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Tejeda

El gobierno local destina dos millones a comprar agua para abasto y regadío

El Ayuntamiento adquirirá acciones en los embalses y heredades de Tejeda | El alcalde Perera asegura que es «una reivindicación histórica de los vecinos»

Recogida de papas en una finca del municipio de Tejeda. | | ANDRÉS CRUZ

Recogida de papas en una finca del municipio de Tejeda. | | ANDRÉS CRUZ

El Ayuntamiento de Tejeda ha destinado dos millones de euros a la compra de agua e infraestructuras hidráulicas para el abasto urbano, la agricultura y la ganadería, que se concretará en los próximos meses con la adquisición de acciones en los embalses del municipio y de horas de agua de las heredades y comunidades de regantes, según informó ayer el alcalde Francisco Perera, quien resaltó que esta es una «reivindicación histórica de los vecinos».

A propuesta del grupo de gobierno, y con el voto en contra de los dos concejales de la oposición, el Pleno del Ayuntamiento aprobó el pasado jueves la dotación de un crédito extraordinario de 2.000.000 euros para esas operaciones. Ese dinero procede de los remanentes de tesorería del propio Consistorio, ahorrado durante la última década.

Para mostrar la relevancia de ese acuerdo municipal, Perera explicó que esa cantidad es el equivalente a más de la mitad (el 52%) del presupuesto total del Ayuntamiento de Tejeda para este año, que es de 3,8 millones de euros. A su juicio, supondrá «un importantísimo espaldarazo al sector primario del municipio», en declive en los últimos años por las sequías y ahora por la pandemia.

Los dos millones de euros se invertirán en la compra de agua en cualquiera de sus modalidades, bien a través de participaciones en las presas y pozos existentes en Tejeda o mediante la adquisición directa del agua para abasto y regadío, sin descartar tampoco la obtención de depósitos o tuberías si los propietarios las quieren vender en conjunto.

Beneficios

Una vez aprobado el crédito, el gobierno local abrirá un expediente para conocer las posibles ofertas de los propietarios del agua, con las cantidades disponibles y los precios, para luego elegir las más beneficiosas para las arcas públicas. Si fuera necesario, en años venideros se podría destinar más dinero a esas inversiones, así como a la construcción de redes de distribución del agua a agricultores y ganaderos.

«La idea es que el Ayuntamiento dé el primer paso y luego se constituya un consorcio de comunidades de regantes para que los vecinos se organicen y se beneficien de precios más asequibles que los de ahora», comentó el alcalde, quien subrayó que la mayor parte del agua de lluvia que se recoge en Tejeda acaba en otras partes de la Isla por antiguas concesiones administrativas otorgadas a personas del fuera del municipio. «Por eso es una reivindicación histórica de los vecinos de Tejeda que parte de esa agua que cae en nuestra cuenca se quede aquí para el abasto de los residentes, la agricultura y la ganadería», añadió.

En la argumentación del grupo de gobierno de Perera para justificar esas compras se recuerda que el 26 de julio de 1501, pocos años después de la definitiva conquista de las islas por parte de los castellanos, los Reyes Católicos ordenaron la primera inversión en las islas, el trasvase de agua desde la zona conocida como El Ancón hacia la cuenca inmediata en la zona norte en los altos de San Mateo, concretamente en la Degollada de Los Molinos.

Esa obra consistió en llevar el agua que nacía en la zona de Tejeda hacia Las Palmas de Gran Canaria, por medio de una acequia a cielo abierto unida a un túnel excavado en seco que comunicaría ambas cuencas. En ese momento se inició el proceso de construcción del Túnel de La Mina, que acabaría de ser realidad en 1.526 tras más de diez años de obras.

Durante esa época comenzaron las revueltas de los vecinos de Tejeda, junto con los de La Aldea de San Nicolás, por la pérdida de tan importante caudal de agua, sobre todo en época de escasez de lluvia. Las sequías, unidas a las plagas de langostas, provocaron varios episodios de hambrunas.

