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Barrios que buscan fondos europeos (VIII) | La Feria

Entre maracuyás y agapornis

Vecinos de la calle Pacuco Penichet convierten el parterre de su portal en un huerto urbano

Manuel Naranjo Álamo, conocido como ‘el Tato’, en el huerto que ha plantado en el Lomo del Chinche.

Manuel Naranjo y Eusebio Santos, vecinos del número 6 de la calle Pacuco Penichet en el Lomo del Chinche, han convertido en un huerto urbano los parterres delanteros de su edificio.

Entre maracuyás y agapornis. En la entrada del número 6 de la calle Pacuco Penichet, en el Lomo del Chinche, los vecinos han sabido dar color y vida a su portal. «Lo importante es estar entretenido, ya que no sale nada de trabajo en la situación en la que estamos», apunta Manuel Naranjo Álamo, más conocido en La Feria como El Tato, tal y como recuerda su madre, Soledad Álamo Sosa, desde la ventana de su casa. El chico aprovecha la mañana para preparar un acuario donde soltar el banco de guppies -unos peces diminutos de colores que como mucho alcanzan los cinco centímetros de largo-. A su alrededor tiene una pequeña huerta donde crecen árboles frutales y al mismo tiempo sirve de hogar para una familia de erizos.

«Mi hijo y otro chico se encargan de tenerlo todo arreglado», apunta Soledad, en cuya vivienda tiene hasta 26 animales. A sus pies, la pequeña Mela -de Melany-, una tortuga de unos 15 centímetros de largo, avanza a paso ligero en dirección al salón. Madre e hijo son conocidos en la zona, en apenas unos años han conseguido convertir el parterre delantero de su bloque en un vergel, lejos de la dejadez en la que se encuentran sumidos los espacios comunes de otros inmuebles del Lomo del Chinche. «Es que si no hacemos esto nos come la mierda», reflexiona él.

En la huerta un papayero crece de manera vigorosa y ya levanta unos cuantos metros por encima del suelo; a su lado el maracuyá ha crecido en forma de enredadera y luce frondoso. «Se ha tragado todo», apunta, pues apenas se distingue el olivo que también tiene plantado. Entre planta y planta tiene un pequeño estanque con tortugas, «aquí vienen muchos a dejarlas, gente que se aburre, que tienen animales y se creen que son juguetes»; además del que está preparando para los peces. Todo ingenio, pues el abastecimiento de agua lo consigue a través de una placa solar que genera energía.

Soledad Álamo sostiene a la tortuga Mela y al conejo Tambor. José Carlos Guerra

A dos pasos, el parterre contiguo al suyo también lo tenían plantado, pero prefirieron dejarlo limpio. «Tiraban basura de arriba y no valía la pena», explica Tato. «Mi marido plantó en su día un abeto y lo tenían lleno de preservativos y otras porquerías», resalta Soledad desde la ventana.

Orquesta sinfónica de aves

Ya en el interior de la vivienda, Soledad enseña resignada las humedades que provocan los desperfectos en los que están sumidos estos bloques del Lomo del Chinche. Más teniendo en cuenta que vive en un primero. A su alrededor tiene en un cuarto multitud de animales. La casa es una orquesta sinfónica de aves. «Una ya está hecha a esto cada día», apunta. Blanquita y Diamante, Zipi y Zape, y Simba son algunos de sus agapornis; el último solo en su jaula. «Tenemos más, pero es que ya me pierdo con los nombres», indica.

No sin olvidar a su cotorra, Nico; y a un lorito llamado Cambaito, «es que nació con el hombro mal, por eso lo llamamos así». Manuel, el Tato, es quien se ha encargado de criar a varios de estos animales, principalmente a las aves, explica su madre. También tienen siete chinchillas, «están todo el rato pariendo»; y una codorniz; además de las dos tortugas, Mela y Lola, y un conejo, Tambor, bautizado igual que el personaje de la película Bambi.

Eusebio Santos en su huerto del número 6 de Pacuco Penichet José Carlos Guerra

Fuera, en el lado opuesto del portal al huerto de Soledad y su hijo, Eusebio Santos López también tiene una «frondosa finquita» en el parterre del edificio. «Desde que me retiré hace unos años me he puesto manos a la obra; esto antes estaba hecho una mierda», explica.

A su alrededor, los tomates crecen bien frondosos, la pimienta picona toma un color rojo intenso y la caña dulce y las plataneras sobrepasan los muros del parterre. «A quien me pida, le doy de lo que tengo sobre la marcha», resalta. Y es que entre tanta planta tiene las clásicas hierbas tan recurridas en la cocina: perejil, cilantro o ruda. Y es que estos vecinos del número 6 de Pacuco Penichet demuestran que otro Lomo del Chinche es posible a base de semillas y un sacho.

La Feria en cifras

Viviendas: Mil en Lomo del Chinche

  • El proyecto remitido por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana prevé rehabilitar las mil viviendas del Lomo del Chinche, una promoción pública de 1990. Además, la idea será mejorar también los espacios comunes del barrio.+

Población: 13.806 personas

  • La Feria tiene un total de 13.806 habitantes según datos del Observatorio Socioeconómico Urbano de la capital. Esta cifra incluye la totalidad del barrio del Atlántico, tanto las promociones de finales de los 70 como el Lomo del Chinche, de construcción más reciente; además, también está integrado en el mismo los bloques de El Pilar. El porcentaje de personas mayores de 65 años en esta zona de la ciudad es del 17,9%, ligeramente por debajo de la media del municipio, que en este caso sería de 18,6%.

Inversión: 7,5 millones

  • La concejalía de Urbanismo prevé invertir hasta 7,5 millones de euros en la rehabilitación de las viviendas de Lomo del Chinche y los espacios comunes que rodean a los tres edificios que conforman esta urbanización. En cuanto a infraestructuras, la barriada propiamente dicha carece de ellas, en los bajos de los edificios apenas hay un par de locales con la asociación de vecinos, una peña de la UD y la asociación canaria de transplantes hepáticos y enfermedades renales.

Renta: 27.735 euros

  • La renta media anual de las familias de La Feria es de 27.735 euros; una cantidad por debajo de la media de la capital, que sería de 32.359 euros. En el último año el poder adquisitivo ha descendido un 11%. Estos datos son inferiore en el Lomo del Chinche.  

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