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Aniversario 25 años de cocina tradicional gallega en la capital

Rías Bajas celebra sus bodas de plata

La familia Bouzón, propietaria del restaurante, festeja su aniversario con 120 comensales

Es muy probable que muy pocas personas en la capital sepan concretar dónde se sitúa Pazos de Borbén, pero si hablamos de las Rías Bajas es muy previsible, sobre todo si les gusta el buen yantar, que a la cabeza les venga el restaurante gallego, situado a pocos pasos del parque Santa Catalina. De aquella tierra pontevedresa es oriundo José Bouzón, propietario hasta este año, que se jubiló, del conocido establecimiento, un referente en la gastronomía de la ciudad por el que han pasado numerosas personalidades de la vida política, cultural y social, nacional e internacional. El restaurante, que ahora gestionan cuatro de sus cinco hijos, celebró ayer sus 25 años de historia. Más de 120 invitados y un anfitrión de lujo: el popular artista Bigote Arrocet, uno de los clientes de toda la vida.

Pepe - como es conocido por su clientela y que ahora tiene 67 años- llegó a Gran Canaria hace más de 40 años, motivado por el impulso económico que estaba viviendo entonces la Isla y en busca de nuevas oportunidades como tantos otros gallegos que por aquel entonces llegaron al Archipiélago. El ayudante de cocina recaló en el hotel Beberly Park de playa del Inglés, donde amplió sus conocimientos culinarios hasta que hubo la oportunidad de abrir un negocio propio. A mediados de los ochenta se embarcaba junto a su socio Caimari en la apertura de un local en las cercanías del centro comercial Yumbo al que llamarían Rías Bajas.

Quien cuenta los detalles de esta aventura empresarial y culinaria es el gerente, David Bouzón, el cuarto de los vástagos del empresario, quien se ocupa ahora del restaurante junto a sus hermanos José, Roberto y Jonathan, todos ellos hijos de su primera mujer -el quinto, Alejandro, fruto de sus segundas nupcias, aún estudia-, y organizador junto al resto de la familia de este cumpleaños, en el que se ha rendido homenaje a su padre, que ahora anda delicado de salud.

El éxito en el local del Sur les empujó a los dos empresarios a buscar su espacio en la capital. Y lo encontraron en 1991 en la calle Simón Bolívar, justo al lado de los aparcamientos Saba y de la desaparecida discoteca Pachá, uno de los puntos neurálgicos de la noche capitalina. Los socios tomarían, sin embargo, caminos diferentes años después. Caimari se quedó con el local del Sur y Bouzón continuó con el de la capital. Desde el primer momento, el negocio apostó por la cocina gallega, una seña de identidad que ha permanecido en el tiempo y en el que Pepe Bouzón se ha desenvuelto perfectamente. No en vano desde los 14 años andaba ya entre los fogones.

"Probablemente supo ver un hueco de negocio en lo que entonces se ofrecía en Canarias", indica su hijo para explicar la apuesta de su padre por la cocina tradicional gallega. En las mesas de Rías Bajas nunca han faltado los mariscos, los pescados del norte pero tampoco los arroces y carnes de cordero, que también han sido otra de sus especialidades además de productos de la tierra de Canarias.

El empresario se encargó durante algunos años del grill Don Pepe, en el hotel Meliá de la capital, pero su éxito ha sido sin duda alguna Rías Bajas. Por el restaurante, en el que hoy trabajan más de 20 empleados -algunos llevan con él desde el inicio- y al mando en la cocina de Roberto Cartagena- han pasado personalidades del mundo de la política, la cultura y la vida social. No solo del Archipiélago, sino también del ámbito estatal. Cantantes como Julio Iglesias, Lolita, Shakira, David Civera, el grupo Estopa, José Vélez, la presentadora y modelo Paloma Lago, el astronauta Pedro Duque; los actores Javier Bardem, Goya Toledo y políticos como el ex ministro José Manuel Soria y Josep Piqué; entre otros, han sido algunos de los rostros conocidos que se han sentado en su mesa. Sin olvidar al equipo de la Unión Deportiva y otros futbolistas y deportistas de renombre nacional.

"El éxito de estos 25 años se debe al buen hacer de mi padre, a su don de gentes. Siempre ha sido un buen comunicador, se relacionaba con mucha gente y se la sabía meter en el bolsillo; sobre todo personas que organizaban eventos, políticos que buscaban un sitio distendido para reunirse; al margen de que se ofrecían productos de primera calidad y un servicio exquisito. Aquí se daba algo fundamental para ellos, y sigue siéndolo, que es la intimidad y la discreción", apunta el joven.

El restaurante, tras la jubilación de Pepe Bouzón, sigue la estela de su creador, aunque apostando por encontrar en la juventud su nueva clientela sin olvidar a los amigos de toda la vida que han llenado sus mesas y, ahora, su terraza al aire libre. Para ello están programando un calendario de actividades en el que la gastronomía y el ocio irán de la mano.

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