La contribución a la mejora de la competitividad de las pequeñas y medianas empresas que la integran y el compromiso con el desarrollo de la industria local en distintos ámbitos durante más de 40 años, son algunas de las razones, no las únicas, por las que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha decidido galardonar con la Medalla de Oro, a la Federación Provincial de la Pequeña y Mediana empresa del Metal y Nuevas Tecnologías de Las Palmas (Femepa). 

La historia de este ente federativo se inició en 1977, un año que tal y como explica su propio presidente, Vicente Marrero, «fue de conflictos laborales importantes, en mitad del periodo conocido como la Transición» y atendió a la preocupación de un grupo de empresarios del sector del metal por la inestabilidad laboral que procuraban los sindicatos a sus operarios.

«Durante nuestros 45 años de trayectoria, nos hemos ido consolidando en el tiempo, cada vez con más actividad, fundamentalmente formativa tanto para trabajadores del sector como para desempleados. Somos un federación fuerte, constituidos por treinta asociaciones empresariales, lo que nos da solidez", comenta Marrero.

Defensa del asociacionismo

Su objetivo ha permanecido intacto con el paso del tiempo, y siguen protegiendo el bienestar y la defensa de las condiciones de los empleados del ámbito sectorial, a través de la negociación de convenios colectivos y el diálogo social con los sindicatos más representativos pertenecientes a las empresas del metal. «En los últimos 20 años, no hemos tenido conflictos significativos. Hemos negociado tres convenios en el ámbito provincial, lo que nos facilita una paz social necesaria para el buen funcionamiento de nuestras empresas", subraya.

Bajo el lema La Fuerza de la Unión, Femepa tiene la promoción y la defensa del asociacionismo como uno de los ejes de su gestión. «Creemos que juntos, somos mejores», asevera Vicente Marrero, tal y como se demostró durante el periodo de la pandemia cuando se dio soporte a un total de 25.000 solicitudes de atención procedentes los 1.500 asociados con los que cuenta la federación. «Sin duda, una gestión y actuación ejemplar por nuestra parte, ya que ninguno de nuestros socios quedó desatendido», apuntó.

Sin embargo, Marrero reconoce que «hay una crisis de implicación», puesto que de las más de 6.000 empresas censadas en el sector del metal (y las nuevas tecnologías), Femepa cuenta con algo menos del 25 por ciento. Como solución, se pondrá en marcha un plan de acción comercial, para intentar acercar a las compañías al movimiento asociativo. «El problema es que existe una falta de cultura democrática, aunque también es verdad que es posible que no nos conozcan (a Femepa). Estamos llevando a cabo una campaña concreta, denominada Yo soy legal, que consiste en identificar a aquellas empresas que están funcionando al margen de la ley, visitarlas y convencerlas de que deben pertenecer al movimiento asociativo. Es un acto de solidaridad social», manifiesta. Las repercusiones, en este sentido, son totalmente negativas tanto para los clientes como para el sector, ya que «estas empresas ilegales no pueden dar garantía del servicio o producto que ofrecen a los consumidores» y generan «una falsa competencia, puesto que no pagan impuestos».

Importante labor formativa

Otro de los aspectos destacables dentro de las actividades que lleva a cabo Femepa, es «la labor formativa con los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria», puesto que en palabras de Vicente Marrero, son «la entidad privado-pública más importante de la provincia, en lo que a la creación de centros de formación (tres, dos de ellos en El Sebadal y otro en el Muelle Deportivo)». «Tenemos un plantel de docentes de primer orden y hacemos una formación trasversal y eficaz, lo que se traduce en el nivel de incorporación al mundo del trabajo. Los últimos datos están en una tasa del 70 por ciento de inserción laboral (siete de cada diez personas que reciben nuestra formación consiguen trabajo)», señala.

Por lo tanto, el servicio que se presta desde el ente federativo a las empresas, sobre todo en la capital grancanaria, es «una actividad objetiva e indiscutible».

Con respecto al tipo de formación ofertada, se define como «trasversal, de aplicación en todos los sectores», sobre todo en la dirigida a las personas desempleadas. «Para los trabajadores, contamos con un plan anual formativo, que atiende a las necesidades específicas de las empresas, con las que mantenemos la comunicación permanentemente», incide Vicente Marrero.

Femepa, por lo tanto, con su labor, ha sido también protagonista de la evolución del sector empresarial en Las Palmas de Gran Canaria, una ciudad que considera Marrero como «un referente económico» que tiene «unas posibilidades tremendas». Asimismo, alaba la gestión desarrollada desde las diferentes corporaciones locales que han gobernado el municipio, puesto que siempre «han incorporado nuevos servicios o mejoras». «Como ciudadano de Las Palmas de Gran Canaria, creo que la capital puede ser la plataforma marino-marítima del Atlántico Central, y por eso, considero que fue acertada la creación de una Concejalía del Mar por parte del Ayuntamiento, desde la que se destinen medios para prestar buenos servicios en el mar, sobre todo con la política de playas», apunta.

El futuro

Desde el punto de vista de Vicente Marrero, hay grandes retos relacionados con las instalaciones «que se deben hacer y poner en marcha como el Centro Deportivo en San Cristóbal o la recuperación de la base naval» que soy proyectos que harán más atractiva la ciudad del desde el punto de vista turístico.

En cuanto a cuáles son las iniciativas de futuro de Femepa, se podrían resumir en tres conceptos: el proceso de digitalización (con varios programas para el apoyo a empresas); la lucha contra el cambio climático e incentivar a una mayor implicación en el movimiento asociativo por parte de las empresas.