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El Confital sufre un nuevo episodio de contaminación, el peor en cuatro años

Registra una concentración de bacterias fecales ocho veces superior al nivel permitido | La red de saneamiento, la causa más probable, sigue sin renovarse

Playa de El Confital, el pasado domingo. Juan Carlos Castro

La playa de El Confital sufrió a principios de este mes un nuevo episodio de contaminación fecal, el peor de todos los que se han detectado desde que se prohibió el baño en la playa hace ya cuatro años y cuatro meses, al multiplicar por ocho el nivel de concentración de bacterias permitido.

La playa, en la que llegó a ondear la bandera azul, va camino de los cinco años con el baño prohibido, pero la causa del problema, que se ha relacionado con el mal estado de la red de saneamiento de Las Coloradas, sigue aún sin solucionarse porque la renovación no se ha ejecutado.

En esta ocasión, las aguas registraron una concentración de enterococos (bacterias fecales) de 1.500 unidades formadoras de colonias (UFC) por cada cien mililitros, según el último muestreo realizado el pasado 9 de agosto por los técnicos del Gobierno canario y publicado por el programa Náyade, el sistema de información sanitario sobre la calidad de las aguas de baño del Ministerio de Sanidad. Según el citado muestreo, la polución detectada multiplica por ocho la máxima concentración permitida, cifrada en 185 UFC de enterococos.

Desde que se prohibió el baño en la playa el 25 de abril de 2017, se han detectado al menos 14 episodios de contaminación puntuales, la mayoría de ellos en 2019.

Después del pico, las aguas vuelven a estar limpias y su calidad llega a ser incluso excelente.

Esta circunstancia evidencia, según los expertos, que la contaminación procede de algún vertido de aguas fecales -probablemente de Las Coloradas- que se acumula en algún embolsamiento del risco y aflora al mar de vez en cuando. Este último pico de contaminación se produce justo un año después del anterior, detectado el 31 de agosto de 2020.

En el siguiente análisis al último episodio, realizado una semana después -el 17 de agosto- por la empresa Hidrotecnia para Ciudad de Mar, los niveles habían bajado a 200 UFC de enterococos, magnitud que seguía siendo más alta de lo permitido, pero muchísimo más baja que la registrada el 9 de agosto. En todos los episodios, la presencia de la otra bacteria fecal (Escherichia colli) ha sido siempre bajísima y no superan, en los muestreos realizados, ni la mitad los niveles máximos (500 UFC) .

El concejal de Ciudad de Mar, José Eduardo Ramírez, anunció en enero de 2020 una inversión de 360.000 euros para renovar la red de alcantarillado de Las Coloradas, pero el año terminó y las obras aún no se han realizado.

El pasado mes de marzo, Ramírez volvió a insistir, durante una comparecencia en el pleno, que a lo largo de este año 2021 se llevarían a cabo las obras, cuya licitación depende de la Concejalía de Servicios Públicos.

La actuación está presupuestada en 360.000 euros y Ramírez expresó su esperanza de que con dichos trabajos se acabe con la contaminación de un lugar tan emblemático.

Desde que el Gobierno canario prohibió el baño en El Confital y advirtió de que no levantaría el veto hasta que no se diera con la causa de la contaminación, Ciudad de Mar ha impulsado la realización de varias inspecciones e investigaciones que han ido descartando la mayoría de las siete hipótesis planteadas sobre el origen de la contaminación.

A lo largo de las investigaciones, en algunas de las cuales los técnicos de Ciudad de Mar y empresas contratadas fueron asesorados por expertos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, se fue descartando que la contaminación procediese del mar, de las galerías de la Casa Roja o de los colectores de saneamiento y estación de bombeo existentes entre la plaza de Pepe el Limpiabotas y la plaza de La Puntilla, a lo largo del paseo. También se desestimó la relación con el sistema de recogida y tratamiento de aguas residuales de la caseta de la Cruz Roja. Al final, se consideró que lo más probable es que los vertidos procediesen de Las Coloradas, o bien del acuartelamiento militar o de la red de saneamiento del barrio.

Contaminación difusa

Se trataría, según explicó el concejal, de una «contaminación difusa a partir de una fuente situada aguas arriba que percola en el terreno y llega a El Confital a través del terreno. Esta es la única hipótesis abierta ahora. Por tanto, la fuente de origen más probable está situada aguas arriba y son o pérdidas en los colectores de Las Coloradas o en las instalaciones militares».

Así, en 2017 se detectó que el colector de salida de la zona militar estaba en mal estado, circunstancia que el Ayuntamiento comunicó al Ministerio de Defensa, que anunció su reforma. «No se dispone», aclaró, «de información absoluta de la actuación que han hecho los militares, ni siquiera de los efectivos presentes en cada momento en la zona militar para poder estudiar la existencia de una relación o no» de la contaminación con la «presencia de muchas personas, porque se da la particularidad de que la actividad del Ejército está ligada a la seguridad nacional y la información está restringida».

Por otro lado, la inspección con cámaras de la red de alcantarillado del barrio de Las Coloradas certificó que las cloacas se encuentran en «mal estado, especialmente algunos tramos, constatándose el desgaste y erosión de los colectores existentes y el mal estado de muchos entronques y acometidas, así como carencias de la parte inferior en algunos tramos», explicó Ramírez.

Emalsa realizó también una prueba con colorantes en distintos puntos de la red de saneamiento con el objetivo de establecer una relación directa con la contaminación del mar, pero no se obtuvieron datos que pudieran confirmar dicha conexión.

Sin embargo, según subrayó Ramírez, dichos resultados negativos no pueden dar por excluido que la contaminación provenga del alcantarillado porque «se desconoce el tiempo que tarda el fluido en llegar a la zona baja y los trazadores utilizados pueden tener un comportamiento no conservativo; es decir, que desaparezcan o queden retenidos a través del terreno». Así las cosas, las obras permitirían, además de arreglar la red de saneamiento, solucionar el problema o, en el peor de los casos, descartarlo como origen de la contaminación que afecta a la playa de El Confital.

La contaminación aumenta


El pico más alto

El último episodio de contaminación ha sido el más alto de los registrados desde que se prohibió el baño en la playa de El Confital. El otro que más se acerca a la concentración de 1.500 UFC de enterococos por 100 mililitros del pasado 9 de agosto fue detectado hace algo más de un año, el 20 de julio de 2020. Se registraron 1.000 UFC de enterococos. Estos son los dos más graves. Los demás picos no pasan de 480 UFC.


14 episodios

Desde que se cerró la playa se han detectado al menos catorce episodios de contaminación en El Confital, la mayoría de los cuales se produjeron en 2019, con seis picos. En 2018 tuvieron lugar 3 picos de polución, en 2020, tres y este año, uno.


La mayoría de los vertidos llegan en julio y agosto

Julio y agosto son los meses en los que se producen más episodios, siete en total. Les sigue noviembre y marzo, con dos cada uno y enero, marzo, abril, septiembre y noviembre, con un episodio cada uno. Los tres episodios del pasado año tuvieron lugar en enero julio y agosto.

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