«Durante muchos años más se produjeron pleitos entre nuestros vecinos, los de Artenara y los de La Aldea, en este caso por el aprovechamiento del caudal del agua que corría barranco abajo, en el que mediaron denuncias, protestas, motines y hechos más desagradables», rememoró el alcalde cumbrero, quien detalló que de esos acontecimientos «resultó la concesión del aprovechamiento del agua que corre por todos nuestros barrancos en favor del municipio aldeano»

Tejeda cuenta con tres presas que se sitúan íntegramente en el término municipal (La Cumbre, Las Niñas y Siberio), dos al 50% (El Parralillo y El Caidero de La Niña) y otra con aproximadamente un 10% del territorio (Soria). De todas ellas «ni una sola gota de agua es aprovechada en el municipio», protesta el Ayuntamiento.

Además, aunque más reciente en el tiempo, el Ayuntamiento de Las Palmas negoció directamente con los concesionarios de agua de La Aldea el aprovechamiento de parte del caudal de agua del barranco y barranquillos de la zona norte del municipio, que era llevada a la presa de Ariñez por el canal que va desde La Culata, atravesando todo el pueblo hasta Las Crucitas, y de ahí por el túnel que llega al citado barrio de San Mateo.

Este objetivo ahora del Ayuntamiento, según Perera, «no sólo persigue fomentar y promocionar el desarrollo económico del municipio a través de la potenciación del sector agrícola, sino consolidar a la población generando un aliciente más para permanecer y vivir en el mismo reduciendo la despoblación rural y manteniendo las zonas fértiles».

Regularidad

La intención es disponer de fuentes de suministro mediante la adquisición de derechos de aprovechamiento de aguas superficiales por el municipio, garantizando la titularidad pública de los mismos, como garantía de estabilidad, seguridad, regularidad y continuidad. Además, se persigue optimizar el agua disponible; aumentar la eficiencia global del sistema de riego de las explotaciones; incrementar la rentabilidad económica de las explotaciones; mejorar el nivel de vida de los agricultores y mantener la población en el medio rural; y conservar el paisaje ligado al regadío.

«Con la actuación propuesta se dotará el municipio de una red de titularidad pública, como infraestructura hidráulica, con destino al uso agrícola, mejorando el acceso a pie de finca de aguas de calidad y por extensión mejorará la accesibilidad a un insumo imprescindible para la producción agrícola del municipio, no sólo de los agricultores actuales sino de los que se sumen en un futuro a recibir el agua a través de dichas redes de distribución», argumenta el gobierno municipal.

Asimismo, animará al sector agrícola a poner en cultivo parcelas no explotadas, ayudando a mejorar las posibilidades socioeconómicas de la zona, aumentando los empleos potenciales, y fomentará el asociacionismo de los agricultores en torno a un suministro de agua.

«Como conclusión podemos decir que todo en esta vida evoluciona, también la tecnología del agua, en donde antaño no había agua potable había que buscarla y llevarla a ese sitio por muy lejano y costoso que fuera, incluso estando a la orilla del mar, pero la evolución ha permitido que las zonas costeras puedan disponer de agua potabilizada o desalada en condiciones óptimas para riego o para el abasto, por ello esa necesidad indispensable de hacer llegar agua desde la cumbre ya no lo es. Esta compra trata de dar un poco de lógica a los recursos hídricos que durante tantísimos años no han podido ser aprovechados, revertiendo en parte decisiones históricas que han marcado el destino de Tejeda», recalcó.

El suplicio de Tántalo

Tejeda padece algo similar al Suplicio de Tántalo, leyenda de la mitología griega en la que el hijo de Zeus fue torturado en el inframundo, viviendo rodeado de agua pero condenado a no poder beber ni una gota de ella. El alcalde Francisco Perera recordó que esa comparación procede de Ervigio Díaz Beltrana, uno de los prohombres del municipio. «Las decisiones tomadas antaño han provocado un perjuicio notabilísimo para Tejeda, pues nuestro pueblo solo aprovecha un ínfimo porcentaje del agua en una de las mayores cuencas hidrográficas de toda Canarias. Sin la intervención de la mano del hombre, la historia de Tejeda, e incluso de Gran Canaria, probablemente hubiera sido muy distinta», apuntó. | J.M.N.

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