Santa María de Guía

Turismo embellece casi 150 viviendas de las entradas y el casco de Guía

La actuación «se pone en la piel» de un visitante para realzar sus ‘hitos urbanos’

Vista de la trasera de las antiguas naves agrícolas, la ermita de San Sebastián y, al fondo, el casco de Guía, donde se actuará.

Vista de la trasera de las antiguas naves agrícolas, la ermita de San Sebastián y, al fondo, el casco de Guía, donde se actuará. / LP / DLP

Javier Bolaños

Javier Bolaños

Las dos entradas principales a Guía y su casco histórico se llevarán una mano de pintura con la mirada de un visitante foráneo. La consejería de Turismo del Gobierno de Canarias enfoscará y adecentará cerca de 150 viviendas, incluidas la actual escuela de idiomas (el instituto viejo) y los antiguos almacenes situados junto al tanatorio, en un plan que ha sido diseñado por el Ayuntamiento. La inversión alcanza los 600.000 euros y dará empleo a 22 trabajadores hasta el verano.

El plan de actuación se pone en la piel de los turistas, para hacerse una idea de su recorrido visual y los espacios por descubrir a su llegada a Guía, tomando como referencia un «hito urbano» o «arquitectónico», según el redactor.

Las obras se centran en el interior y el entorno del Conjunto Histórico declarado Bien de Interés Cultural (BIC), y el acceso por Sancho de Vargas (antigua carretera GC-292), y por Lomo Guillén. El objetivo es cambiar la imagen visual degradada que ahora presentan, por una visión cromática homogénea y de conjunto, que permita contribuir al desarrollo de nuevas actividades económicas.

La inversión de 600.000 euros dará empleo a 22 trabajadores hasta el verano

La primera zona de intervención será la calle Sancho de Vargas, con llegada actual a los aparcamientos de San Sebastián, «que lleva mucho tiempo sin hacer de preámbulo o de puerta que nos abra ese mundo que existe y que muchos visitantes pasan de largo, pues no se imaginan la belleza que se pierden», señala el redactor, que destaca su arquitectura del siglo XIX y principios del XX pero extremadamente degradada, al igual que sus traseras. En este sentido, la apertura de los aparcamientos de San Sebastián son un primer gran paso para dotar de servicios esa zona, y que la llegada del visitante sea cómoda.

La intervención dará lustre a la arquitectura del siglo XIX y principios del XX, ahora decadente

El recorrido turístico parte del puente de Las Garzas, cuyas obras fueron financiadas por emigrantes guienses en Cuba en 1866. Y continúa con los antiguos almacenes de empaquetado de productos agrícolas, situados frente a la ermita de San Sebastián, que presentan un estado de abandono y hasta la invasión de colonias de palomas que anidan en su interior. La idea del proyecto, en esta zona, es adecentar al máximo la puerta de entrada al casco a través de estos aparcamientos, que incluye la visión de estos pintorescos edificios que vuelan sobre el barranco y sostienen su estructura mediante jabalcones, conformando un conjunto de interés. De esta forma, los visitantes se encuentren en un entorno atractivo, en el que también sobresalen los muros del estanque de piedra al pie de la ermita.

También se realzará la actual escultura de la quesera, situada junto al antiguo Bar el 7, con una modificación de su actual configuración, para hacerla más visible.

El antiguo instituto y las viejas naves agrícolas de la calle Sancho de Vargas recibirán un cambio de imagen

En la otra arteria de entrada al casco, la calle Lomo Guillén, se persigue armonizar los conjuntos de edificaciones.

Por último, el triángulo que forma la plaza-iglesia-ayuntamiento, el Teatro Hespérides y en el último vértice el Museo de Néstor Álamo se convierten en una de las claves de la rehabilitación.

Existen varias actuaciones singulares. Entre ellas, una vivienda muy antigua casi ruinosa en la calle Sancho de Vargas. «Vale la pena desde el punto de vista ambiental, pues hay testimonios gráficos de su antigua imagen y acabado con capa de pintura». Otro caso similar es el conjunto de casas ubicadas en Lomo Guillén (los números 22, 20, 18 y 16), que conforman la última agrupación de casas antiguas en la zona y que «merece una actuación específica para conseguir integrarlas en el entorno más moderno en el que se encuentran».

En conjunto, unas 150 viviendas recibirán actuaciones cromáticas. Además, la obra dará empleo a unos 22 trabajadores durante cuatro meses.