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La cochinilla de los despropósitos

La apertura del centro de transformación e interpretación de Mala lleva más de dos años de retraso por trabas burocráticas

La cochinilla de los despropósitos

La cochinilla de los despropósitos

"Por muchas explicaciones que vayamos a dar el centro de transformación de la cochinilla ha sido un cúmulo de despropósitos". El presidente del Cabildo de Lanzarote, Pedro San Ginés, reconocía en la última sesión plenaria los graves problemas que ha tenido la corporación para poner en marcha unas instalaciones que pretenden revitalizar el sector de la cochinilla. De hecho, fue en el año 2006 cuando el por entonces diputado del PP por Lanzarote, Cándido Reguera lograba una primera partida de 500.000 euros para poner en marcha en el pueblo de Mala (Haría) un centro de investigación y tratamiento de la cochinilla.

"Ya no me atreveré a dar más fechas sobre la apertura sobre este centro o cualquiera otra instalación". El consejero de Agricultura del Cabildo, Antonio Morales, que a principios de año aseguraba que el centro estaría abierto en verano, confiesa su desconfianza a fijar una nueva fecha.

"Hemos puesto voluntad y seguro que nadie de este pleno ha tenido tantos encuentros (hasta 15 ) con la empresa y con colectivos y asociaciones de agricultores de Mala y Guatiza para reactivar la cochinilla y las fincas de tuneras", indicaba Morales durante la interpelación solicitada por el PP para que explicara el retraso de más de dos años desde que el centro fuera adjudicado a la empresa Lanzaloe.

Uno de los principales obstáculos se debe a la decisión de eliminar la faceta investigadora dado que la empresa adjudicataria pretendía convertirlo en centro de transformación e interpretación, es decir, que funcione también como una especie de museo. "Solo para cambiar el nombre (ya no llevaba lo de investigación) se demoró un año porque lo para el ayuntamiento", afirma Morales.

El retraso también ha afectado a las máquinas que se instalaron dado que los cambios en el proyecto para que el centro sea también un museo obliga a volver a certificarlas. "Básicamente y lo más importante es que la empresa que monta la maquinaria ya no existe y hay dos máquinas muy importantes que se tienen que certificar sí o sí antes de la puesta en funcionamiento que son el tanque de gasoil y la máquina de vapor", añade el consejero. El depósito de gasoil ya se certificó el pasado mes de mayo mientras que la máquina de vapor se espera que se certifique el próximo día 9 de este mes. En este tiempo se ha tenido que adecuar como centro de visitas lo que ha obligado a nuevas obras.

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