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Una deuda de 60.000 euros originó la disputa en la que murió una mujer en Lanzarote

El detenido por la muerte de Araceli Araujo en Titerroy confiesa a la Policía que la fallecida le debía dinero

Una deuda de 60.000 euros originó la disputa en la que murió una mujer en Lanzarote

Una deuda de 60.000 euros originó la disputa en la que murió una mujer en Lanzarote

Una deuda de 60.000 euros podría haber sido el detonante del presunto asesinato el pasado miércoles de Araceli Araujo en su domicilio de la calle Navarra de Titerroy en Arrecife. El presunto asesino, Cesáreo G. F. confesó ayer a la policía que la discusión que provocó el crimen fue la reclamación por su parte de una deuda de 60.000 euros que la víctima tenía contraida con él. No obstante, los investigadores que llevan el caso tratan de determinar las verdaderas razones que podrían haber desencadenado la tragedia.

Lo que sí está constatado es que Araceli, en compañía de su hijo, acudieron sobre las 11.30 horas del miércoles al aeropuerto a recoger a Cesáreo que pretendía pasar varios días con ella. Tras llegar a su vivienda, el hijo de la víctima dejó a su madre junto al presunto homicida. Pocas horas después, el detenido que tiene 67 años acabó con la vida de Araceli.

La Policía ha podido averiguar que Araceli y Cesáreo se conocían desde hace tiempo. De hecho, la mujer, que llegó a Lanzarote hace algo más de 20 años de Cuba con sus dos hijos pequeños, había estado durante al menos unos meses del pasado año en Tenerife para cuidar al detenido después de haber sido ingresado en un centro de desintoxicación por sus problemas con el alcohol. Se cree también que entre ambos podría haber existido algo más que una relación laboral. La Policía intenta aportar las pruebas de cómo se conocieron y la relación entre ambos.

Otra de las líneas de investigación apuntan a que Cesáreo podría haber vendido una vivienda en Tenerife por al menos unos 100.000 euros, de los que 60.000 entregó a la víctima. Una cantidad que sería la que le estaba reclamando a la fallecida.

Según ha podido saber este periódico algunas conocidas de Araceli sabían de la existencia de una fuerte cantidad de dinero que esta le habría podido pedir al hombre que acabó con su vida. "En alguna ocasión le llegué a decir que tuviera cuidado con ese hombre", aseguraba ayer una de las amigas.

Según la reconstrucción de los hechos realizada por la Policía Nacional, sobre las 14.00 horas del pasado miércoles, se recibió una llamada en la Sala Operativa 091 en la que una persona manifestaba que en el rellano de la escalera de su vivienda se encontraba su vecina en el suelo ensangrentada.

Una vez en el lugar, los funcionarios policiales encontraron el cuerpo sin vida de una mujer de 55 años sobre un enorme charco de sangre y con un cuchillo a su lado, la cual presentaba varias heridas de arma blanca.

Posteriormente, y en los controles establecidos en las salidas de la isla, funcionarios policiales destinados en el Aeropuerto, detuvieron al homicida cuando pretendía coger un vuelo de regreso hacia Tenerife. Tras su detención fue llevado al hospital José Molina Orosa para ser atendido de las heridas de arma blanca que tenía, ninguna de las cuales le afectó a sus órganos vitales.

El detenido tenía una cuchillada en la espalda de varios centímetros y otra menor en la parte trasera del brazo por lo que los investigadores intentan esclarecer cómo comenzó la pelea. A su vez Araceli tenía varias heridas en el pecho, una muy cercana al corazón y que presumiblemente fue letal.

En el momento de su detención, Cesáreo intentó despistar a los agentes asegurando a los policías que sus heridas se habían producido en una pelea en la localidad turística Puerto del Carmen. Su camisa presentaba varias manchas de sangre y a pesar de sus heridas intentó regresar a su isla.

Aunque en un primer momento el hijo de la víctima aseguró a los agentes policiales que el presunto asesino de su madre procedía de Oviedo, lo cierto es que este hombre residente en Puerto de la Cruz en Tenerife es natural de Reinosa (Cantabria). Algunos vecinos de Cesáreo reconocieron ayer los problemas que tenía con la bebida y que debido a su discapacidad solía andar con un bastón.

El detenido fue dado de alta del hospital en la misma noche del miércoles por lo que hasta ayer se encontraba en los calabozos de la Comisaría de Policía de Arrecife. Según fuentes policiales el detenido, en unión del atestado policial, será puesto a disposición de la Autoridad Judicial competente en las próximas horas.

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