Arucas

Los voluntarios advierten de la saturación de la perrera de Bañaderos

El colectivo hace un llamamiento para incrementar la adopción de animales

Uno de los perros que se encuentra en el Albergue de Arucas.

Uno de los perros que se encuentra en el Albergue de Arucas. / LP / DLP

Javier Bolaños

Javier Bolaños

Kira es una perra potencialmente peligrosa que quedó parapléjica por las palizas que recibió de su dueño. Una persona salió en su ayuda, pero con el tiempo se vio desbordada, porque el animal requería mucha atención y tiempo, por lo que pidió ayuda para evitar tener que sacrificarla. El llamamiento dio su resultado, y terminó con una familia en Toledo. Y ahora se llama Laura.

Este es un ejemplo de algunos casos que acaban con un final feliz. Pero no siempre sucede, lamenta Teresa Navarro, una de las voluntarias del colectivo Adopta y Salva una Vida en Bañaderos, que observa cómo el Albergue Insular de Animales de Cabildo, situado en Arucas, se ve desbordado cada día por la llegada de más animales, y hace un llamamiento a la sociedad canaria para potenciar la adopción.

Teresa Navarro espera ahora que el ejemplo de la nueva Laura, que se mueve con una silla adaptada en sus patas traseras, cunda con el resto de animales abandonados.

El centro acoge a 191 perros y gatos, y 200 más pendientes de una decisión judicial

El albergue mantiene a unos 158 perros y una treintena de gatos, pendientes de que les pueda llegar alguna familia que pueda acogerlos, a los que habría que sumar otros 200 aproximadamente que están pendientes de resoluciones judiciales. La voluntaria asegura que a diario llegan nuevos animales abandonados, que desbordan la capacidad de este centro público del Cabildo y gestionado por Gesplan. Una situación, añade, que empeora en determinados meses del año, sobre todo tras el primer trimestre de cada año, porque muchas familias los regalan por navidad, y terminan por renunciar a ellos porque no pueden mantenerlos en su casa.

El colectivo (que tiene una página en Facebook) señala que el reto es conseguir que no haya más sacrificios, como sucede en el centro de Ingenio. Y que no solo tengan una salida digna los más pequeños, sino también a esa docena de canes que superan los siete años, y que tienen por su edad más complicado que alguien termine adoptándolos. Pese a todo, no renuncian a su empeño, como la exitosas salida que han logrado con Laura.

Llamamiento para adoptar y educar a la sociedad a amar a los animales

En los últimos tiempos han llegado muchos ejemplares de podenco, pero también permanecen ratoneros, algún pastor alemán y de razas potencialmente peligrosas, que buscan una salida, y de todas los tamaños. «Intentamos que en vez de comprar, las familias que quieran un perro o un gato vayan a la perrera, porque hay muchos», señala Teresa Navarro. Y hace un llamamiento para educar a la sociedad, sobre todo a través de los colegios, para que exista un comportamiento responsable con los animales y enseñar a amar a los animales.

El centro cuenta con un plantilla de 13 personas y voluntarios para atenderlos durante la estancia. Y entre sus objetivos se encuentra reducir el número de animales ingresados en el centro, mediante la implantación de microchip en los animales adoptados así como esterilizando a todos los animales adoptados en el centro, queriendo implantar programas de concienciación y educación de los propietarios para una tenencia responsable; incrementar el número de adopciones, promoviendo las adopciones mediante programas generales de sensibilización, fomentando la tenencia responsable; y ayudar a los propietarios de los animales perdidos a reencontrarlos.