San Bartolomé de Tirajana

Nunca es tarde si el Erasmus es bueno

Ocho alumnos del Centro de Educación de Personas Adultas San Bartolomé de entre 18 y 58 años viajan a Guimarães bajo el programa europeo de movilidad

Por la izquierda, los alumnos Grabriel Artiles, Víctor Suárez, el director del CEPA Manuel Funes y la estudiante Kerstin Ritter.

Por la izquierda, los alumnos Grabriel Artiles, Víctor Suárez, el director del CEPA Manuel Funes y la estudiante Kerstin Ritter. / Juan Castro

Víctor, Gabriel, Kerstin, Andrés, Jonatan, Angélica, Nicolás y Marcos partieron desde Gran Canaria muy ilusionados con la propuesta que habían recibido y han regresado a la isla con una nueva experiencia de vida y empapados de la cultura, la historia, la gastronomía y el sistema educativo portugués. Alumnos del Centro de Educación de Personas Adultas (CEPA)San Bartolomé, han disfrutado junto a los profesores Iballa y Leocadio de una semana de intercambio en la ciudad lusa de Guimarães, en Braga, un viaje enmarcado dentro del programa europeo de movilidad de estudiantes Erasmus+, que este año alcanza por primera vez a los alumnos inscritos en los centros de educación para adultos que cursan los estudios para obtener el graduado de la ESO.

El equipo de alumnos y profesores durante el viaje de Erasmus+ a Portugal.

El equipo de alumnos y profesores durante el viaje de Erasmus+ a Portugal. / LP/DLP

Sus caras reflejan la alegría de unos adultos que no esperaban sumergirse en otra cultura en una etapa académica tardía, pero cuya experiencia no han desaprovechado. Dos de ellos no habían salido nunca de las fronteras canarias. «Cuando se acercó el director para decirnos que por primera vez había un curso de Erasmus para los alumnos del CEPA nos ilusionó mucho la propuesta, porque es un proyecto bastante bonito y nos hemos llevado una experiencia muy enriquecedora», reconocen Víctor, Kerstin y Gabriel, tres de estos estudiantes. Este centro es uno de los primeros de la isla en acogerse a este programa de movilidad para alumnos adultos.

A sus 58 años, Víctor Suárez es el mayor de este grupo de alumnos que del 6 al 14 de mayo disfrutó de una estancia académica en Portugal. Reconoce que nunca se le dieron bien los estudios y cuando alcanzó la mayoría de edad se puso a trabajar, primero en una pizzería, luego como comercial de una conocida compañía de cámaras fotográficas, en la que estuvo 20 años, y también llegó a crear una empresa de venta de telefonía móvil. Además, se formó en inglés y alemán, pero a los 54 años se quedó sin empleo. «Me apunté al paro a ver si me salía algún puesto vinculado al mundo de las ventas, pero a pesar de la experiencia no es fácil que te contraten a esa edad», lamenta. Así que quiso ponerse a estudiar un ciclo medio de técnico deportivo, pero no tenía el graduado escolar y le tocó primero apuntarse al CEPA, donde estudia cuarto de la ESO.

Los estudiantes han proyectado un corto sobre Gran Canaria ante los estudiantes del centro portugués

Su experiencia en Agrupamento de Escolas Francisco de Holanda de Guimarães ha sido «para repetir mil veces». Le llamó la atención el sistema educativo luso «porque todo el mundo está escolarizado obligatoriamente hasta los 18 años y desde que se empieza a estudiar hasta que se termina están siempre en el mismo centro», señala Víctor.

El estudiante destacó que el viaje no fue solamente para sumergirse en la cultura portuguesa, sino también para llevar un pedazo de Gran Canaria a los alumnos lusos, pues en una de las clases proyectaron un corto en el que se explicaba las bondades de esta isla. «Nos llegaron a preguntar cómo conseguíamos agua en la isla y les expliqué que desde hace 50 años tenemos sistemas de desalación y depuración de aguas, además de contarles detalles sobre nuestras presas», agrega Víctor.

En el viaje, el grupo de estudiantes del CEPA San Bartolomé pudo conocer palacios, fortalezas, gastronomía, naturaleza y la historia de una ciudad que fue germen del actual Portugal, y también realizaron excursiones a Braga y a la localidad de Póvoa de Varzim, al norte de Oporto, donde hicieron una salida con alumnos de un centro de adultos que se forman para atender a personas mayores o personas con dificultades de movilidad.

Al viaje también acudió Gabriel Artiles, de 24 años, un joven que dejó sus estudios de secundaria a la mitad «por gandul, porque a mi se me daba bien estudiar», reconoce; ahora cursa cuatro de la ESO con la meta de realizar luego un ciclo medio en emergencias sanitarias e incluso con la vista puesta en el Ejército. 

El equipo de alumnos y profesores durante el viaje de Erasmus+ a Portugal.

El equipo de alumnos y profesores durante el viaje de Erasmus+ a Portugal. / LP/DLP

Se quedó «sorprendido» por la limpieza en el país. «Veía camiones de basura pasando cada 10 minutos y aquí para ver uno pasa un mes», bromea. Una de las mejores experiencias que se trae es haber conocido las instalaciones y barcos de una de las bases del servicio de salvamento marítimo portugués. «En todos los lugares que visitamos fuimos bien acogidos, siempre como unos portugueses más», destaca. Gabriel solo conocía la ciudad por su equipo de fútbol, pero «ahora he aprendido más de su cultura, gastronomía y su educación».

De esta experiencia también disfruto Kerstin Ritter, una alemana asentada en Gran Canaria desde hace 27 años que ha dedicado su vida a asistir a sus compatriotas durante su estancia en la isla y al sector turístico. De joven no pudo estudiar porque fue madre soltera, pero a sus 55 años, ahora que su hija es mayor, ha aprovechado para sacarse el graduado escolar para aspirar luego a formarse en el campo administrativo. Estudia segundo de la ESO.

A Kerstin le llamó la atención la devoción de los portugueses por la virgen de Fátima y la pasión que los profesores y guías ponían en su trabajo. «Nos recibieron con los brazos abiertos y todos querían relacionarse con nosotros», añade.

Los tres alumnos está muy satisfechos por haber podido formar parte de la experiencia Erasmus y sobre todo por la convivencia que han tenido, porque a pesar de estudiar en el mismo centro apenas se conocían. «Estarmos agradecidos al CEPA por habernos dado la oportunidad de hacer un viaje que ha sido un descubrimiento y muy enriquecedor».

Este domingo, otro grupo capitaneado por el director del centro, Manuel Funes, se va otra semana de Erasmus+ a Salerno, ciudad ubicada al sureste de Nápoles, en Italia.