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Telde

Un pediatra para media isla

Gonzalo Acosta fue el primer médico en ejercer esta especialidad desde Telde hasta Mogán

Gonzalo Acosta, primer pediatra del sector Sur de Gran Canaria, frente a la playa de Las Canteras. | | JOSE CARLOS GUERRA

Gonzalo Acosta, primer pediatra del sector Sur de Gran Canaria, frente a la playa de Las Canteras. | | JOSE CARLOS GUERRA

Gonzalo Acosta ejerció la medicina pediatra durante casi seis décadas en el municipio de Telde, aunque atendía a niños de todo el sector Sur de la Isla. Ahora piden para él un reconocimiento.

Gonzalo Acosta es friolero, pero no porque cuente ya con 91 años, sino porque siempre fue así. De hecho, explica que cuando viajó a Galicia para estudiar medicina en la universidad de Santiago de Compostela tuvo que volverse porque el tiempo «no estaba muy bien», cuenta regañado entre risas, mientras coge una chaqueta para dar una vuelta por el paseo de la playa de las Canteras. Aunque la brisa marina a veces cala hasta los huesos, el médico no tarda en sentir calor cuando comienza a rememorar su trayectoria profesional en el municipio de Telde.

Hace unos cuantos años que vive en la capital, pero recuerda siempre con añoranza su vida en la ciudad vecina. «Me encanta volver a pasear por sus calles», expresa risueño. Y es lógico, pues en su casco urbano residió durante unos 60 años. Las anécdotas no le faltan, sobre todo porque durante las primeras décadas fue el único especialista en pediatría que ejercía en todo el sector Sur de Gran Canaria, de Telde hasta Mogán. Miles de niños acudieron durante mucho tiempo a las revisiones de Acosta, que recuerda tener más de 300.000 historiales clínicos. «Había muchísimo trabajo», asevera.

Para él no existía el descanso, pudiendo llegar a trabajar más de 12 horas al día. «Salía de mi despacho para hacer consultas en las propias viviendas y cuando volvía por la noche me encontraba todavía gente en la puerta esperando para ser atendida», asegura. El volumen de trabajo era tan grande que le costaba hasta atender a sus propios hijos. «Mi mujer me pidió un día que revisara a los niños porque tenían catarro, pero tenía tantas cosas que hacer que se me pasó por completo; de pronto, al salir a la sala de espera de mi consulta para atender al siguiente paciente del día, me encontré a mis seis hijos esperando», relata entre risas.

El médico promulgó la vacunación para evitar que los pequeños que atendía sufrieran la polio infantil en los 70

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Asimismo, quizá lo que más recuerda es su lucha contra la poliomielitis, conocida como la parálisis infantil, una enfermedad que asestó a muchos pequeños durante la década de los 70. «No había mucha conciencia en ese momento sobre la necesidad de la vacunación, muchos padres se negaban en rotundo a que sus niños fuesen vacunados por miedo e ignorancia», explica, rememorando casos de su consulta en donde algunos pacientes acabaron incluso en silla de ruedas por la negativa de sus padres a los métodos médicos. Aunque tiene en la memoria estos recuerdos con pena, en general echa la vista atrás para sentir pura alegría y orgullo por su trabajo.

El especialista no puede decir que no se haya esforzado durante todo este tiempo. Además de su trabajo en la localidad teldense, también decidió fundar junto con otros tres compañeros de profesión la Sociedad Canaria de Pediatría, en el año 67, que aún continúa activa en la actualidad. Por otra parte, tanta es su vocación que apenas se retiró por completo hace unos nueve años. Su consulta estuvo abierta hasta sus 82 años, recibiendo en esos últimos años a los hijos de los primeros niños a los que atendió. «Aún recuerdo que el primer niño que atendí era el hijo del político José Macías», sostiene.

El pediatra en su despacho del casco de Telde. Andrés Cruz

Sobre sus inicios también tiene bastante que contar. «Cuando terminé el bachillerato me fui a estudiar a la península; fui el único de mis 10 hermanos que cursó estudios universitarios”, expresa. De Cádiz pasó a Madrid, después a Valladolid y finalmente efectuó la especialidad de pediatría en Santander. Podría haber continuado fuera de la isla, pues consiguió una plaza en un hospital del norte, pero decidió marcharse otra vez a Canarias. “Me enteré de que había un hueco en el centro de salud de Telde y me mudé; nunca había estado ahí, yo nací en Miraflor, en Teror”.

Cuenta con más de 300.000 historias clínicas de los niños que atendió en su consulta privada

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No mucho tiempo después que comenzar a trabajar, los usuarios ya le pedían la dirección de su consulta privada. “En ese entonces no podía abrir un despacho de un día para otro porque no habían muebles, había que pedirle a un carpintero que te diseñase y ejecutase todo el espacio de cero y tardamos bastante”, asevera, pero desde que pudo abrir las puertas al público no paró nunca de recibir gente. Lo que más recuerda de estas visitas son las expresiones canarias que usaban las madres y padres al explicar las dolencias de sus niños. Acosta apuntó en una libreta cada frase que le resultaba curiosa o graciosa durante unos 40 años.

«El niño ha comido como un carnagón»; «al traerlo al médico casi le da un fatuto»; «este niño está tan flaco que se cae de la flor de un berro»; «a mi hija aún no le ha venido la costumbre [la menstruación]», entre otras muchas citas son las que escribió durante tantos años, recogiendo así la esencia de la sociedad canaria en el siglo pasado, y en ellas basó su pregón de las fiestas de San Juan, en el 2007. “Me encantó que me escogieran a mí en ese momento, porque realmente he disfrutado mucho de mi etapa como médico en el municipio”, expresa. Por esto mismo cuando se enteró que desde el Partido Popular habían propuesto al Ayuntamiento de Telde que incluyesen su nombre en los próximos Honores y Distinciones de la ciudad se emocionó.

Sentado ahora en una terraza de la playa de la capital reflexiona. “Sinceramente creo que me lo merezco, porque en mi sector nunca paré de trabajar y de eso es de lo que más me enorgullezco ahora”, explica. A pesar de todo no considera que haya influenciado especialmente a nadie, aunque uno de sus propios hijos quiso seguir su estela y convertirse en médico, pero se siente ante todo satisfecho.

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