San Bartolomé de Tirajana

La ermita de Santa Águeda reabre tras corregir los problemas de humedad y adecuar los exteriores

El párroco, Félix Aguiar, destaca el «valor histórico» de la cueva donde se dijo la primera misa en Gran Canaria

Reapertura de la ermita de Santa Águeda, en El Pajar (San Bartolomé de Tirajana)

Juan Castro

Con lágrimas de alegría y emoción. Esther Pérez, Pilar Martín y Carmen Rubio, las hermanas de la comunidad Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia que desde hace más de 40 años se encargan de custodiar y conservar la ermita de Santa Águeda, en San Bartolomé de Tirajana, no fueron capaces de ocultar la ilusión que les ha hecho poder reabrir al culto este pequeño templo enclavado en una cueva con vistas a la bahía. «Le digo a mi amigo Carmelo Pérez, que fue cronista de San Bartolomé de Tirajana [fallecido en 2020], y que su ilusión era ver la ermita así, que hoy su deseo se ha hecho realidad», expresó la hermana Carmen, este miércoles, durante el acto de reinauguración de este templo tras cuatro meses de obras para su rehabilitación.

Considerada por varios historiadores como la primera iglesia de Gran Canaria y donde se pronunció la primera misa alrededor del año 1.351 con la llegada de los frailes franciscanos mallorquines a la isla en una misión de evangelización impulsada por el papa Clemente VI, la ermita ha sufrido en estos 672 años de historia numerosos problemas en su estructura, incluido un derrumbe a mediados del siglo XIX.

Las dominicas Pilar Martín, Carmen Rubio y Esther Pérez custodian la ermita desde hace 40 años

Ahora, tras casi 20 años desde la última intervención, se ha vuelto a actuar en la cueva para corregir los problemas de humedad que tiene por la filtración de agua de lluvia y del mar desde el techo y para mejorar su iluminación, su mobiliario y hasta las rejas, según informó el arquitecto responsable de la obra, Fernando Briganty. Estos trabajos están financiados con 75.000 euros por la consejería de Presidencia y Movilidad Sostenible del Cabildo de Gran Canaria, además de la colaboración de Cementos Especiales de las Islas (Ceisa), la familia condal y el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, que aportaron otros 10.000 euros y personal para los trabajos de reacondicionamiento de la zona exterior de la ermita, donde se ha instalado nueva iluminación, se ha limpiado la campana -de 1898, se han realizado trabajos de limpieza y plantación de vegetación y se han sustituido los cristales del mural informativo que recoge una breve reseña de la historia de la cueva. La ermita mantiene en su interior las imágenes de Santa Águeda, la Inmaculada, la virgen del Carmen, el Cristo crucificado y la tabla de Santa Águeda, que el historiador Francisco Caballero Mujica data en el siglo XVII.

Conservación

En un breve acto de reapertura de la ermita, que tuvo que celebrarse en el exterior porque el espacio se quedó pequeño por la asistencia de público entre autoridades y vecinos, el actual párroco, Félix Aguiar, destacó el «inestimable valor histórico, social y religioso» para San Bartolomé de Tirajana y para el pueblo marinero El Pajar. En su intervención, resaltó también el «legado patrimonial que se ha creado con los siglos y las exigencias de la fe» y animó a conservar esta cueva-ermita. «Si no conservamos el legado que nos han dejado nuestros antepasados, no podemos cumplir bien nuestra misión de servicio a las personas», añadió, «ojalá esta mejora sirva para que todo aquel que se acerque a este lugar sagrado pueda encontrarse con Jesucristo, porque este lugar se ha embellecido para tener un mejor clima de oración».

Reapertura de la ermita de Santa Águeda tras su rehabilitación (El Pajar, San Bartolomé de Tirajana)

T. M. R./ Club de Fútbol Femarguín

Por su parte, el alcalde Marco Aurelio Pérez destacó el «cúmulo de granitos de arena» que han hecho posible que esta obra haya salido adelante y recordó que fue Jesús Gómez, vicepresidente del Cabildo a finales de los años 90, «un feligrés de misa los domingos», quien impulsó la obra de remodelación anterior. Por otro lado, el coordinador general de Ceisa, Claudio Piernavieja, realzó la ermita como parte de la idiosincrasia de un pueblo en el que la empresa que representa lleva 65 años instalada. «La fábrica se ha integrado plenamente porque siempre ha actuado como un vecino más y ha permitido escribir la historia de El Pajar como sus vecinos quieren y sienten», sostuvo.

Seguidamente, el consejero insular de Presidencia y Movilidad Sostenible del Cabildo, Teodoro Sosa, explicó que desde que el Cabildo conoció de la necesidad de mejora de esta cueva se puso manos a la obra. «Cómo íbamos a decirle que no a Esther, Pilar y a Carmen cuando no piden para ellas, sino para todo un barrio, para la historia de este municipio y de Gran Canaria», apuntó, al tiempo que defendió la conservación, desde la administración pública, del patrimonio artístico y religioso de Gran Canaria.

El acto lo cerró la dominica Carmen Rubio con un viaje en el tiempo durante los últimos dos años desde que plantearon una reforma que ha involucrado en el camino a muchas personas, entre vecinos, políticos, arquitectos, operarios y funcionarios. «Gracias por su colaboración a todos; gracias, gracias».

A la reapertura asistieron miembros del equipo de gobierno municipal, vecinos de El Pajar, el anterior párroco, Juan Antonio Artiles, María del Carmen del Castillo y Benítez del Hugo en representación de la familia condal y el club de fútbol Femarguín para hacer una ofrenda a Santa Águeda.