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El virus no puede con la lealtad al Victoria

El Club vive un año difícil pero se mantiene gracias a su masa social “fuerte y de arraigo”

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Inauguración de la remodelación de la sede del Real Club Victoria La Provincia

La pandemia ha afectado en todos los estamentos de la vida diaria de la ciudadanía. Es el caso, como no cabía duda, del Real Club Victoria. Sin embargo, su masa social de más de 2.500 abonados -más sus familiares- les ha hecho capear el temporal e incluso estrenar una serie de mejoras en su 111 aniversario.

La pandemia de Covid-19 ha dejado estos meses una situación muy comprometida para la mayoría de entidades de corte social, cultural y deportiva. El Real Club Victoria, que este 2021 cumple 111 años, se ha convertido en un referente para la ciudad y arrastra una importante masa social tras de sí formada no solo por sus 2.526 socios numerarios, sino también por sus familiares lo que podría elevar la cifra a unas 6.000 o 7.000 personas en total. Ha sido la lealtad de todas ellas la que les ha permitido seguir su actividad pese a estos meses de pandemia, y culminar los trabajos de rehabilitación que emprendieron en 2019 y que han dado un lavado de imagen a las instalaciones, sitas en el paseo de Las Canteras, muy cerca de La Puntilla, y que datan de 1954. 

Durante los 13 meses que lleva el virus afectando España con especial crudeza, se han perdido socios que prefieren dejar de pagar si no van a poder disfrutar de los servicios en todas sus posibilidades, admitió ayer el máximo responsable del Real Club Victoria, Francisco Medina. Lo hizo tras una visita del presidente del Cabildo insular, Antonio Morales, a las instalaciones para conocer en detalle los trabajos de rehabilitación que se llevaron a cabo entre 2019 y 2020, y que contaron con una inversión importante de la Corporación. 

El Club Victoria, a lo largo de sus 111 años de existencia, ha tenido un importante arraigo en el barrio de La Isleta, en la ciudad y en la isla en su conjunto. De hecho, uno de sus socios más longevos, Víctor Manuel Hernández, asegura que están “muy implicados” en el día a día de Las Palmas de Gran Canaria, llegando a participar activamente en eventos y celebraciones como las fiestas de La Naval. Igualmente, destacó que su estatuto de creación ya se encontraba dispuesto su carácter social y, desde el principio, “se buscó que aquí también se pudiera estudiar, disfrutar del tiempo de ocio”, en palabras de Hernández. 

Para él, el Victoria es su segundo hogar, en el que ha estado toda su vida, desde pequeñito -tiene una foto de 1946 vistiendo la elástica del club en las categorías inferiores-. “Es un refugio en el que me encuentro con mis amigos, donde conozco a gente nueva, sobre todo después que me quedara viudo hace unos años”, explicó. Tanto él como el presidente Medina tienen claro que esa “savia nueva” es “más necesaria que nunca”, por lo que todo lo que se ha hecho en los últimos años ha ido encaminado a modernizar las instalaciones para atraer a gente joven, que cada día llega en mayor número. El dirigente de la entidad aseguró, en este sentido, que el gimnasio “es un atractivo” que está empujando a muchos jóvenes a interesarse por la sociedad.

Medina resalta que en sus 111 años de historia, ya pasaron por otras épocas de especial dureza.

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Los trabajos de rehabilitación del edificio que alberga la sede social del Real Club Victoria consistieron en la reparación de las fachadas, muy afectadas por el paso del tiempo y las afectaciones propias de la marisma. Igualmente, se actuó en el patio interior y se pintaron todos los muros del inmueble, tanto por el exterior como en el interior. Finalmente, se modernizaron algunas salas, adaptándolas a los nuevos tiempos y a las inquietudes de las nuevas generaciones de asociados. “Nos hemos quedado con un club un poco más cómodo, moderno y nuevo para el uso y disfrute de todos los socios”, ensalzó Medina. Ahora falta que la normalidad vuelva a recuperarse, poco a poco, y que la pandemia quede como un lejano recuerdo. 

Según el presidente de la entidad, la crisis sanitaria, como a todos, les afectó, aunque quizás menos que a otros clubes similares, gracias a “la lealtad” que han tenido los asociados y a la “masa social fuerte, de arraigo, de barrio y de sentimiento” con la que cuenta el Victoria. Además, recordó que en su historia, ya han pasado por otras situaciones dramáticas de la humanidad, como las dos guerras mundiales del siglo pasado, el conflicto civil español o la propia pandemia de gripe de 1918: “Aquí seguimos, y seguro que todos, como humanidad, vamos a conseguir superarlo”. 

En su visita de ayer, el presidente de la Corporación insular apuntó que el Club es vital por lo que significó para convertir a la isla en una “referencia en el mundo futbolístico”, pero que con el paso del tiempo “ha ido ampliando sus inquietudes” para serlo también en otros campos deportivos, en el ámbito social y en el cultural. “Cuando nos plantearon la propuesta, fuimos totalmente conscientes de que el Cabildo tenía que implicarse por el continente y por el contenido”, agregó Morales. Y es que el actual inmueble que es sede de la entidad es un edificio de tipo racionalista con un gran valor arquitectónico e histórico para la ciudad, por lo que insistió en que las administraciones públicas tienen la obligación de contribuir a que su conservación “sea más fácil”. Y que el Victoria cumpla, así, 100 años más de vida.

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