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De los viejos astilleros al gran parque

El istmo de Las Palmas de Gran Canaria vio nacer el Puerto de La Luz y acabó estrangulado por él | Los proyectos para recuperarlo se han sucedido en las últimas décadas

Ampliación del Parque Santa Catalina y el nuevo parque del Istmo

Ampliación del Parque Santa Catalina y el nuevo parque del Istmo

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Ampliación del Parque Santa Catalina y el nuevo parque del Istmo Xavier Leal

El istmo que separa la playa de Las Canteras y el Puerto ha sido históricamente una zona estratégica en lo que al desarrollo urbanístico se refiere de la ciudad. La presentación que llevaron a cabo de manera conjunta el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, y el presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Ibarra, del proyecto de construcción de una zona verde y un parque en el área que ocupa los alrededores del Poema del Mar hasta la entrada del Muelle Pesquero, fue el último capítulo de un relato que parece se venido prolongo a lo largo del tiempo con diferentes hitos.

En 1881, el Gobierno de España ya encargó al ingeniero Juan León y Castillo, el proyecto de un puerto de refugio para la bahía de La Luz (o de Las Isletas como también era conocido), que fue terminado en 1902, y que tenía como principal función el carboneo y el avituallamiento de víveres y pertrechos para una navegación a vapor, así como para el comercio y exportación de productos agrícolas. Las mejoras realizadas en 1910 y 1913, con la construcción del Dique Norte-Muelle de La Luz, tras la reforma del proyecto inicial realizada por el ingeniero Eugenio Suárez Galván, y la obra del Muelle de Santa Catalina, respectivamente, vinieron a delimitar la primera infraestructura portuaria fundamental de la capital.

Durante los siguientes años, la actividad del puerto de refugio se vio complementada, entre otros, con la ubicación de empresas que ofrecían servicios para la reparación naval. Como dato anecdótico, a mediados de la década de los 50, se construyó en los astilleros de Hull Blyth, ubicados donde se encuentra actualmente la pasarela Onda Atlántica, la réplica de un cetáceo (con su esqueleto de madera y recubierto de caucho), que se utilizaría para el rodaje de la película Mobby Dick, protagonizada por el actor estadounidense Gregory Peck.

La Gran Marina que no llegó

A partir de 1970, una vez realizado el ensanche de la Avenida Marítima, el Muelle de Sanapú albergó un edificio que a la postre se convirtió en emblema de la ciudad, el de Sovhispan, una empresa hispanosoviética que se ocupaba de asistir a la flota rusa hasta su cierre en 1993. La sede no fue demolida hasta 2004, pero la desaparición definitiva se produjo en 2015, con la retirada del cartel. Justo frente al edificio, se contaba con una explanada que fue usada tanto para carga y descarga de mercancía como circulación de pasajeros, porque llegó a operar Naviera Armas. Además, el Muelle Pesquero tenía una intensa actividad, con la llegada de varios barcos que permanecían abarloados en el mismo. Durante los años 90, principalmente los problemas para poder faenar en los caladeros saharianos, hicieron que la flota de pesqueros locales se mermará considerablemente.

En 2005, se sacó a licitación el proyecto urbanístico para el Istmo, que se conoció popularmente como la Gran Marina, y que fue respaldado por el por entonces presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Manuel Soria; la alcaldesa de la capital, Pepa Luzardo, y el que fue presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, José Manuel Arnáiz. Las ideas que fueron presentadas por seis arquitectos de renombre internacional, planteaban, entre otras acciones, el soterramiento de dos grandes vías que atravesaban esta zona, un hotel de lujo de 30 plantas, un macro aparcamiento, una marina deportiva para 1.500 atraques, equipamientos de ocio, oficinas con espacios públicos, etc.

La falta de transparencia a la hora de comunicar los requisitos del concurso, cuya participación estaba acotada para una serie de arquitectos (lo que supuso las protestas de los arquitectos locales que no entendían por qué no se podían presentar) y la desobediencia a la normativa europea que abogaba por la libre concurrencia, fueron algunas de las claves para que no se realizase. Con la llegada a la alcaldía de Jerónimo Saavedra, en 2007, se presentó como concurso abierto, llegando incluso a fallarse, pero finalmente se desestimó su ejecución.

