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CRISIS DEL CORONAVIRUS

Solidaridad entre los migrantes

La Red Canaria de Acogida reparte alimentos a más de 200 familias africanas, latinas y canarias de la capital, Vecindario y Maspalomas

El equipo de distintas asociaciones africanas que están ayudando a más de 200 familias necesitadas en la Isla.

El equipo de distintas asociaciones africanas que están ayudando a más de 200 familias necesitadas en la Isla. LP/DLP

Comenzaron ayudando en los inicios del estado de alarma a unas pocas familias. Mes y medio después, la Red Canaria de Acogida y la Federación de Asociaciones Africanas han repartido alimentos a más de 200 familias de la Isla, según explica su presidente Mame Cheikh Mbaye, senegalés residente en la capital grancanaria desde hace 11 años. La mayor parte son migrantes procedentes de países africanos, pero también de América Latina y canarios de origen que, a causa de la crisis económica desatada por la pandemia del coronavirus, han perdido sus ingresos.

"Cada día se apunta mínimo una nueva familia", señala Mbaye, por lo que calcula que son ya varios los centenares de personas a los que han podido ayudar, gracias a la colaboración de entidades y asociaciones de toda índole. "Hay muchos hogares con necesidad, sin ingresos para poder comer", explica. Leche, pastas, azúcar o garbanzos son algunos de los productos que han podido entregar durante este periodo. Pero también pollo, por ejemplo, en este caso gracias a la cooperación del Rotary Club Las Palmas.

"Tenemos un equipo de cinco personas que recoge los productos, preparamos después las cestas y estas luego se reparten", indica. Por el momento, buena parte de estas familias residen en la capital grancanaria, pero también han ayudado a otras de Maspalomas y Vecindario.

"Las ayudas hay que hacerlas accesibles", recalca Mbaye. La mayor parte de las personas con las que tratan han visto mermada su economía familiar por culpa de un ERTE o despido, pero también son muchos los que hasta ahora trabajaban en los diferentes mercadillos de la Isla o de manera informal en las calles, por lo que sus ingresos han desaparecido de golpe.

"Muchas de estas personas tienen una situación de irregularidad", sostiene Mbaye. Madres solteras o familias con varios hijos son algunos de los perfiles con los que se han encontrado en una situación "desesperada", recalca. "Los servicios sociales están colapsados y muchos no saben cómo acceder a ellos", señala preocupado.

Lo cierto es que, por el momento, han ayudado a personas de más de 20 nacionalidades diferentes. Malí, Nigeria, Marruecos, Senegal, Gambia o Costa de Marfil son solo algunos de estos. A la situación de irregularidad de muchos hogares, se les añaden trabajos precarios con ingresos inestables que ahora, sencillamente no existen, porque además de vender en mercadillos otros se dedican al comercio ambulante.

Mbaye hace precisamente "un llamamiento a las instituciones", para poder ayudar mejor a todas estas personas. Al principio repartieron, principalmente, bonos que les proporcionó Cáritas por un importe concreto para hacer compras en un supermercado. Con el paso de las semanas, también han gestionado la distribución de productos donados por el Banco de Alimentos; a estos se han ido añadiendo otros, tales como la Fundación Canaria Main, la Fundación Puertos de Las Palmas o el Rotary Club.

La escalada de la pobreza desde el inicio del estado de alarma ha hecho disparar la solidaridad entre los migrantes residentes en Gran Canaria, pero también con personas de otros orígenes que lo están pasando mal. "Muchos se han ido apuntando nuevos, contaban con el dinero del ERTE, pero han visto que no lo han cobrado todavía y ya no les llega para hacer frente a los gastos", apunta Mbaye. Ahora el ayudar a los demás desinteresadamente debe prevalecer.

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