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El barrio marinero tras el temporal

San Cristóbal: "La ola le mandó tan fuerte que parecía un tsunami"

Los vecinos del barrio marinero comparan el oleaje de la última semana con un maremoto

El barrio de San Cristóbal después del temporal La Provincia

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El barrio de San Cristóbal después del temporal Adzubenam Villullas

“La ola le mandó tan fuerte que parecía un tsunami”. Antonio, vecino del barrio marinero de San Cristóbal, todavía mantiene el miedo en el cuerpo. Su casa se vio el martes prácticamente engullida por el mar a causa del temporal que ha azotado el litoral de Las Palmas de Gran Canaria en las últimas dos semanas. “El agua inundó la azotea, formó una piscina de un palmo”, señala este vecino, quien asegura que en los 75 años que lleva en el barrio no ha vivido algo igual. “He visto muchos rebosos, pero nunca algo como esto”, resalta mientras sale a dar una vuelta, ahora que ya puede volver a hacerlo. Las imágenes de las olas, con varios metros de altura coincidiendo con la marea alta, han corrido como la pólvora por redes sociales estos días.

Meteorología ha mantenido a las Islas en aviso amarillo por mala mar y viento durante prácticamente todos los días en las últimas dos semanas. Una situación que en San Cristóbal han sufrido con creces. Los vecinos del barrio marinero llevan años sin recordar un temporal parecido a este, “y menos que dure tanto tiempo”, recalcan. Y es que la persistencia de la mala mar ha sido lo que más les ha sorprendido. Los callaos traídos por el oleaje todavía se agolpaban este jueves por la avenida y al pie de las viviendas, acumulándose en las esquinas junto a una mezcla de arena y otros desperdicios. Sin contar con las losetas de la avenida, arrancadas de los muros y ahora desperdigadas.

Las 20 embarcaciones que conforman la Cofradía de Pescadores de San Cristóbal se han visto obligadas a dejar de faenar durante estas dos últimas semanas. Este jueves ha sido el primer día que han podido volver a salir a la mar después de soportar numerosas pérdidas. Un día que han afrontado con entusiasmo de cara a poder salvar el final del mes. “Como mínimo, en cada barco van dos personas, eso son muchas familias”, indican desde el colectivo.

La luna llena

“Las previsiones apuntan a que la semana próxima volverá a haber mal tiempo, por eso hay que aprovechar bien estos días”, explica Domingo Suárez, vicepresidente de la Cofradía. “El problema ha sido que coincidieron varios factores, por un lado el temporal de mar, de nordeste, prolongado, y por otro la luna llena”, destaca. Los marineros han aprovechado el temporal para reparar “las artes de pesca”, nasas, redes y embarcaciones, principalmente. Ya en la mañana de este jueves han llegado los primeros sargos, brecas, samas, viejas y cabritos. “Están como locos ahora”, apunta, “sin horarios, ni festivos”.

En tierra, han sido los vecinos que viven en la primera línea los que más han sufrido los efectos de la furia del mar. “En aquella casa el agua salpicó por la calle de atrás”, señala Antonio a uno de los puntos más afectados del barrio. “Cuando manda la ola contra el muro tiembla hasta la cama”, indica, una situación que, asegura, cuando todo eran callaos “no pasaba”. “La ola se explayaba más y rompía de otra manera”, afirma otro vecino de la calle Marina.

Los vecinos indican haber mandado numerosos escritos al Ayuntamiento para que les reparen el malecón, temen que se produzca un derrumbe «en cualquier momento». “Está mal hecho, en la zona del castillo el muro tiene una curvatura que favorece que la ola se retire, pero por aquí es recto”, explica Juan Jesús Santana Peña, quien también ha sufrido estos días el temporal en su casa. “La estructura que tiene favorece el deterioro de las casas”, añade. Y es que cuando el mar rompe con fuerza contra la avenida, este retumba y crea olas con varios metros de altura, como las que se pudieron ver el pasado martes.

Los restaurantes del paseo también se han visto afectados por el temporal. «Hemos tenido más de una semana sin casi ventas», afirma Zayuri Curbelo, encargada del restaurante Punto Marino. En los tres años que lleva al frente del negocio asegura que nunca había visto algo así. Y es que a pesar de tener la puerta que da al paseo cerrada, el agua conseguía entrar en el interior del establecimiento, sin contar con las olas que alcanzaban a anegar la azotea. «Tengo mesas en la calle de atrás y con eso me he salvado», reconoce.

La reparación de la avenida saldrá a licitación en el segundo semestre del año por 260.000 euros

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Este jueves era día de limpieza. Los operarios de Ciudad de Mar han estado a destajo retirando piedras durante todos estos días y ahora le tocó el turno a vecinos y hosteleros. Moisés Perdomo volvió a pescar en la playa de callaos. El mar por fin les dio un respiro. «Sentí miedo», reconoce Soraya Ruano. «Esto era un tsunami, llevo toda una vida aquí y no recuerdo algo así», apunta. ¿Lo peor? Escuchar desde la cama cómo el agua avanzaba y arrastraba las piedras a su paso por debajo del paseo. De hecho, cerró las puertas interiores de su vivienda, «por si el mar entraba».

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El barrio de San Cristóbal tras el temporal José Carlos Guerra

Fuentes de la concejalía de Ciudad de Mar afirman que la reparación del muro del paseo marítimo saldrá a licitación en el segundo semestre del año. La obra, que consistirá en la mejora de toda la infraestructura, seriamente dañada por el embate de las olas. Supondrá un inversión de 260.000 euros a cargo de los fondos Edusi. El proyecto se considera «prioritario» dados los grandes socavones que existen bajo la avenida. Por otro lado, el Ayuntamiento no abordará «por el momento» la construcción de unos diques semisumergidos en la línea costera que puedan proteger al barrio de los temporales.

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