Recuperando el Muelle Pesquero

El propio presidente actual de Puertos de Las Palmas, Luis Ibarra, calificó la historia de la Gran Marina como «un fracaso colectivo», marcado bajo su punto de vista por «algunos problemas iniciales» como no contar con la opinión del Puerto. Una de las propuestas era utilizar el Muelle Pesquero como «un puerto prácticamente para ocio», que conectara con el Muelle de Santa Catalina con una serie de estructuras de puentes que eran «imposibles de realizar». Ibarra comentó que se planteaba una Marina Deportiva en el interior de la dársena, lo que suponía que los veleros tenían que adentrarse en zona portuaria y que «iba a generar muchísimos problemas».

Pese a que en 2013 fue aprobado por el Pleno del Ayuntamiento capitalino, un nuevo proyecto de urbanización del espacio entre el Muelle Wilson y el Sanapú, más conocido como Puerto-Ciudad, no fue hasta 2017 cuando se empezó a materializar, con la inauguración del Poema del Mar. El acuario se convirtió en una de las estrellas del nuevo planeamiento, y se le uniría, cuatro años más tarde (2021), la instalación de la pasarela Onda Atlántica, que se convirtió en uno de los puntos de unión entre Las Canteras y el Puerto.

Las líneas de trabajo que están en marcha actualmente, apuntan hacia la renovación del Muelle Pesquero. Luis Ibarra apuntó que la línea del pesquero está bastante llena de barcos, por lo que se plantean introducir una nueva, ya que es tienen «una apuesta en firme por el sector». Asimismo, han comenzado las obras para la recuperación de una fábrica de hielo (ubicada en el extremo más al sur del muelle), lo que resulta fundamental para la conservación de la pesca fresca. Esta iniciativa propiciará que la Cofradía de San Cristóbal y Puerto de La Luz cambien su ubicación actual y «vuelvan al Puerto», puesto que en donde se encuentran ahora «tienen muchas limitaciones» como el problema de calado, entre otros. En este sentido, Ibarra anunció que una vez se confirme la reubicación, se empezará a desarrollar junto con la Cofradía, «un proyecto de recuperación de la pesca fresca».

Nuevas edificaciones

La construcción del nuevo edificio destinado a la Guardia Civil, que «supone una inversión de 3,5 millones de euros», así como la concesión para el traslado del edificio de Mutua Asepeyo, al interior del Puerto, fueron dos de las actuaciones más relevantes que se están ejecutando y que según el presidente de la Autoridad Portuaria «contribuirán a aminorar el choque en la línea entre la ciudad y el ámbito portuario».

Luis Ibarra no quiso dejar de mencionar la próxima creación de un taller para reparación de megayates y veleros de grandes dimensiones (que ya recogía en su momento el proyecto de la Gran Marina) y que tendrá como promotor a la empresa Rodritol. La instalación ocupará la zona que va desde la pasarela Onda Atlántica hasta el inicio del muelle pesquero, un terreno que quedará «diáfano en un 85%», algo valorable puesto que «sólo quedan pequeñas parcelas libres» en el muelle.

Una mirada al futuro

En cuanto a los planes de futuro, Ibarra explicó que se ha ido trabajando con el consistorio local, para modificar el planeamiento urbanístico sobre una zona que considera «de expansión» para la ciudad, de ahí que se hayan puesto de acuerdo para la creación de un parque que se extienda alrededor del Poema del Mar y que llegue hasta la pasarela, lo que supone unos 26.000 metros cuadrados de terreno (casi lo mismo que el Parque Romano que se encuentra frente el Ayuntamiento capitalino) y que se pondrá en uso en 2025.

Antes de comenzar las obras de este recinto, que supondrán una inversión de cuatro millones de euros, hay que gestionar la mudanza de las sedes y almacenes que ocupan en la actualidad el Programa Mundial de Alimentos y el Centro de Cooperación con África de Cruz Roja. El el consistorio local deberá sacar a licitación la construcción de dos naves, que estarán en ámbito portuario, cerca de la Zona Franca, para luego licitar también la demolición de las mismas. Todo ello, con un coste de siete millones de euros.

La obra conllevará a su vez, una modificación de la Avenida de los Consignatarios, que tendrá dos carriles en vez de cuatro, y cuyo trazado pasará más cercano a la Avenida Marítima, así como la demolición del actual aparcamiento de Sagulpa (situado al pie de la pasarela), que pasará a ser un parque infantil, y que se reubicará en el terreno donde se construirá el taller para la reparación de megayates.

«El parque será un nuevo pulmón para Las Palmas de Gran Canaria», aventuró Luis Ibarra, «y viene a responder a las necesidades de los vecinos de La Isleta y de Las Canteras», que no disponen de demasiado espacio público, «debido al colapso de vivienda que tienen en sus zonas», aseguró.

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