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Entrevista | Begoña Santana

"Quiero ver igualdad cuando deje el baloncesto, es lo que peor llevo"

"Empecé a jugar al baloncesto en la cancha Rodríguez Monroy y me encantó, era una magia dentro de mí", afirma

Begoña Santana, coordinadora técnica del Spar Gran Canaria, junto a la vitrina de títulos del club en las instalaciones de La Paterna.

Begoña Santana, coordinadora técnica del Spar Gran Canaria, junto a la vitrina de títulos del club en las instalaciones de La Paterna. JOSÉ PÉREZ CURBELO

Recibe el premio Roque Nublo Deportivo "por su entrega al deporte femenino y por llevar el baloncesto grancanario a lo más alto de las competiciones". ¿Qué supone para usted?

Me dio mucha alegría. Vengo de una familia numerosa y mi madre siempre nos dijo que hay que saber compartir, y por eso lo quiero compartir con mucha gente, con gente que no está, con nuestro querido Antonio Bermúdez, que fundó el equipo de baloncesto femenino de la UD Las Palmas. De ahí salí yo como jugadora y después como entrenadora. Gracias a él también conocí a Domingo Díaz [presidente del club], con quien comparto un matrimonio de 40 años. También a Pedro Pulido, nuestro preparador físico, que nos enseñó muchísimo. Y por supuesto a nuestras jugadoras y a nuestros aficionados.

¿Por qué el baloncesto?

Con diez años me asomé a la ventana de mi casa y vi entrar a mucha gente en un sitio, me acerqué y era la cancha Rodríguez Monroy. Empecé en cursillos de verano, gracias a eso muchas jugadoras se formaron en Escaleritas. Me encantó, aluciné, era una magia dentro de mí. Y luego me he convertido en una competidora nata durante todos estos años.

¿En qué momento decidió entregar su vida al baloncesto?

Con 15 años ya me puse a entrenar sin tener título y me encantó. Empecé con las niñas del barrio, luego empecé a estudiar y no lo he podido dejar nunca. Tuve la suerte de conocer a mi marido, que es quien me ayuda. Ahora está tocando en todas las puertas para mantener la estructura del club luchando por nosotras. Gran Canaria debe sentirse orgullosa de todas las mujeres que han salido de aquí. Son las mejores en su profesión y es gracias a la disciplina deportiva que les hemos dado.

¿Ha tenido muchos momentos de debilidad en los que ha pensado dejarlo?

Por supuesto. Yo no conozco la igualdad, de verdad. En Gran Canaria hay muchos clubes, como el Rocasa de Antonio Moreno, que deberíamos tener mejores instalaciones y más ayudas económicas. Tenemos que luchar con las universidades americanas, que nos tienen en el punto de mira, y estamos desequilibrados porque se van todas a Estados Unidos. Eso es lo que hace que estemos en desigualdad porque no puedes parar la salida de las jugadoras. Hemos tenido muchos momentos de debilidad pero luego piensas en la ilusión con la que vienen las niñas a entrenar. En algún momento nos tendremos que ir pero deseo con toda mi alma recuperar la categoría que hemos perdido. Mis entrenadores están todos cogiendo el testigo, están preparados para poder irnos tranquilos con el equipo en máxima categoría.

¿Si suben a la máxima categoría se plantean marcharse?

Por supuesto, tenemos un gran equipo de trabajo que lleva con nosotros toda la vida y los veo muy preparados para seguir con nuestra línea de éxitos.

¿Se plantea una vida sin baloncesto a corto plazo?

No lo sé porque llevo toda la vida. Ahora estoy preparando las memorias del club por los 40 años. Soy una mujer muy activa, me despierto muy temprano y vengo a las instalaciones del club. Tenemos siete chicas de acogida menores de edad, de África, de Rusia, una vasca, de aquí...

¿Cuáles son los mejores momentos, los títulos o ver la progresión de las chicas como ver a Leticia, Leonor y Astou logrando una medalla olímpica? ¿Cuál es la mayor satisfacción?

La mayor satisfacción que tengo es que ya he tocado el cielo como entrenadora. Pero la ilusión más grande es ser campeonas de España, de Europa, verlas en las selecciones, en los Juegos Olímpicos, en la WNBA... Todo eso te llena. Como entrenadora he logrado todas las medallas, no quiero presumir pero es el esfuerzo de muchas horas de trabajo y es lo que más me gusta.

¿Ha notado en estos años un incremento en las ayudas al deporte femenino?

No, vivimos con una desigualdad increíble. Ángel Víctor, Antonio Morales y Aridany Romero están luchando por la igualdad, les he oído decirlo muchas veces y espero que cumplan. Yo confío en ellos. Nuestra isla se merece un equipo en la máxima categoría. El baloncesto es muy caro, no tiene nada que ver con otros deportes de élite. Eso es lo peor que llevo, quiero irme viendo esa igualdad. Necesitamos que la igualdad se convierta en una realidad, les he visto luchar y espero que se cumpla esa igualdad que todavía no he vivido.

¿Pide más ayudas y mejores instalaciones?

Por supuesto. Todo es carísimo. Ahí está el Gran Canaria, que todo lo que le den me parece perfecto, pero la igualdad de un club a otro me parece irrisoria. Nosotros vivimos escondidas, si salimos a la luz es por nuestro trabajo, por nuestros títulos y nuestras internacionales. El otro día se nos coló en La Paterna un ojeador americano para ver un entrenamiento. Se ha corrido la voz por Estados Unidos de que somos un gran club de cantera. Y esa es la lucha.

¿Se siente responsable del crecimiento del baloncesto femenino en España?

Soy la entrenadora que más medallas tiene, no me lo invento. Son 42 campeonatos de España ganados. Por supuesto que me siento responsable, muchas jugadoras están al mejor nivel en España y becadas en Estados Unidos. Lo he conseguido todo.

¿Por qué el primer equipo está en la segunda categoría por tercera temporada consecutiva?

El descenso fue porque no podemos luchar con clubes con más dinero, con los agentes que se llevan a nuestras jugadoras. No podemos parar las flechas que se nos vienen encima, una otras otra, es imposible. Llega un momento en el que eso afectó mucho al equipo de Primera División. Ahí es donde está el grave problema. Muchas jugadoras se hubieran quedado aquí si pudiéramos pagarles. Es un círculo vicioso.

¿Confía en el ascenso este año?

Tenemos un buen equipo, la cosa va bien, José Carlos Ramos lo está haciendo muy bien. Le aconsejamos y él siempre tiene muy buena actitud. Esto es una familia, nos ayudamos todos. Pero si no llega esa ayuda económica que nos permita la igualdad por supuesto que vamos a desaparecer.

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