Entrevista | Melinda Becker Educadora antiracismo

Melinda Becker: «Las ‘fake news’ sobre racismo calan muchísimo en los jóvenes »

Participa en 'Erase otra vez...', un proyecto del área de Solidaridad del Ayuntamiento de Santa Lucía para identificar el racismo en las aulas de los centros de educación e incluir la perspectiva antirracista entre los jóvenes. Trabaja con los siete centros educativos de Secundaria del municipio, junto a los viñetistas J. Morgan y Carolina Bonino, y acerca el mensaje de la intercuturalidad a través del arte, la cultura y la formación.

Melinda Becker

Melinda Becker / LP/DLP

José A. Neketan

José A. Neketan

¿Cuál es su papel en el proyecto ‘Érase una vez,,,‘?

Me encargo de la parte educativa. Acompaño a los chiquillos y a las chiquillas en diferentes sesiones a través de dinámicas participativas, porque ese es el enfoque, haciéndoles reflexionar para generar un contra argumentario a todas estas ideas racistas que hay en la sociedad y que ellos y ellas mismas detectan o que ya las han vivido en primera persona, en su familia o que lo ven en el entorno.

¿Y qué se encuentra en las aulas de los centros de Educación Secundaria que visita?

En general este año ha habido una acogida muy positiva y no ha habido mucha resistencia. Quizás sí hay ciertos discursos aprendidos, que cuando los oyes te das cuenta de que son aprendidos porque luego no tienen forma de argumentarlos, como toda esta islamofobia hacia los menores o jóvenes magrebíes, a quienes reconocemos, entre comillas, como árabes. Todas esas ideas que tienen las escuchan y las repiten, pero luego no saben cómo argumentártelas. Eso sí lo he encontrado. O también cuestiones tan básicas como el desconocimiento en geografía del continente africano, por ejemplo. También comentarios como que la gente por venir aquí le dan papeles, y te dicen que lo han escuchado. 

Con tanta información que se maneja sobre este tema, ¿cree se sigue fallando en lo mismo?

No creo. Creo que estamos viviendo momentos de cambio, por muchos motivos, y como ahora sabemos más, sabemos también qué es lo que está fallando o en qué tenemos que incidir. Quizás a lo mejor lo que puede faltar, entre muchas cosas, es hacer aterrizar la información. Dar herramientas al alumnado. No sólo darles una información teórica, sino que sean capaces de aplicar eso a distintos escenarios. Que no solo piensen que el racismo es decirle a una persona ‘negra o negro de mierda’, o que todos los chinos sean iguales. Entonces, no es sólo dar un contenido, sino asegurarte de que a quien se lo estás trasladando lo está pudiendo integrar como un marco de pensamiento nuevo. Entonces, no creo que estemos fallando más. Sí creo que estamos siendo capaces de observar cuáles son los problemas, porque a lo mejor hace diez años, si hablamos de feminismo, hay cosas que hubiésemos dado por hechas y hoy decimos, oye, esto es un problema. Entonces, esa información nos da también camino por donde seguir trabajando.

¿Y no tienen ya esas herramientas a su disposición?

Creo que no. Sí creo que el nivel de herramientas, como las redes sociales, ofrecen mucha información, pero tenemos que tener en cuenta que al final esas redes tienen su forma de funcionar, y tú puedes estar en una red social y guiarte siempre por el mismo tipo de pensamiento. Es decir, aunque haya mucha información, esa información no le llega a todo el mundo. A veces no es fácil buscar la información y a veces, que no es fácil, cómo aplicarla o cómo decir vale, soy un ser humano que tengo 16 años y mi problemática, cómo puedo yo integrarme y entender que esto que me pasa a mí no es porque yo sea un problema o porque yo sea un cafre, sino porque soy saharaui y entro a todas las tiendas y todo el mundo me sigue. Sabes, es como que hay información pero hay que hacer esfuerzos para que llegue, y que lo haga de una forma significativa al público al que te diriges, porque quizás a lo mejor podemos errar en pensar que los mensajes tienen que ser universales para todo el mundo. Hay que adaptar el contexto. En este caso hay que adaptar el contexto de Santa Lucía. Saber cómo vive la gente aquí, qué circunstancias está pasando, para que lo que tú estás enseñando o intentando enseñar tenga significado para la gente.

