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Comercio Las tiendas, víctimas de los ladrones

Comerciantes de Triana sufren una decena de robos en tres semanas

Unos diez establecimientos, entre tiendas y locales de ocio, fueron víctimas de un grupos de ladrones habituales

Gabriel Formosa, camarero de Zumolandia, muestra el agujero que abrió el ladrón para llevarse la caja registradora.

Gabriel Formosa, camarero de Zumolandia, muestra el agujero que abrió el ladrón para llevarse la caja registradora. ANDRÉS CRUZ

Unos diez establecimientos, entre tiendas y locales de ocio de la zona comercial de Triana fueron objeto de robos durante las últimas tres semanas. Los últimos asaltos tuvieron lugar el pasado domingo. Los amigos de lo ajeno rompieron las lunas de las cafeterías Zumolandia y La Pata de Triana y lograron llevarse lo poco que había en la caja registradora. Las cafeterías fueron atacadas durante la madrugada y a primera hora del domingo. Los rateros madrugaron ayer también y se llevaron vestidos de la boutique Granate en la calle Arena.

Los comerciantes asisten entre preocupados y resignados a los asaltos y reclaman la presencia policial en todas las vías de la zona comercial y "no sólo en la calle Mayor de Triana". Los comerciantes víctimas de los robos consultados por este periódico aseguran que los ladrones son del país. "Queremos más policías y que se pateen las calles. ¿Es que vamos a tener que contratar a vigilantes privados para proteger nuestros negocios?" Esta frase de uno de ellos resume el sentir de la mayoría.

Tres golpes limpios con una barra de metal bastaron a para abrir un boquete en el cristal de la cafetería Zumolandia. El ladrón escogió también la primera hora de la mañana del domingo para realizar la fechoría. Abrió un agujero con el diámetro justo para escurrirse por él -aunque no lo suficiente porque se cortó con los cristales rotos como refleja el rastro de sangre que dejó en la cafetería-, cogió la caja registradora y salió corriendo. Un poco más adelante tiró la caja en la calle, tras coger el poco dinero que el dueño había dejado en ella. "El arreglo de la luna rota ha costado más caro que lo que se llevó el ladrón", informan en la cafetería Zumolandia, a cuyos dueños le ha salido la avería por 500 euros. Unos metros más allá, en la calle Perdomo, los ladrones utilizaron el mismo procedimiento para asaltar la Pata de Triana. En este local, el atraco se produjo sobre las 10.30 del domingo. Como ocurrió en Zumolandia, la cafetería estaba cerrada y los asaltantes aprovecharon que no había nadie por las calles, señala Carolina Villaverde, encargada del local, que se tuvo que gastar unos 200 euros en poner un cristal nuevo. "Se llevaron unos 300 euros de la caja. A partir de ahora no dejaremos ni un euro", avisa Carolina Villaverde, que se quejó de la falta de vigilancia policial. "Aquí entraron con toda la tranquilidad del mundo. Si quieren una zona turística, tendrían que empezar por reforzar la vigilancia. Que traigan más efectivos", pide Carolina, quien asegura que ya no sabe qué hacer con las personas que molestan a diario a sus clientes en la terraza pidiéndo dinero. El caso de la boutique Granate, en la calle Arena, fue menos violento, pero el asalto le saldrá al dueño por más de 500 euros. Acudió más temprano que de costumbre, sobre las 7:40 de la mañana para poner en orden la mercancía de la nueva temporada y limpiar la tienda y cometió el error de dejar la puerta abierta.

"Aparecieron dos chicos. Uno entró y pegó el tirón llevándose los vestidos que cogió de la percha más cercana a la puerta y salió corriendo". A su juicio, "policía de barrio siempre está, lo que pasa es que el que se apunta a malo lo tiene más fácil. Están vigilando todo el día porque aprovechan el menor descuido para llevarse la mercancía".

La boutique Roes, en Viera y Clavijo, también fue víctima de un robo la madrugada del pasado 28 de febrero. "Vinieron a las cinco de la mañana. Forzaron la cerradura y se llevaron más de 6.000 euros en ropa. Robaron los percheros con camisas, polos, pantalones. Toda la ropa de la nueva temporada", señala María Victoria Escobar, que aún no se ha olvidado del alunizaje que sufrió la tienda hace unos años.

Una de las tiendas más damnificadas en las últimas semanas por el asalto de los ladrones es Bimba&Lola. "Se han llevado ya cinco bolsos, que valen 200 euros cada uno", cuenta una de las empleadas de la tienda, que asegura que los ladrones "son del país". La tienda ha sufrido hasta tres asaltos. "Nos robaron primero un bolso por día y luego se llevaron dos. Están todo el día acechando y saben cuando es el mejor momento para venir a robar. Aquí vinieron una vez a última hora de la tarde y después de las dos, cuando una de nosotras salió un momento a comer. Entraron corriendo y se llevaron el bolso. Hemos tenido que cerrar una de las hojas de la puerta y ya lo tienen más difícil", indica la dependienta, que reclama más vigilancia policial. "Aquí no hay policías. Te recorres Cano y Viera y Clavijo y no ves un guardia. Están todos en Triana", se queja esta joven profesional del comercio.

Hurley X, otra tienda de ropa de marca, situada justo al lado, también ha sido víctima de los amigos de lo ajeno. El asalto, que tuvo lugar la tarde que se celebró la fiesta de Los Indianos, fue más grave porque además de arramblar con un montón de ropa, valorada en más de 3.000 euros, golpearon a una de las dependientas. "Se llevaron toda la ropa de chico que estaba en una de las mesas", relata la empleada. "Eran tres, dos chicos y una chica. Uno de ellos fue a coger una sudadera, forcejeé para impedir que se la llevara y me pegó. La policía tardó ocho minutos en llegar", pero cuando lo hicieron ya era tarde. Y es que según explica una de las responsables de la perfumería Macavi, en la calle Cano, los ladrones saben perfectamente cual es la mejor hora para actuar. Aprovechan cuando sus víctimas potenciales están solas. "Aquí debería haber más policías. Lo que no es normal es que los agentes que vigilan por la zona tengan un horario de funcionario y se marchen a las ocho. Estamos arriesgando mucho y pagamos impuestos, entre otras cosas, para que nos protejan", sostiene M. D. C. A. Su perfumería fue también víctima de un robo antes de Navidad. "Entraron reptando por el suelo, sobre las 20:15 horas de la noche y limpiaron los estantes más cercanos a la puerta. Se llevaron más de 700 euros. Pero entre noviembre y diciembre, sufrí cinco robos seguidos. Los cogieron y son de aquí. Son los mismos de siempre. Uno de ellos se me presentó el otro día y se me puso de rodillas a rogarme que le quitara la denuncia", recordó. Casi en frente, Pino Machín, de la boutique Kary 1967, señala que a mediados de enero sufrió un robo de más de 300 euros, que le cogieron de la caja, mientras ella entró en el almacén a buscar un artículo. "Fue una señora, que ya estaba fichada. La cámara de la puerta la grabó y la policía la cogió", aclara, mientras cuenta los trucos que usan algunas para robarles al descuido algún artículo.

Los comercios de la calle Mayor de Triana tampoco han escapado a los robos de estos amantes de lo ajeno. La franquicia Blanco sufrió el último el pasado lunes, cuando entraron dos chicos y se llevaron ropa por valor de unos 800 euros. Por suerte, debieron ver a la policía por los alrededores, se asustaron y tiraron los artículos, que fueron recuperados intactos. Tras el susto, también pide más presencia policial.

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