trabajo.

No así sus compañeros de profesión, que la recibieron con los brazos abiertos y sin envidias. "Ellos siempre me aceptaron y se lo han tomado muy bien", explica la barbera, quien reconoce que el público en general, sobre todo las mujeres, "se sorprende mucho" cuando se enteran de a qué se dedica. "Pero a mi me da igual lo que piensen los demás, yo voy a seguir haciendo lo que me gusta y el oficio que amo, porque las profesiones no entienden de género", apunta más que convencida esta joven moganera de 31 años.

Su empleo, a priori poco habitual en una mujer, ya le está permitiendo cosechar éxitos. Y es que Yanira acabar de quedar subcampeona en la competición de barbería 'Golden Chair Internacional 2017 Sevilla' en la modalidad 'Fast fade' (desvanecido), un certamen en el que además fue la única mujer participante de entre los más de 60 asistentes. En su categoría, quedó segunda de entre casi una treintena de hombres.

Yanira empezó en la profesión por la influencia de su compañero sentimental, Juanjo Segura. "Me lo inculcó él, yo había estudiado peluquería pero empecé a darme cuenta de que lo que más me gustaba era el sector de caballeros, y comencé a estudiar cursos especializados en el sector". Así, se desplazó a varias ciudades españolas, entre ellas Granada, para recibir una formación que pondría en práctica en su pueblo natal, Mogán, y que ahora desarrolla en BarberStreet, el establecimiento que regenta con su pareja en el Centro Comercial Ancora de Arguineguín, donde sus clientes depositan una confianza plena y le permiten libertad de creación. "Confían mucho en mi y en mi formación", cuenta orgullosa.

Al 'Golden Chair Internacional 2017 Sevilla' se presentó con la ayuda de Juanjo Segura, quien también ha recibido premios en la misma categoría en ediciones anteriores. En el cetamen tenía que realizar cortes que habitualmente se hacen en 40 minutos en tan solo 15. Y debía hacerlo rápido,con trazados perfectos y limpios, y sin nada de líneas. "En un ambiente donde había solo hombres me sentía nerviosa al principio, pero con el paso del tiempo esa sensación se marchó, porque mi objetivo era ganar y demostrarme a mi misma que podía llegar a hacer ese corte en menos tiempo del que tardo normalmente", confiesa Yanira. "Y lo hice sobre todo por las mujeres, porque nos cuesta mucho salir adelante en esta profesión, y cuando lo hacemos nunca se nos reconoce nada, y muchos menos en concursos de este tipo". Su satisfacción es plena, y mayor aún "por haber sido juzgada por barberos de reconocido prestigio nacional e internacional".

Para ella "no es un orgullo" ser una mujer destacada y destacable en un mundo de hombres, porque "debe ser algo que esté ya normalizado". A pesar de ello, Yanira recibió hace unos días el reconocimiento del Ayuntamiento de Mogán por su labor y su reciente victoria en el concurso celebrado en Sevilla. "Para mi sí es un orgullo que mi municipio, en el que llevo tantos años viviendo, reconozca mi profesionalidad y el trabajo bien hecho", afirma la barbera.

Tiene muchas metas en su vida, pero solo una sobresale del resto: seguir formándose en el sector de caballeros. Su éxito no es en vano, porque a su espalda carga años de estudio. Por delante le queda toda una vida de aspiraciones y éxitos que comenzará a lograr uno a uno, ya que no descarta presentarse a otros concursos, aunque variando la categoría. El próximo probablemente sea en la capital británica. En el horizonte encuentra la satisfacción de sus clientes y el amor por su profesión, al que se une el apoyo incondicional de Juan Segura.

Pero en ese futuro no quiere estar sola, motivo por el cual anima a todas las mujeres interesadas en la barbería que se lancen a por su sueño. Navaja en mano, Yanira se labra un futuro que, a todas luces, se vislumbra prometedor.

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