Santa Brígida

La exposición de la perseverancia que acoge Santa Brígida

La sala de arte Lola Massieu acoge las obras de arte de Paco Carrascosa, Oti Navarro Masha Gerasimov

La exposición recibe el nombre de Caleidoscopio debido a la variedad de colores y estilos

Una muestra de la exposición Caleidoscopio, que se podrá ver en Santa Brígida hasta finales de agosto

Una muestra de la exposición Caleidoscopio, que se podrá ver en Santa Brígida hasta finales de agosto / LP/DLP

Caleidoscopio llega a la sala de arte Lola Massieu de Santa Brígida para recoger las obras de arte de tres residentes del municipio. Se trata de Paco Carrascosa, Oti Navarro y Masha Gerasimov, que aunque tienen historias muy diferentes, todas coinciden en algo: a través de la perseverancia se pueden conseguir muchas cosas. Tres historias y una exposición que sobre todo, habla de historias, sentimientos y superación.

Dicen que nunca es tarde para cumplir los sueños o los propósitos que por alguna razón se dejan pendientes. Eso, es lo que les ha pasado a Paco Carrascosa y Oti Navarro, que impulsados por lo que algún día no pudieron hacer, empezaron a pintar. Un deseo que habían guardado durante toda la vida y después de sus jubilaciones han visto la posibilidad de llevarlo a cabo gracias a Masha Gerasimov, la maestra que les ha enseñado que el arte de las personas siempre está presente, solo hay que descubrirlo.

La historia de estos tres artistas, que protagonizarán durante todo el mes de agosto las obras de arte de la sala Lola Massieu, en Santa Brígida, es un motivo de perseverancia, cuya maestra tiene mucho que ver. Masha ha sido toda su vida música profesional, un arte que adoptó desde que tenía cinco años. Profesora del conservatorio, cantante y pianista de jazz, esta ucraniana descubrió en su estancia en República Dominicana el arte de la pintura y la escultura. "Yo vivía muy cerca de la escuela Altos de Chavón, una de las más famosas en Latinoamérica", explica Masha. "Un día me entró la curiosidad y decidí apuntarme para aprender, y hasta ahora no he parado", confiesa. Una escuela que le abrió las puertas a una nueva etapa de su vida.

Desde Ucrania a Santa Brígida haciendo una pausa en República Dominicana. Esa fue la hoja de ruta de Masha para convertirse en una maestra especial que siempre está dispuesta a sacar lo mejor de sus alumnos. "Para mi el arte es un descubrimiento sobre mis alumnos a cualquier edad, aquí no hay límites porque cada persona puede abrirse al arte en cualquier momento", explica.

Masha ha sido la maestra de Paco y Oti, que gracias a sus clases han desarrollado el arte de dibujar

Su inspiración, no es otra que sus vivencias del día a día en el lugar en el que vive y su ser. "Yo nunca quise buscar referencias de nadie, sino ser yo misma y plasmar mis raíces", comenta orgullosa. Aunque no ha vuelto a Chavon, la escuela que en parte, le enseñó los valores que ella misma transmite a sus alumnos, confiesa que es uno de sus sueños pendientes, algo que sin duda hará cuando sus hijos crezcan un poco más.

La historia de Paco Carrascosa poco tiene que ver con la de Masha. Dedicado a la banca durante toda su vida, fue después de jubilarse cuando entendió que era el momento de retomar una de sus pasiones de joven: la de pintar. "Siempre me gustó pintar y una de las opciones que barajé fue la de estudiar bellas artes, pero finalmente me decanté por empresariales", comenta.

La primera exposición

Masha, ha sido su profesora y la que le ha estado guiando durante estos dos años. Tiempo en el que Carrascosa ha entendido el significado de la pintura. "Para mi pintar significa evadirme y meterme dentro de mí mismo", explica. Este mes de agosto, se ha enfrentado a su primera exposición, en la que ha aportado 14 cuadros. "Mi casa está llena de las obras que yo mismo pinto, y ahora que todas están expuestas, siento que mi hogar es como una casa sin muebles y sin terminar", expresa nostálgico.

Oti Navarro, por su parte, comenzó en el mundo de la pintura durante el confinamiento por la pandemia del coronavirus y a través de una manera "autodidacta y con fines pedagógicos", tal y como describe ella misma. "Estaba en un centro de profesorado y tenía que hacer materiales, por lo que empecé a dibujar esquemas y a partir de ahí fue cuando empecé a pintar", explica. Años más tardes, tras su jubilación, comenzó a dar clases junto a Masha.

Paco, Oti y Masha en la inauguración de la exposición, el pasado 1 de agosto

Paco, Oti y Masha en la inauguración de la exposición, el pasado 1 de agosto / LP/DLP

Sin embargo, al contrario que Paco, que siempre tuvo clavada la espina de estudiar bellas artes, o que Masha, que ya había nacido con el arte en las venas, Oti no sintió esa llamada hasta el confinamiento, cuando empezó a sentir que se le despertaba una pasión que había tenido oculta durante estos años. "Siempre tuve desconsuelo de no saber dibujar ni pintar, pero lo que me faltaba era ponerme, porque al final ese don es que tengas un poco tiempo para invertirle, porque la técnica siempre se consigue", comenta.

Profesora de primaria y asesora de igualdad en sus últimos años como docente, Oti asegura que ha encontrado su técnica en la acuarela con tinta, y que su inspiración la encuentra en fotos que encuentra o que hace ella misma. "Lo que más suelo pintar son mujeres o niñas, porque me parece importante visibilizar eso. También me gusta pintar a mujeres que sufren discriminación", confiesa.

Paco Carrascosa: «Ahora que mis obras están expuestas, siento que mi casa está vacía, que no tiene muebles»

Un placer y una posibilidad de expresar. De este modo definiría Oti lo que para ella ha significado la pintura durante este tiempo. Y es que tal y como asegura, la pintura ha sido capaz de enseñarle a tener paciencia y a aceptar sus resultados. "Las cosas no siempre salen como esperábamos, pero siempre es el proceso lo que importa".

Desde el desconsuelo de no pintar a exponer en una sala en el caso de Oti. De abandonar la idea de estudiar bellas artes por coger las riendas de una profesión familiar, como es el caso de Paco, a reconducir sus sueños y pintar, llenando la casa de sus propios cuadros. O en el caso de Masha, descubrir la capacidad de sus alumnos, y hacerles brillar con lo que llevan dentro. Una exposición que sobre todo, muestra la perseverancia de los que realmente quieren conseguir su objetivo y que ahora viven con la certeza de que con esfuerzo y dedicación, todo se puede conseguir.