¿Y cómo vive la gente aquí?

Pues, yo no soy de Santa Lucía, pero creo que es un contexto de mucha desigualdad. Es un entorno muy empobrecido, muy deprimido exteriormente. Entonces, quizás mi sensación también es que esto a lo mejor no es un cliché, pero siento que hay gente que piensa que esto siempre tiene que ser así. Hay alumnado que siente que esto es lo que hay, entonces, en un contexto así tienes que saber adaptarte y saber cómo hacer llegar el mensaje. No puedes dar un discurso universal, sino que la gente realmente entiende que aunque todos estemos jodidos, entre comillas, hay gente que siempre está jodida, estemos en crisis o no estemos en crisis, o que esta crisis le atraviesa mucho más. 

¿Las conocidas como noticias falsas o ‘fake news’ sobre racismo calan en los jóvenes?

Muchísimo. Al final el problema de las fake news, de las medias verdades, no es solo que sean mentiras, sino que aunque lo sean no hay una corrección de esa mentira. Como decir vale, sí sabemos que hay fake news, pero no hay un trabajo en contra de decir, oye, es que esto que estás difundiendo no es cierto o es cierto a medias. Entonces, al final, la gente tiene un popurrí de mensajes y, de hecho, eso es lo que ves en las aulas, que te dicen cosas que han visto, que sus padres dijeron o que dijeron los adultos. No, es que les dan una paga de 5.000 euros a los emigrantes. ¿Y dónde lo viste? Pues yo qué sé, WhatsApp. Y al final queda ahí. Son falsos rumores o medidas verdades que siguen quedando ahí, porque no hay realmente un posicionamiento y un decir, oye, vamos a decir las informaciones que hay que decir realmente o vamos a ponerle foco donde hay que ponerlo. Es más fácil que la gente te diga, es que los marroquíes son problemáticos, pero nadie te va a decir, oye, es que los menores no acompañados en los centros están sufriendo vulneración de sus derechos. Eso no va a ser viral. ¿Por qué no va a ser viral? Pues porque a mí nos interesa. Sí, calan, claro que calan. Aunque sea de forma inconsciente, nos queda ahí en el en el cerebro. 

¿Qué destaca del proyecto ‘Érase una vez’?

Creo que lo que más valoro del proyecto en sí es que tenga continuidad, porque al final hemos estado ocho semanas con el alumnado, y eso te permite generar un vínculo que hace que para ellos y ellas también tengas más significancia. No eres una desconocida que viene un día y habla dos horas y se va. Que también lo hacemos a través de una cosa, de una herramienta que se puede utilizar individualmente, como es el dibujo, y con él entramos de otra vía. También me centro mucho en las dinámicas participativas, en validar lo que dicen, lo que sienten, y en cómo invitarles a pensar en el aula y a sus compañeros y no repetir todo lo que oyen. O también plantarle cara a los adultos, porque también los adultos les cortan mucho el rollo a los jóvenes o les meten otros mensajes. Entonces también creo que atacaría esos elementos. La continuidad, la innovación y validar al alumnado como elemento que también puede aportar su aprendizaje. 

¿El racismo es un argumento fácil de usar por parte de algunos grupos políticos?

Sí, siempre. Es muy fácil de utilizar. Pero lo importante es saber que siempre está ahí. Entonces, aunque mañana desaparecieran los grupos que llamamos de extrema derecha, seguiría estando ahí, porque no solo es el mensaje, sino lo que está pasando. Y lo que está pasando pues lo tenemos ahí. La gestión de los centros de menores en Canarias, por ejemplo, lo que estamos viendo con las fronteras del sur de España, o que tenemos una segregación escolar, que Canarias está la tercera comunidad autónoma que más segrega por nacionalidad en los centros escolares. Entonces, aunque no haya un insulto, el racismo como estructura, igual que el patriarcado u otras discriminaciones siempre están operando. Están trabajando, están generando desigualdad. Entonces también es importante y también les explico al alumnado que no es solo insultar a alguien, sino que su vida está condicionada, aunque no lo sepan. La vida está condicionada por quienes son. Entonces, si te llamas Mohamed vas a tener muchas más barreras antes que si te llamas Juan Santana, que tendrás otras, pero seguro que no son las mismas. Entonces es importante que ellos también lo vean.